Un análisis al DR-CAFTA desde la UNED

Por Karol Ramírez Chinchilla.

A 10 años de la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos (DR-CAFTA por sus siglas en inglés), expertos en comercio internacional analizaron los alcances y los desafíos que aún tienen frente a sí las naciones involucradas. Una de las ventajas señaladas se relaciona con el fortalecimiento de la institucionalidad en los países de la región tras el acuerdo comercial.

Las conclusiones de este análisis fueron dadas en la videoconferencia “DR-CAFTA: una década de desafíos”, organizada por el Observatorio de Comercio Exterior (OCEX), en aras de “hacer una reflexión colectiva de una década de desafíos, a la luz de la situación internacional de bajo dinamismo económico y de incertidumbre política que vivimos”, indicó la coordinadora de la unidad, Velia Govaere Vicarioli.

La videoconferencia inició con las palabras motivadoras de Lizette Brenes Bonilla, vicerrectora de Investigación de la UNED, y Lorette Peletiere, directora de Internacionalización de Programas de SUNY Empire State College (Estados Unidos), para luego dar paso a las exposiciones de especialistas como Jorge Mario Martínez Piva, jefe de Comercio Exterior de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) de México; así como de Luis Camacho, profesor adjunto de SUNY Empire State College.

Participaron también con análisis los expertos Iván Ogando, director de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) de República Dominicana; Francisco Monge, subdirector de Comercio Exterior del Ministerio de Comercio Exterior (Comex), y la coordinadora del OCEX.

Para Govaere Vicarioli, frente “al aprovechamiento que se ha tenido del TLC, cada país debe aguantar su propia vela. Siendo el mismo tratado, significó diferentes cosas, para cada país. El hecho mismo de los disímiles caminos y ritmos que necesitó tomar el TLC en cada país para aprobarse muestra la diferenciación de su significado y la diversidad de sus desafíos, llegando en Costa Rica hasta el extremo de necesitar una consulta popular para aprobarse”.

Al hacer una reflexión de los desafíos del TLC en clave costarricense, la catedrática indicó que “primero, lo más impresionante, ¿Por qué necesitó Costa Rica un referendo para aprobar el TLC? Y, todavía más impactante: ¿Cómo es posible que un tratado comercial tuviera la fuerza de polarizar al país en partes iguales?”.

“El caso costarricense es un precursor, por más de diez años, del significado social contrapuesto de los impactos de la globalización. El comercio mundial es instrumento indispensable para el progreso, pero sus impactos desnudan también, al mismo tiempo, de forma aún más cruda, los espacios de inequidad de nuestras sociedades”, agregó.

En datos expuestos por el profesor Luis Camacho, en el 2016 Estados Unidos exportó a la región 28.7 billones de dólares, lo que considera positivo tomando en cuenta que a África vende 22.27 millones de dólares. “Para la región ha habido una balanza positiva con el tratado. Algo más importante a la par de estas cifras es que el Departamento de Comercio de Estados Unidos estima que cada billón soporta unos 5.700 trabajos directos en este país, por lo que con las cifras del DR-CAFTA esta región soportó unos 160 mil puestos de trabajo directo en Estados Unidos”, dijo.

Entre los retos citó las acciones que deberían realizar el Gobierno, la Empresa y la Universidad. “¿Hasta dónde los gobiernos invierten en tecnología aplicada en los rubros que los países del DR-CAFTA pueden sacar provecho en la exportación? ¿O la empresa en investigaciones puntuales que permitan conocer lo que demanda el consumidor de este país y el consumidor de los países desarrollados y no desarrollados?”, se preguntó.

Continuó con las interrogantes: “¿Hasta dónde las Universidades están haciendo investigaciones puntuales que permitan al empresariado de los países ser más competitivos? ¿Hasta dónde sus inversiones en investigación las utilizan para conocer y entender más la situación de los mercados y del ser humano, que es quien tiene que decir qué comprar”.

