Analizaron el rol de la inversión extranjera directa en el desarrollo nacional y regional

En conferencia de prensa, presentaron el documento número once de la serie aportes para el análisis del desarrollo humano sostenible, derivado del Informe del Estado de la Nación.

    

La actividad estuvo organizada por el Programa Estado de la Nación, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Observatorio de Comercio Exterior (OCEX) de la Universidad Estatal a Distancia (UNED).

  

La publicación especial del tema de la Inversión Extranjera Directa (IED) se realizó por su trascendencia. Dicha investigación y producción se logró gracias al concurso de la CEPAL y del Programa de Estado de la Nación

 

La serie aportes existe casi desde el inicio del Programa y no tiene una periodicidad determinada sino que se publica cuando se quiere profundizar algún tema del informe. 

 

Durante la conferencia, el espíritu del abordaje del tema de la IED se rigió, según Jorge Vargas, director en ejercicio del Programa Estado de la Nación, por una perspectiva de discusión flexible, desapasionada, de carácter estratégico que señaló fortalezas y debilidades; y las implicaciones que la trayectoria que se ha tenido en esa materia tiene para el desarrollo del país.

 

En este sentido, la conferencia ofreció los principales factores determinantes de la IED en Costa Rica y sus efectos en el desarrollo nacional y regional, la evolución e importancia de la IED en la economía costarricense en la última década, la contribución que hace la nueva ley de zonas francas en la atracción de la IED en zonas de bajo desarrollo del país, fueron algunos de los temas desarrollados.

 

"En CEPAL, el desarrollo lo definimos como un cambio de estructura económica porque las economías en desarrollo tienen estructuras económicas generalmente basadas en no muchos sectores, además, de bajo dinamismo, concentrada en pocos productos y en pocos mercados, mientras que las economías desarrolladas suelen estar muy diversificadas y en sectores dinámicos; por lo tanto, el desarrollo significa pasar de una estructura económica en desarrollo a una desarrollada y ese cambio no se hace de manera automática, se logra, dejando que el mercado funcione correctamente", dijo Jorge Mario Martínez, oficial de asuntos económicos para América Latina de la CEPAL.

 

  

 

Ese cambio, asegura Martinez, requiere de política pública afirma, además, que Costa Rica lo ha hecho. "El caso de la IED es un caso muy exitosos, se hizo una política publica para atraer la inversión extranjera, para promover las exportaciones, diversificar la canasta exportadora y los destinos de exportación. Ahora se requieren de otras políticas públicas para dar otro salto".

  

Según la investigación, en Costa Rica la mayoría de empresas extranjeras que invierten, vienen en búsqueda de eficiencia; es decir, este es un país que les reduce los costos de producción, de trasporte y tienen una mano de obra calificada.

  

Los efectos de la presencia de dichas empresas en el país es cuantificable, para Martinez, están generando 3% de empleo, empleos bien remunerados, están aumentando la inversión fija del país, generando compras y encadenamientos; producen, además, otros efectos colaterales como la transferencia de estándares y de conocimientos.

 

Para sacar provecho a la inversión extrajera directa se requiere de dos pilares: el primero de ellos es el sistema de relaciones de la IED; es decir, la capacidad de absorción, los encadenamientos productivos y el segundo es la calidad de la inversión extranjera y esta, la CEPAL la vincula con aquellas empresas que participan con el sistema nacional de innovación, que tienen una tendencia a vincularse con la innovación local.

  

Según el estudio, la inversión extranjera directa viene a solucionar un problema de balanza de cuenta corriente, pero por otro lado, lo profundiza porque buena parte de la IED viene para exportar y es altamente importadora de insumos, por lo tanto, hay una correlación directa, cuanta más IED más se profundiza el déficit en la balanza de cuenta corriente y esta situación se registra desde hace más de una década.

  

La nueva ley de zonas francas, intenta salvar algunas de las debilidades existentes, dijo Martínez. "Cómo, por un lado, no es cualquier empresa la que se va  a beneficiar, solo aquellas que están en proyectos calificados como de alta contribución al desarrollo social, que proponen pedagogías, actividades de investigación y desarrollo  y promueven la transferencia tecnológica, esto significa que el país está escogiendo las empresas que quiere vengan aquí a invertir, es una forma de decir queremos determinado perfil de empresa.

 

Otro punto que destaca en la nueva ley, según el experto, es el capítulo especial sobre las zonas de menor desarrollo relativo, el cual sugiere que las empresas que deseen invertir, aunque no estén enmarcadas en alguno de esos cuatro puntos anteriores si están en estas zonas se pueden beneficiar de dicho régimen.

  

Además, aquellas empresas nacionales que del total de sus ventas más de 40% sean a una empresa establecida en zona franca y, por ende, su producción sea exportable, también podrán beneficiarse de esta ley.

 

El experto finalizó señalando que en Costa Rica la inversión extranjera directa ha jugado un doble rol, por un lado pertenece a la promoción de exportaciones y por el otro lado, ayuda a compensar las bajas tasas de inversión nacionales. Enfatizó en que hay que hacer un esfuerzo mayor para aprovechar la inversión extranjera directa y que para lograrlo es necesario hacer política pública.

  

Por su parte, Velia Govaere, directora del OCEX dijo: "Hoy estamos ante uno de los paradigmas que ha tenido hegemonía en los últimos 25 años el modelo de atracción de Inversión Extranjera Directa. Ha habido dos grandes generaciones anteriores de las políticas públicas de atracción de la Inversión Extranjera Directa. Estamos en la necesidad de inaugurar la tercera".

  

La primera generación de atracción de inversión extranjera directa, explicó, se dio en el marco del modelo cepalino de los años de posguerra, de sustitución de importaciones. La segunda nació en medio de la peor crisis de deuda externa de Costa Rica, vino de la mano del paradigma de la apertura comercial y su objetivo central, casi único, desde la perspectiva de Govaere, era y todavía sigue siendo compensar los desequilibrios de la balanza comercial a la que contribuye a equilibrar en un promedio de 98%.

 

 "La investigación presentada apunta hacia la formación de una nueva hegemonía de cultura política. Necesitamos retomar el propósito sano del primer modelo, el tema de fortalecimiento de industrialización local, con el dinamismo propio del segundo modelo", dijo la académica.

  

Para la funcionaria los ejes se apuntan con claridad: encadenamiento con la industria y servicios locales, transferencia de tecnología con apoyo al sistema nacional de innovación y contribución a los costos fiscales que están implícitos en las mismas necesidades de las empresas que invierten aquí. Asegura que el nuevo modelo implica una nueva visión fiscal donde la inversión extranjera debe contribuir a la formación de la población educada que demanda, a la infraestructura física que requiere y la seguridad ciudadana que necesita.

 

Sin embargo, apunta que estamos en los primeros pasos. "La parte analítica de esta investigación es su fortaleza. La parte propositiva nos interroga a nosotros. No aboga, y lo dice claramente, por comenzar a imponer requisitos de desempeño, sino a negociar, a concertar con nuestras contrapartes, formas de articulación con la industria nacional. No estamos todavía en la tercera generación de atracción de inversión extranjera, sino en su antesala".

  

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