UNED y Hospital Nacional de Niños trabajan en la creación de redes de apoyo post trauma

Seminario busca solidificar las redes de apoyo post hospitalarias para niños, niñas y adolescentes con secuela post traumáticas

 

Ortego Íñigo fue el expositor principal del seminario.Una vez que el niño, niña o adolescente abandona la Unidad de Trauma del Hospital Nacional de Niños (HNN) luego de haberse enfrentado a un accidente, requiere de redes de apoyo integrales que acompañen su regreso al centro educativo, en un trabajo conjunto entre familiares, personal docente y de salud. Para fortalecer este proceso y procurar un adecuado abordaje, la Universidad Estatal a Distancia (UNED) y el HNN celebraron el "III Seminario Post-trauma: Fortaleciendo las Redes Apoyo".

 

Por su importancia en el ámbito educativo y sanitario, el Ministerio de Educación Pública (MEP) declaró de interés educativo dicho seminario, que fue celebrado el pasado martes en el auditorio de la Fundación Omar Dengo, con la participación de expertos nacionales e internacionales y más de 200 personas participantes.

 

La actividad fue coordinada en la UNED por la Escuela de Ciencias de la Educación (ECE), específicamente por la carrera de Educación Especial.

 

Los traumas son la principal causa de muerte en niños de entre 2 y 14 años de edad. De acuerdo con la Unidad de Trauma, por esta causa pierden la vida en el mundo cerca de dos mil niños, en tanto, 250 mil sufren de lesiones, a una razón de 700 por día, siendo la principal causa de discapacidad.

 

Estas cifras fueron expuestas por Marco Vargas, jefe de la Unidad de Trauma del HNN, quien además señaló que cada año, cerca del 20% de los niños que fallecen en accidentes están relacionados con un conductor legalmente intoxicado.

 

En Costa Rica, aseveró, del 2005 al 2009 han fallecido 1.615 niños en accidentes de tránsito, y resultaron heridos 38.860 menores de edad.

 

En su exposición, el médico fue tajante al criticar las condiciones en las que se da la importación de los dispositivos de seguridad para los niños, con elevados impuestos como "si se tratasen de artículos de lujo, cuando en realidad son dispositivos que salvan vidas".

 

"Hoy nosotros sabemos de medicina, pero no sabemos de educación ni de cómo insertar en el aula a un paciente que regresa al sistema educativo con visión disminuida o en silla de ruedas luego de que ustedes docentes los vieron jugando y brincando", dijo.

 

El rector de la UNED, Luis Guillermo Carpio Malavasi, participó en la actividad.

Vargas afirmó "nuestro periodo hospitalario es corto, de días o semanas, pero ustedes docentes tienen un proceso de vida con estas personas que han sufrido un trauma y van a trabajar más con ese ser humano que van devolver a la sociedad, de ahí la importancia de establecer redes".

 

Además de procurar la concientización en el tema y la necesidad de crear redes de apoyo que ayuden a los pacientes a reinsertarse a sus procesos educativos, en el seminario también fueron repasadas las nuevas teorías del manejo de eventos traumáticos, con la participación de Daniel Ortego Íñigo, experto español en reanimación cardiopulmonar y primeros auxilios.

 

Su exposición dio cuenta de un método que junto con una colega española creó con el nombre de RASPA, que se basa en la reanimación cardiopulmonar del paciente y en la relevancia de la continuidad asistencial y el trabajo multidisciplinar.

 

El experto comparte sus conocimientos en diferentes países de Latinoamérica confiado en que una adecuada ejecución de este procedimiento por parte de los docentes salvaría vidas o evitaría daños irreversibles en pacientes niños, pues buena parte de los accidentes ocurren en horario escolar.

 

Por su parte, Damaris Barquero, directora de la Escuela Hospital Nacional de Niños, destacó la importancia de generar enlaces que "potencien la construcción de redes donde se vean las necesidades de apoyo de los niños, desde su capacidad personal como el contexto en el que se desenvuelven".

 

Durante el encuentro, fue presentado a los participantes un programa que incluyó ponencias como "Redes locales en el marco de los subsistemas locales de protección a la niñez y a la adolescencia", por parte de Silvia Quesada, del Patronato Nacional de la Infancia (PANI).

 

Así como el panel de expertos "Estrategias específicas de atención en el manejo de trauma", con la Dra. Fabiola Chacón (Dinámica del Trauma como una Patología Compleja desde la experiencia de la Unidad de Trauma del Hospital Nacional de Niños); con Rocío Solís (El abordaje educativo del trauma desde un enfoque de derechos. Contraloría de los Derechos Estudiantiles del Ministerio de Educación Pública), y la Dra. Christine Ares (Unidad del TCE del Centro Nacional de Rehabilitación CENARE).

 

En la actividad fueron expuestas las experiencias y modelos de atención a niños con eventos  traumáticos.

 

Las actividades incluyeron las experiencias y modelos de atención a niños con eventos traumáticos en el Centro de Educación Especial Alajuela (por parte de las docentes Ana Cristina Chaverri y Ana Lilia Álvarez) y la ponencia "Evaluación Neuropsicológica", por parte de Gabriela Espinoza, de la Universidad de Iberoamérica (UNIBE).

 

Se celebró también una sesión de trabajo en grupos, en la que los participantes definieron las acciones específicas para la referencia, atención y seguimiento de los menores una vez egresados del Hospital Nacional de Niños.

 

Otras temáticas abordadas fueron Rehabilitación Integral, por la Universidad Santa Paula; y el Abordaje del Instituto Nacional de Seguros (INS).

 

 

 

Cifras que alertan

 

En Costa Rica, los accidentes de tránsito generan 26.000 consultas al año, 300 pacientes graves al año y 1.600 niños ingresados al centro médico.


En el mundo, casi la mitad murieron mientras viajaban como pasajeros en un automóvil con un conductor ebrio.

 

La no utilización de dispositivos de seguridad contribuye en más de la mitad de los fallecidos.

 

Al menos el 72% de los dispositivos revisados por NHTSA (The National Highway Traffic Safety Administration) estaban siendo utilizados incorrectamente.

 

La adecuada utilización disminuye el riesgo de muerte en un 71% en los lactantes y en un 54% para los niños entre 1 a 4 años.

 

 

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