IV Informe del Estado de la Región: Centroamérica requiere una mejor integración frente a amenazas

Una tercera parte de la población sufre la exclusión social

 

América Central es la región más violenta de Latinoamérica

 

Si desea revisar el IV Informe de la Región puede ingresar a la dirección www.estadonacion.or.cr.En el último trienio, Centroamérica experimentó preocupantes retrocesos sociales, económicos, ambientales y políticos que la ubican hoy frente a uno de los momentos más críticos de los últimos 20 años. Esta situación evidencia la necesidad de fortalecer un bloque de acción regional que ayude a revertir la situación y combata, a su paso, la exclusión social que afecta al istmo.

   

En el complejo escenario centroamericano convergen varios riesgos estratégicos que se traducen en la presencia de estados hostiles de democracia, vulnerabilidades derivadas del cambio climático y un bloqueo político que impide combatir la exclusión social que vive más de una tercera parte de la población de la región, además de los efectos que provoca una cambiante situación económica internacional.

  

A estas y otras conclusiones llegó el IV Informe del Estado de la Región, que fue presentado en este país el martes por representantes del equipo de investigación a cargo del proyecto, así como por autoridades del Consejo Nacional de Rectores (CONARE), de donde se desprende la iniciativa.

  

Alberto Mora Román y Evelyn Villarreal Fernández, coordinadores del Informe del Estado de la Región, explicaron los aspectos incluidos en la investigación, mismos que -dijeron- son fundamentales para entender la realidad del istmo y comprender la necesidad de crear dos niveles de acción: a nivel nacional –acciones a lo interno - y a nivel regional pues cada nación en solitario, se hace pequeña frente a los grandes desafíos.

  

Como una importante conclusión del informe se anota que la región, a pesar de sus retrocesos, no colapsó en este trienio de evaluación. A pesar de la crisis económica internacional y otros factores externos, no se cumplieron las peores previsiones estimadas en investigaciones anteriores.

  

“Tuvimos avances en algunos frentes, por ejemplo, aumentó a más de 90% la cobertura educativa, un Objetivo del Milenio que Centroamérica, al parecer, cumplirá”, puntualizó Villareal Fernández.

  

“Aumentó también la esperanza de vida. En Centroamérica, el mercado interno y el comercio fueron un colchón importante para que la crisis no llegara con tanta fuerza a la región; las familias no tuvieron la contracción esperada en sus ingresos y las remesas no disminuyeron tanto como se esperaba, existe una capacidad de respuesta importante que no se había tenido antes”, agregó.

  

Violencia, exclusión social y cambio climático

  

La investigación arroja indicadores importantes en materia de violencia. Asimismo, hace un especial énfasis en la exclusión social, que consideran uno de los nudos que detienen el desarrollo humano.

  

En algunas sociedades del istmo, la inseguridad ciudadana ha quebrado el pacto básico de respeto a la vida, denota el estudio. Por ejemplo, los cuatro países del norte (Guatemala, Honduras, El Salvador y Belice) concentran tasas de homicidios mayores de 30 por cada 100.000 habitantes, muy por encima de las que reportan Costa Rica y Panamá.

  

En 2009 y 2010, la tasa regional de homicidios por cada 100.000 habitantes se situaba por encima de 40, con aumentos durante la pasada década en todos los países.

  

En los últimos once años, la tasa anual de homicidios en la región, en promedio, fue de 34 homicidios por cada 100.000 habitantes, lo que representa alrededor de 145 mil personas asesinadas en ese periodo. Estas cifras, posicionan a América Central entre las zonas más violentas del planeta, solo superada por el sur de África.

  

“El istmo se ha convertido en el territorio más violento de América Latina y en una de las zonas más inseguras del mundo, con actores del crimen organizado cada vez más fuertes, diversificados y amenazantes”, apuntó por su parte, Mora Román.

  

La situación es preocupante, ya que de acuerdo con parámetros internacionales, como por ejemplo la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la prevalencia de más de 10 homicidios por 100.000 habitantes es considerado como una epidemia. En algunos países del área, se registran indicadores de 75 o más homicidios por cada 100.000 habitantes.

  

Por otra parte, la “alta y persistente exclusión social” alcanza a cerca de 17.5 millones de personas en la región. La población que logra un empleo, tiene una inserción laboral precaria y de baja calidad, pero es una población “a la cual no le llega el Estado, no le llegan los servicios de salud, los servicios seguridad social y en general, tienen un bajo nivel educativo”, dijo Mora Román.

  

En este aspecto, el informe es claro al mencionar al mercado laboral como una forma de lograr la inclusión social, no obstante, puntualiza que “en Centroamérica, los mercados laborales son altamente informales, apenas cerca de una tercera parte del empleo generado en tres de los cuatro países con mayor exclusión social es empleo formal, la mayor parte es empleo informal. Esto significa una baja cobertura de salud, de seguridad social”.

  

Datos señalan que en el 2008, entre el 75 y 80 % de la Población Económicamente Activa (PEA) de la región estaba fuera de la seguridad social.

