Principios básicos
Algunos principios básicos sobre los cuales descansa la figura de la Defensoría de los Estudiantes:
- Todos los estudiantes de la UNED, tendrán acceso a los servicios de la Defensoría y por cualquier medio. De ahí que su interverción pueda ser solicitada por teléfono, por correo, por fax, mediante una nota manuscrita o e-mail.
- Atendemos a todo tipo de estudiantes sin importar su credo, género, nacionalidad, privación de libertad, discapacidad, ideología, entre otros..
- Ningún estudiante que solicite los servicios de la Defensoría, saldrá con las manos vacías. Si el asunto solicitado es competencia de la oficina, se le dará tramite de inmediato y si no lo es, se le orientará de la mejor manera.
- Defensoría es una institución dinámica, flexible y adaptada a las circunstancias de este momento histórico de la Universidad.
- No nos contentaremos con esperar a que los estudiantes acudan a ella. Por el contrario, mantendremos la política de acercarnos a las diferentes centros penales y centros universitarios, con el fin de atender sus necesidades.
- Se mediará entre el estudiante y los funcionarios de la Universidad, con el fin de que cualquier diferendo pueda ser resuelto de la manera más conveniente.
- La Defensoría de los Estudiantes, no busca la confrontación con ninguna instancia de la Universidad. Por el contrario, como interlocutora que es de los estudiantes, se inclina por lograr la persuasión y el entendimiento entre la Administración y los estudiantes. En nuestra gestión, procuraremos no vencer sino convencer.
- Las investigaciones que realice la Defensoría y la información que se brinde sobre ella, se desarrollarán con respeto a la dignidad y el buen nombre de los funcionarios involucrados.
METODOLOGÍA DE TRABAJO DE LA
DEFENSORÍA DE LOS ESTUDIANTES
Una máxima en el estudio de las organizaciones es la imparable evolución de estas en el tiempo; siendo el cambio la constante dentro de esa evolución, en donde el ajuste, la reestructuración, la reingeniería y la reflexión en general, son los procesos metodológicos y conceptuales que responden ante las necesidades también cambiantes del entorno.
La Defensoría de los Estudiantes ha querido replantear su metodología de trabajo, especialmente en virtud de los retos propuestos por el Consejo Universitario ante esta nueva gestión.
Tres pilares sostienen los ángulos de la gestión que se pondrá en marcha:

Es necesario hacer uso de todas las herramientas tecnológicas y logísticas para transmitir un mensaje correcto, no solamente a la población estudiantil, sino a toda la Comunidad Universitaria; informaciones claras, concisas, correctas, que brinden las bases para una efectiva y oportuna retroalimentación y así mejorar el gran sistema universitario a distancia que tiene a su disposición el pueblo costarricense. Además, se colocará los cimientos para los siguientes pasos de la gestión, siendo la Formación de los que constituimos la comunidad universitaria el énfasis de la primera etapa del quehacer. Dicho proceso formativo estará orientado entre otros aspectos al rescate de valores, en la formación ética del trabajo académico de los estudiantes, en el impacto ético que posee la gestión administrativa y académica de los funcionarios de la universidad dentro del proceso de enseñanza – aprendizaje del educando y en la defensa de aquellos valores propios del ser costarricense.
La capacitación, será un elemento característico de la segunda etapa de la gestión de la Defensoría, dirigido a algunos actores claves de la comunidad universitaria. Se excluye de este punto, el proceso de capacitación que tanto funcionarios como delegados de la Dirección deberán llevar, utilizando para ello las diferentes plataformas educativas que posee la institución y los encuentros que puedan programarse, estudiando, analizando y discutiendo sobre el nuevo planteamiento de trabajo, los cuerpos normativos universitarios y otros temas afines. La capacitación interna se establece como una práctica constante, evaluativa y sumativa.
Se ha hecho mención de un mensaje correcto, siendo llamado de esta manera, más por su contenido que por la caracterización realizada en líneas anteriores. El mensaje de la Defensoría que buscará permear paulatinamente en los diferentes actores de la comunidad universitaria tendrá cuatro características básicas:
- La incorporación de valores en general
- Promoción de la tolerancia como práctica de vida
- Respeto a la diversidad
- Aplicación ética dentro de las comunicaciones
Es fundamental predicar con el ejemplo para generar un cambio dentro del cúmulo de ideas y prácticas que constituyen nuestro marco de referencia social, profesional y personal. Es así que se pretende implementar la Resolución Alternativa de Conflictos (RAC) dentro del quehacer de la Defensoría de los Estudiantes, pues se considera como una herramienta estratégica para poder formar al estudiante y a los demás actores universitarios dentro de los aspectos aquí citados, que podría resumirse como la estructuración paulatina y sistemática de una cultura de paz.
La RAC puede ser ajustada según las necesidades y los entornos, por ello se utilizarán las siguientes etapas de intervención en la solución de conflictos administrativos o académicos:
- La Mediación
- La Conciliación
- El arbitraje
La mediación será una labor permanente y en conjunto entre los delegados de la Defensoría y el personal de la Defensoría de los Estudiantes a nivel central, debiendo utilizar todos los recursos de comunicación para atender las inquietudes de los estudiantes, prestando especial interés por la asesoría referente a la mejor canalización de esas inquietudes, incorporando los elementos del mensaje correcto, propiciando desde ese nivel la formación hacia una cultura de paz. Al evolucionar la inquietud del estudiante hacia el siguiente nivel, -la conciliación- es donde la defensoría, por medio de un papel facilitador, convocará a las partes para que puedan dialogar, negociar y ponerse de acuerdo sobre una posible solución al diferendo, en donde el valor agregado siempre será la formación en valores, ética, tolerancia, respeto a pensamientos diversos, entre otros; que buscarán además de solucionar un problema, el acercarnos cada vez más a que realmente exista una reconciliación y un crecimiento como seres humanos.
El arbitraje será la parte cumbre de la intervención de la Defensoría, se invitarán como árbitros a diferentes personas de solvencia moral y ética, tanto del sector académico, administrativo, así como a estudiantes delegados de la propia defensoría para que sirvan como árbitros dentro de un proceso que tratará con justicia de resolver el diferendo, considerando aspectos socioeconómicos, psicosociales, de accesibilidad y otros, que favorezcan la posibilidad de una solución a la o las inquietudes planteadas.
Es importante destacar, que se diferenciará sobre aquellas temáticas que se encuentran específicamente reglamentadas en los cuerpos normativos institucionales de tal manera que la aplicación de la norma deba ser ejecutada, sin que con ello se deba renunciar a la labor formativa y sobre todo humana que debe prevalecer aún dentro de la rigidez de la propia regulación.
Es así que el siguiente paso de la Defensoría será no solamente el acompañamiento del estudiante en los diferentes procesos académicos o administrativos, sino también una participación proactiva en el ejercicio del derecho de defensa que este posee, realizando por ende, las labores de investigación que permitan colaborar con la búsqueda de la verdad de los hechos y de las situaciones causantes , pues al entender las situaciones de origen, el entorno de los hechos, su contexto, es posible atacar las causas, para entender al ser humano, formarlo y también aplicar medidas correctivas.
En definitiva, recordando palabras de don Rodrigo Facio, “hay que formar al ciudadano antes que al técnico o profesional”; es una reflexión que debe ser el norte de la gestión del funcionario universitario, se encuentre en la posición en la que esté, homologando esta idea con un planteamiento más universal como es la valoración del ser humano y su entorno y los derechos propios de su dignidad, sin que con ello se omitan las responsabilidades producto del pleno ejercicio de éstos.