Inician primeras conferencias del IV Congreso Universitario

Ida Fallas Monge analiza la gestión académica a la luz de la docencia, investigación y extensión

 


 

Cristina D’Alton aborda las políticas de la UNED

  

Ida Fallas Monge presentó su ponencia este miércoles.Propuestas con un alto nivel de criticidad y sentido constructivista caracterizaron hoy el inicio del ciclo de conferencias que acompañan el IV Congreso Universitario “Innovaciones en la gestión académica del modelo educativo de la Universidad Estatal a Distancia (UNED)”, inaugurado oficialmente la semana pasada.

    

Las conferencias presentadas este miércoles en la Sala Magna del Paraninfo Daniel Oduber, en el campus universitario Fernando Volio (sede central) fueron, en el orden respectivo, “Gestión académica en la UNED: ¿Tirar el vestido viejo, poner remiendos o buscar un traje nuevo?”, de la Mag. Ida Fallas Monge; y “Las políticas académicas de la UNED”, de la Dra. Cristina D’Alton Kilby.

  

Cada una de las ponencias contó con una pareja de comentaristas. La primera de ellas fue abordada por la Dra. Vilma Peña Vargas y la Mag. Graciela Núñez Núñez. En tanto, la segunda fue analizada por la Dra. Lady Meléndez Rodríguez y el Dr. Dagoberto Núñez Picado.

  

Al exponer su propuesta, la Mag. Ida Fallas Monge comenzó leyendo el poema “Trajes”, de Jorge Debravo pues el título de su exposición se inspiró en el trabajo de este exponente literario.

  

El poema fue la antesala para fundamentar su ponencia, pues basada en un artículo publicado por Maricruz Corrales repasó las condiciones sociales, económicas y educativas de la Costa Rica de la década de los 70, que precisamente, vio crecer a la UNED en 1977.

  

En ese entonces, señaló, el traje que vistió a la UNED “era perfecto en esa época”, pues las funciones de la gestión académica se ejecutaron pensadas de acuerdo con el escenario que dictaba el momento aquel, hace 34 años.

  

Era un país que pasaba de un modelo agrario a industrial, con una ocupación urbana que no sobrepasaba 35% de su población y unos dos millones de habitantes y un nivel sostenido de nacimientos y un interés en fortalecer la educación.

  

Los datos anteriores fueron contrastados con el año 2010, cuando se reportó 37% de población rural y 66% de población urbana, además, con 4.5 millones de habitantes, cinco universidades públicas y 51 privadas.

  

Cómo influyen estas cifras con la UNED, cuando la UNED “crece se desarrolla en el marco de un crecimiento poblacional que hizo muy pertinente que el objetivo de cumplir con la cobertura educativa en el país, con un crecimiento sostenido en la matrícula de la UNED durante muchos años”, dijo.

  

Aseveró que hoy la sociedad no sólo “nos demanda que lleguemos a lo largo y ancho del país, ni nos pide como condición la calidad de nuestros programas de formación; hoy Costa Rica y el mundo nos demanda que todas nuestras carreras sean pertinentes, que tengan un sello de calidad que las acredite, no basta con tener buenas carreras, debemos tener la acreditación de un ente externo”.

  

“Se requiere dar más que un título, necesitamos garantizar que cada graduado no solo tenga un documento que le acredite, sino que cuente con los conocimientos, destrezas, habilidades, fortalezas y labores que lo faculten para ser gente con éxito en la sociedad”, agregó.

  

Sobre los modelos de aprendizaje en la UNED, Fallas Monge se refirió a las teorías más utilizadas a nivel mundial en la creación de ambientes de enseñanza: conductismo, constructivismo y cognitivismo, que revisten gran importancia en el futuro de la institución.

  

El reconocido sello conductista que tuvo la UNED facilitó establecer procesos para entregar la docencia en un contexto geográfico con grandes desafíos, ejecutar los procedimientos a fin de coordinar la oferta académica y las orientaciones de los cursos que establece dos tareas y dos exámenes para todas las materias, además de materias centradas en los contenidos.