Se refirió a la locura que se ha desatado en Estados Unidos alrededor de los alimentos nostálgicos, a la tendencia hispana en el país, con productos que se demandan más que cualquier otro producto en este y otros países desarrollados. “La expansión de alimentos nostálgicos en Estados Unidos está en un crecimiento alarmante y se espera que crezca en un 20 por ciento”, acotó.

En cifras compartidas mencionó que el 77 por ciento de los consumidores compra productos étnicos una vez al mes, 67 por ciento dice que la calidad de productos es limitada, 84 por ciento utiliza ingredientes latinos en sus comidas y un 90 por ciento de las personas entre 25 y 34 años prepara al menos una receta de gastronomía latina una vez al mes. 

Asimismo, 54 por ciento de quienes importan productos especiales de cocina emergente dice que la tendencia es que se duplique la demanda, pero específicamente en productos cubanos, peruanos, colombianos y centroamericanos.

Por su parte, el costarricense miembro de la Cepal de México indicó que Estados Unidos “sigue siendo para la región el mercado definitivamente más importante del mundo”, no es casualidad que casi el 40 por ciento del comercio se concentre en ese país.

Destacó que el DR-CAFTA ha constituido una forma de producción mundial basado en cadenas productivas trasfronterizas y ha desmembrado las formas de producción en diferentes eslabones, creando cadenas de producción globales, que “crearon eficiencia pero resistencia en las clases obreras en países desarrollados, en este caso Estados Unidos”. 

“El comercio intra-centroamericano es dinámico. Buena parte de este comercio se transforma, se comercian partes, piezas, segmentos que pueden terminar en el mercado de Estados Unidos. En las cadenas de valor en Centroamérica participan varios países, por ejemplo Nicaragua siembra una fruta, que se procesa en Costa Rica y se exporta a Estados Unidos”, detalló.

Martínez Piva aseveró que Nicaragua es el país que, en tazas de crecimiento promedio anual, ha incrementado más sus exportaciones e importaciones a Estados Unidos con el acuerdo. Apuntó que la Inversión Extranjera Directa (IED), en términos relativos, disminuye pero la inversión total crece, esto muestra diversificación. 

“La región se consolida como una región que se convierte en una plataforma exportadora para Estados Unidos y la IED de Estados Unidos y terceros países ven a la región como un destino importante, lo que hace que la inversión de Estados Unidos caiga aunque no en términos absolutos”, anotó.

Retos. Entre los retos que tienen frente a sí los países de la región, el experto dijo que Centroamérica ha sido exitosa en constituirse como una región con plataforma exportadora. Así las cosas, países pequeños con mercados internos reducidos, deben diversificar la oferta y los destinos de exportación, así como fortalecer una política productiva.

Deben además “buscar cómo compatibilizar el DR-CAFTA con otros acuerdos, posicionar mejor en cadenas regionales y cadenas globales y, pasar por decisiones sencillas regionales como reglamentos técnicos que permitan que productos de un país pasen a otro país”. 

Como beneficio señaló el fortalecimiento de la institucionalidad en los países de la región, pues mejoraron en propiedad intelectual, defensa comercial, inversión extrajera directa, clima de inversiones y financiamiento. En este mismo sentido también se expresó Francisco Monge, subdirector de Comercio Exterior de COMEX.

El director de FLACSO, República Dominicana, apuntó por su parte que en el caso de República Dominicana, desde el punto de vista del intercambio con Estados Unidos, existe un saldo negativo que se ha incrementado significativamente, “pero eso no se atribuye al DR-CAFTA, hay elementos de matriz productiva de República Dominicana que, de alguna manera, plantea que no se ha aprovechado el tratado en toda su potencialidad”. 