  

El estudio regional llama la atención en los desafíos de carácter demográfico. Anota que la estructura de la población ha cambiado significativamente durante los 10 años; la cantidad de población infantil joven menor de 24 años se redujo de manera importante a nivel regional, pero aun así existe un importante número de niños y jóvenes que enfrenta serias dificultades para poder potenciar sus capacidades y acceder a las oportunidades de desarrollo.

  

Además, entre el 20 y 60 % de la población de 12 a 24 años en la región, no estudia ni trabaja, lo que significa “una seria barrera para el desarrollo de Centroamérica porque en los próximos 20 años, cuando la región tenga una estructura de población mayoritariamente envejecida, necesitaremos que las personas que estén activas en el mercado laboral sean altamente productivas, algo que sería difícil con estos niveles de exclusión del sistema educativo”, comentó el coordinador del informe.

  

Autoridades de las cuatro universidades públicas participaron en la presentación oficial del informe en CONARE.

 

Una de las vulnerabilidades centroamericanas que se desnudan en la radiografía centroamericana tiene que ver con los efectos del cambio climático. América Central es hoy la región más vulnerable del planeta, ha sido históricamente impactada por fenómenos hidro-meteorológicos y en todos los países del área, el uso de los recursos ha superado la biocapacidad de los sistemas para poder recurarse de esa extracción y uso de los recursos.

  

En su dimensión más general, “los estudios señalan que el cambio climático puede ocasionar graves impactos en la región, como el aumento de la inseguridad alimentaria, problemas para el manejo y disponibilidad del agua, merma de la actividad turística, pérdida de recursos e integridad territorial marino-costeras, destrucción o empobrecimiento de la biodiversidad y los ecosistemas, mayor riesgo de desastres y para la salud humana, dependencia energética, afectación en los medios de vida y la cultura de los pueblos indígenas, entre otros”, indica.

 

Importantes hallazgos

 
     
  • La esperanza de vida aumentó en todos los países en los últimos sesenta años, pero con compases distintos. En la década del 2000 las diferencias se ensancharon considerablemente: El Salvador, Guatemala y Honduras tienen una esperanza de vida equivalente a la que tenía Costa Rica hace treinta años.
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  • En 2010 la mortalidad infantil era cerca de un tercio de la registrada en la década de los cincuenta y la mortalidad de menores de 5 años se redujo cinco o más veces en casi todos los países.
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  • La población en edad de trabajar (de 15 a 64 años) aumentó casi 4 puntos porcentuales en la última década. Actualmente, este grupo representa el 59% de la población total del Istmo y para 2020 se espera que llegue al 62%.
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  • La población mayor de 65 años es la de mayor crecimiento en la región. En el período 1970-2025 se prevé que se incremente a un ritmo promedio cercano al 20% quinquenal en todos los países, excepto en El Salvador y Belice.
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  • En el 2009, 35 de cada 100 dólares recibidos en Centroamérica por concepto de remesas familiares provenían de migrantes guatemaltecos.
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  • Para el año 2008, el Instituto Interamericano de Derechos Humanos estimó la población indígena de Centroamérica en 7,7 millones de personas, un 18% de la población total de la región. El 73% de ellas reside en Guatemala.
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  • Se registra un incremento sostenido en las tasas netas de matrícula en educación preescolar, primaria y secundaria en todo el Istmo.
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  • Entre las enfermedades crónicas, la isquemia de corazón es la principal causa de muerte en la mayor parte de la región. En Costa Rica, Nicaragua, El Salvador y Panamá, las tasas de mortalidad por este motivo alcanzan niveles de entre 51 y 67 por cada 100.000 habitantes.
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  • La cobertura de los servicios de salud en Centroamérica es muy reducida. En el 2008, último año para el cual hay información comparable, era menos del 25% en todos los países, las excepciones son Costa Rica (88,8%) y Panamá (77,4%).
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  • Con excepción de Belice y Nicaragua, ningún país del área tiene una carga tributaria superior al 15% del PIB. Los ingresos tributarios de la región tuvieron un comportamiento expansivo en el período 2004-2007 (1,8% del PIB), para luego contraerse en 2008 y 2009 (1,3% del PIB), especialmente en el último año.
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  • Entre 2000 y 2009 se registró un aumento de 368.558 hectáreas en la superficie de tierras protegidas en Centroamérica, un 2,5% del total.
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  • Centroamérica tiene una huella ecológica negativa: cada habitante requiere un 10% más del territorio que tiene disponible para satisfacer su consumo.
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  • En todos los países existen leyes de acceso a la información pública (excepto en Costa Rica). No obstante, su efectividad es cuestionada, en particular por la pobre calidad de la información que sistematizan las instituciones.
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  • Según el índice de democracia de The Economist Intelligence Unit, en el 2010 en Centroamérica había una democracia completa (Costa Rica), tres democracias incompletas (El Salvador, Guatemala y Panamá) y dos regímenes híbridos (Honduras y Nicaragua).
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El informe se presenta de manera simúltanea por todos los países del istmo centroamericano, en aras de socializar un instrumento que se vuelve fundamental en el conocimiento de la realidad de la región e idóneo para instaurar al debate público acerca de los diversos temas analizados.

  

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