  

Desde la época del constructivismo, el centro no son los contenidos, es el estudiante. Desde el 2004 0establece la centralidad del estudiante. No hemos tenido cambios pertinentes en la materia pues se refleja en los modelos de evaluación de aprendizaje que estaban basados fuertemente en la memoria.

  

“Entonces, nos preguntamos ¿qué conocimientos construyo un estudiante a distancia que solo tuvo acceso a una unidad didáctica, realizó dos tareas con el mismo contenido y se preparó para dos exámenes basado en el mismo material?, cuando sabemos que la adquisición de información desaparece a una velocidad impresionante, incluso tres días después de haber adquirido la información solo queda 65%”, apuntó.

  

“Podemos decir que este vestido está acorde con las condiciones de hace 30 años, pero hoy lamentablemente es un saco de gangoche”, anotó.

  

Acotó que “la mediación en los ambientes de aprendizaje es lo que nos va a diferenciar de las mal llamadas universidades virtuales que desprestigian a la educación a distancia, lo que nos debe distinguir es el papel de un dicente que eleva el nivel del discurso, eleva el pensamiento cognitivo y crea condiciones para un intercambio académico”.

  

La gran tareas será transformar la mayoría de los cursos en ambientes de aprendizaje colaborativos, que promuevan el trabajo en equipo, la solución de problemas en contexto y la discusión que favorezcan procesos cognitivos de alto nivel”, anotó. Citó además la dinámica de los nombramientos en escuelas, con pocos tiempos completos y muchos cuartos de tiempo que limitan las posibilidades de asignar además de la docencia, otras actividades de extensión e investigación.

  

Además, la jerarquía vertical y disfuncional y la carencia de evaluación de desempeño en cátedras y programas.

  

Lea mañana los principales fundamentos de la ponencia de la Dra. Cristina D’alton.

  

Vilma Peña Vargas

 


 

Su intervención, comentó, tomaba como análisis el modelo pedagógico desde la responsabilidad social.

  

Al referirse a la exposición de Fallas Monge, dijo: “es representación muy provocadora que nos llama la atención mirarnos desde el pasado, el presente y el futuro, con la metáfora del traje, que podemos entenderlo como la gestión académica, el modelo pedagógico o la misma UNED”.

  

“El traje tiene 34 años. ¿Podremos seguir utilizando ese traje, reutilizarlo, prestarlo a quien lo necesite? ¿Necesitamos otra gestión académica, otro modelo pedagógico u otra UNED?”, se preguntó.

  

Apuntó que Fallas Monge “nos reta a cuestionarlos el modelo que tenemos versus la forma en la que aprendemos y generamos conocimiento”.

  

“¿Cuál fue el pacto social que se creó con el inicio la UNED? La responsabilidad social debe ver con los impactos que la universidad está generando a nivel interno y externo”, agregó.

  

Puntualizó que la responsabilidad social constituye un modelo de gestión en sí mismo, con cuatro impactos importantes: el laboral, el ambiental y social, el educativo y el cognitivo.

  

Graciela Núñez Núñez

 


 

Su comentario se basó en la necesidad de adoptar en la universidad las decisiones adecuadas que enrumben hacia el mejoramiento de todos los procesos.

  

“Hace falta que se evalúe el desempeño y se exija una rendición de cuentas efectiva desde la cual se tomen decisiones en la academia”, dijo.

  

“Quiero soñar que es posible tomar decisiones y lograr un trabajo en equipo ente cátedras y programas, esto es posible si se tiene voluntad. Quiero soñar que se tomen decisiones por el bien de la mayoría”, añadió.

  

“Los estudiantes y los docentes, que son nuestra razón de ser, aparecen en el último eslabón de las prioridades institucionales. El personal docente carece de estabilidad y capacitación y realmente sin motivación es difícil entregar calidad y compromiso, y más difícil exigirla”, aseveró.

  

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