“Esta es una herramienta, no es una varita mágica que garantice desarrollo, advertimos que había que tener realismo en las expectativas y no vender al DR-CAFTA como la gran panacea. Un acuerdo de libre comercio es una herramienta que nos puede ayudar a desarrollar acceso a otros mercados y competitividad, pero no puede por sí solo garantizar un incremento de exportaciones ni de competitividad, ni de presencia en los mercados internacionales”, manifestó.

El subdirector de Comercio del COMEX anotó que con frecuencia se cae en el error de marcar una línea de tiempo para medir el comercio de bienes, sin tomar en cuenta por ejemplo el dinamismo del comercio de servicios, que muchas veces tiene lugar mediante el internet, convirtiendo el proceso más expedito y dinámico.

“El antes y el después hay que verlos con demasiado cuidado y demasiadas prevenciones, pues no todo se atribuye a un acuerdo comercial. El problema grande de los acuerdos es que queremos endilgar la culpa de todo, estos son instrumentos de política comercial. Si, por ejemplo, tenemos problemas en distribución de ingreso, debemos buscar las respuestas en la efectividad de las políticas redistributivas, en especial en las políticas fiscales”, anotó.

Así las cosas su presentación consistió en retratar la realidad en comercio exterior del país, en diferentes sectores, “un análisis desde los ojos del comercio del Siglo XXI, con un paradigma más global” pensando “en un esquema donde las importaciones son tan importantes como las exportaciones, pues estamos en la era de las redes de producciones globales integradas", acotó. 

Comentó que desde las últimas décadas, Costa Rica ha desarrollado un proceso intenso de apertura al comercio y el CAFTA juega un papel central en 2009, cuando entra en vigor en Costa Rica, pues el acuerdo marca un antes y después, ya que apuntala una plataforma en la que el país había venido trabajando para fortalecer su integración en mercados internacionales, importando a mejores destinos, atrayendo más inversión extranjera directa, mejorando procesos de cadenas de valor y los niveles de innovación.

El funcionario dijo que con una mayor diversificación, Costa Rica aumentó la resiliencia de la economía en ante las crisis internacionales: 1981-82 vs 2008-2009, lo que significa que ya no sufre tanto cuando se registran crisis en la economía mundial.

A juicio de la coordinadora del OCEX, en cada país signatario, se asumieron políticas específicas que determinaron el nivel de impactos positivos del TLC. “En ocasiones, se trató, como en Nicaragua, de políticas visionarias, aprovechando el TLC para incluir una serie de normativas, en agendas complementarias, que no eran exigidas por el TLC, pero que mejoraron fuertemente su capacidad competitiva: Su ley de Pymes, su ley de competencia y su ley de aguas, que se presentaron como agendas complementarias al TLC. Otros países aprovecharon la ocasión del TLC para mejorar su capacidad institucional y así nació la DICOEX en RD”, explicó.

“Sin embargo, sin tener agenda complementaria, los mayores impactos del TLC los tuvo Costa Rica, no por políticas visionarias, sino a contrapelo de la propia voluntad política hegemónica de intervencionismo monopolista de Estado. La apertura de Telecomunicaciones y de Seguros significó no solamente un récord de inversión extranjera, sino que mejoró la competitividad nacional y personal, clave en el crecimiento del comercio de servicios del país y en la satisfacción de sus ciudadanos”, anotó.

“Veamos hacia adelante. Desde la crisis financiera del 2008, que dichosamente nos agarró con un TLC, la economía y el comercio mundial no se han recuperado plenamente. Esa desaceleración económica ha restringido el crecimiento local y cercenado las políticas redistributivas. El menor crecimiento de las economías restringe el margen para la inversión pública, incluso en países que han tenido reforma fiscal. Ya no digamos en Costa Rica, donde hasta el paso del impuesto de ventas a uno de valor agregado sufre dolores de parto”, concluyó.

Si usted desea observar la videoconferencia completa puede ingresar a videoteca_vau.uned.ac.cr y buscar el video por su nombre DR-CAFTA: 10 años de desafíos.

{jcomments on}