Artes, energía y sonidos llenaron de ritmo Auditorio Nacional

 

 

Grupos artísticos estudiantiles de la UNED demostraron su talento en gala anual

 

 

 

Presentación se inspiró en el ensayo Costa Rica (des)dibujada, de Jacqueline Murillo Fernández

 

 

 

Propuesta escénica y texto desmitifican y replantean la identidad del ser costarricense

  

Se presentaron 48 artistas, apoyados por 9 coordinadores y directores.“Costa Rica fue la última frontera de un reino de cristal. También en el pasado, había sido la frontera final: en este punto terminaban y comenzaban los imperios prehispánicos. El Norte y el Sur se cruzaban exactamente aquí: ombligo del continente, punto medio entre dos fuerzas contradictorias. Unión de placas tectónicas y fuerzas colosales.”

    

Estas palabras trazan y (des)dibujan el origen del ser costarricense y son el génesis de la puesta en escena que reunió anoche a los grupos artísticos de la Universidad Estatal a Distancia (UNED) en el Auditorio Nacional para reinventar sobre las tablas el discurso tan contradictorio de nuestra configuración nacional.

  

La noche inició con la puesta en escena de la Compañía Folclórica de Tarbaca, precisamente para confrontar la imagen originaria de la identidad cultural costarricense. El tambor y el palo de lluvia crearon la atmósfera prehispánica adecuada para los movimientos cadenciosos de quienes bailaban para representar la lucha entre los pueblos que habitaron estas tierras antes de la llegada de Colón.

  

Otro momento de la gala correspondió a UNEDanza. Entre música, luces y movimientos, las coreografías rescataron la alegría de ser tico, su vida cotidiana y su capacidad de salir adelante, según comentó Carolina Uzaga Cerdas, directora artística: “Mi motivación principal fue la sensación que queda después de leer un libro que es muy personal; en este caso finalicé con un sinsabor por tanta crítica al ser costarricense (…) También creo que la crítica puede llevar a lo constructivo y buscar lo mejor para todos; fue así como me inspiré en la esencia del tico, en el diario vivir, en las risas y el goce al que a diario padecemos (…) Busqué ese montón de cosas bellas que tenemos los ticos a pesar de tantas cosas negativas que nos han rodeado y por las que por miedo o ingenuidad nos hemos dejado envolver”.

  

Los bailes criollos no podían faltar; una vez más, los estudiantes de los Centros Universitarios de Nicoya, San José, Heredia, Pérez Zeledón, Cartago y Turrialba bailaron al son de “El pueblo está de fiesta”, una pieza musical apta para remembrar las tradiciones costarricenses como los turnos, las mascaradas y las corridas de toros, además de resaltar el esplendor de una ciudad de San José, que en la alborada del siglo XX que “llego a tener todo lo necesario para una capital que se respetara: alumbrado eléctrico, tren, tranvía, catedral neoclásica, iglesia gótica, el teatro, fábrica de licores (¡faltaba más!), tabacalera, correo y cuartel general.”

  

No obstante, ¿qué sucedía en el resto del país, en los valles, en las costas y en los rincones aislados? Ese discurso oculto también interesó a los artistas de la UNED, que propusieron a los asistentes un espacio de sátira, reflexión, meditación acerca de lo que significa o no haber nacido en Costa Rica.

 

 

 

 

 

Costa Rica: un paraíso perdido, la no Europa

  

Con el acompañamiento de UNED Sonando, las voces de Dayana Álvarez Cisneros y Laura Pizarro Aguilar, de Fusión UNED, interpretaron Soy tico, de Carlos Guzmán, una canción que resalta los valores positivos del alma, la tradición y la geografía nacional. Posteriormente, a manera de cuentacuentos, ambas cantantes criticaron problemas sociales de hoy y siempre, tales como la inseguridad ciudadana, la pobreza, la prostitución y la costumbre de “serruchar el piso”…

  

“Los ticos se autoconsideran los más educados de Centroamérica, los más blanquitos, los que hablan mejor, con el mejor equipo de fútbol… pero todavía no terminan de creer que uno de ellos sea capaz de llegar al espacio, ganar las olimpiadas, estar en un mundial, ganar un premio Nobel, obtener un Grammy, hacer un descubrimiento trascendental y ser internacionalmente reconocido por su trabajo”.

  

Durante el acto cultural, participaron también los grupos de UrbaUNED y UNEdrgía, que inspirados en un poema del escritor y poeta uruguayo Mario Benedetti (1920-2009), abordaron la libertad de palabra en contraposición al berreo puro: hablar por hablar, sin argumentos claros, tanto en el plano político como personal, amoroso y familiar.

 

 

 

 

 

El ser costarricense entre la algarabía, la crisis y el mito

  

Todas las puestas en escena se inspiraron en un texto llamado Costa Rica (des)dibujada, de Jacqueline Murillo Fernández, quien obtuvo en el año 2000 el Premio Creación Joven por parte de la Editorial Costa Rica en la categoría de ensayo. La autora, quien es editora académica del Programa de Producción de Materiales Didácticos de la UNED. Ella propone una inversión y una revisión aguda de los lugares comunes en que ha caído la noción del costarricense. 

  

“En esa época yo venía dándole vuelta al tema de identidad. Es un tema bullente, una Costa Rica que siempre lo preocupa a uno, que provoca amor y a veces horror. El porqué de esa contracción es siempre la pregunta, pero hay una parte del ensayo que se refiere a que estamos entre dos océanos, entre dos masas continentales; es un punto de contacto, un puente, un lugar que es la última frontera y que para nosotros es el centro”, comentó Murillo Fernández.

  

Ella también externó su opinión acerca de la reinterpretación llevada a cabo por los grupos artísticos de la UNED: “Hay que reconocer que la mayor parte del trabajo es de ellos, los montajes escénicos. Yo siento que es una provocación; es decir, ellos reaccionan ante un texto, lo interpretan, se lo apropian, lo entretejen. Lo que hay del ensayo son los fragmentos, que vienen siendo las provocaciones. Y en ese sentido, qué más satisfacción saber que diez años después de escrito algo, tiene vigencia para provocar reflexión para replantearnos quiénes somos, quiénes queremos ser, preguntas que han estado allí y que siguen estando”.

  

 Asimismo, Fernando Álvarez Bogantes, encargado del Programa de Arte, se mostró orgulloso por la actuación de los estudiantes: “Nosotros presentamos un espectáculo grande una vez al año. Me siento satisfecho porque hemos ensayado por más de tres meses para este montaje. El proyecto se selecciona un año antes para poder unificar el trabajo de los grupos y que sea atractivo para el espectador. Creo que cumplimos con lo que esperábamos pues todos lo hicieron muy bien.

  

El funcionario también dijo que fue fundamental poder reunir a muchos centros universitarios y que los estudiantes se integren a la vida universitaria mediante los grupos artísticos “pues es parte de nuestra labor y eso nos motiva a seguir trabajando para el próximo año”.

  

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