Emprendedora costarricense produce mascarillas para prevenir el COVID-19 con la asesoría de la UNED

En el desarrollo del prototipo participan la Escuela de Ciencias Exactas y Naturales (ECEN), el Programa de Laboratorio (PROLAB) y el Observatorio de MiPYMES (OMiPYMES  

Por Karol Ramírez Chinchilla  

Ligia Álvarez Paniagua es una emprendedora costarricense que encontró en la UNED una aliada estratégica en el desarrollo de un prototipo de mascarilla para prevenir el COVID-19. En el proceso recibió asesoría para seleccionar los productos adecuados que garanticen la capacidad impermeable y aséptica, así como el acompañamiento para avanzar en la maduración de la idea de negocio, diseño y encadenamiento productivo.  

La mascarilla está diseñada en tela y se conforma por tres capas, siendo la intermedia una capa de tela encerada validada con pruebas especiales para asegurar su resistencia como barrera al paso de los líquidos. Este producto forma parte del emprendimiento Manos Creativas, liderado por Álvarez Paniagua. 

“Este proyecto representa un reto grande en mi vida, lleno de ilusión y expectativas, no sólo porque será aportar un granito de arena para ayudar a aplanar la curva y combatir contra el COVID-19 que nos tiene a todos confinados, sino porque lo estamos haciendo de una forma sostenible y amigable con el ambiente”, acotó la empresaria. 

"Sería contribuir directamente en dos problemas que afectan actualmente al mundo entero como lo son, el COVID 19 y la contaminación ambiental producida por el plástico y sus derivados”, agregó. 

Las validaciones científicas fueron realizadas por Fiorella González Solórzano, especialista en procesos de asepsia e inocuidad, de la Escuela de Ciencias Exactas y Naturales (ECEN), y por Ronald Sánchez Brenes, químico del Programa de Laboratorio (PROLAB). 

De acuerdo con el experto del PROLAB, una de las ventajas de este producto es la facilidad que la da a la persona usuaria de poder reutilizarla, desmontando la capa intermedia conformada de una tela encerada que activa su poder impermeable con un tratamiento térmico realizable con la plancha convencional, en casa. Para ello, el cubrebocas incluye un instructivo con los pasos a seguir para su reutilización.   

“En la formulación de esta capa, procuramos seleccionar productos costarricenses para el encerado de la tela, lo que además agiliza su proceso de producción. El tratamiento térmico permite matar bacterias y desactivar virus que se adhieran a la pieza desmontable de tela encerada, garantizando su asepsia”, afirmó Sánchez Brenes. 

Al respecto, González Solórzano explicó que, para bajar costos, se hicieron pruebas con aceites y ceras de origen natural para encerar la capa intermedia, ambos productos disponibles dentro del territorio nacional.  

“La cera es antimicrobiana e hicimos las pruebas respectivas con ella. Esta mascarilla tiene varias características importantes: es lavable, reutilizable, cuenta con esta protección de barrera encerada, es biodegradable, puede ser personalizada y se puede fabricar del tamaño que se requiera”, añadió.  

El comienzo. El año pasado, la emprendedora herediana había encontrado en la UNED un respaldo importante para su empresa, originalmente dedicada a empaques de alimentos.  

Con el apoyo del Observatorio de MiPYMES (OMiPYMES) de la UNED, ella logró darle un giro a su idea de negocio y abrir una línea de producto que responde a las necesidades actuales de la población, en el marco de la emergencia sanitaria por el coronavirus.  

Así las cosas, fue orientada por Lizette Brenes Bonilla, coordinadora de OMiPYMES, a avanzar en esta innovación de la mano de la ECEN y PROLAB hasta llegar al desarrollo del prototipo. En este camino también fue respaldada por la Vicerrectoría de Investigación de la UNED. 

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