Plan con el FMI “lanza de cabeza” al país a una situación de depresión económica: catedrático y economista Luis Paulino Vargas Solís

“La dignidad de muchas personas y familias está siendo duramente lastimada, y la paz social está en grave riesgo”, advierte el académico de la Universidad Estatal a Distancia (UNED)

Gobierno anunció que retirará la propuesta inicial ante el FMI e instó al diálogo nacional

Dr. Luis Paulino Vargas Solís.“La ruta que este plan deja trazada nos lanza de cabeza a una situación de depresión económica que podría prolongarse todavía por muchos años más, con todas las secuelas que ello comporta, en términos de retroceso social y político, y deterioro de las condiciones de vida de nuestra población”.  Con esta conclusión, el economista y académico de la UNED, Luis Paulino Vargas Solís, instó a “repensar esa ruta” que marca el “Plan para superar el impacto fiscal de la pandemia: propuesta para negociar con el FMI”.

En momentos en que Costa Rica se debate entre el “sí” y el “no” a las negociaciones del Gobierno y Fondo Monetario Internacional (FMI), con manifestaciones, bloqueos y fuertes enfrentamientos entre sectores, como pocas veces visto en la historia del país, Vargas Solís considera “indispensable tener disposición para el diálogo, y mucha generosidad y desprendimiento”.

“Costa Rica enfrenta una muy deteriorada situación económica, erizada de múltiples riesgos, y la cual conlleva -he ahí el aspecto principal- consecuencias humanas y sociales muy graves. La dignidad de muchas personas y familias está siendo duramente lastimada, y la paz social está en grave riesgo. (…) La solidaridad con quienes más sufren es tan necesaria, como el reconocimiento de que esta crisis exige sacrificio y disciplina, pero también un reparto equitativo de ese sacrificio”, acota el catedrático de la Universidad Estatal a Distancia (UNED).

A juicio el director del Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo (CICDE), esta actual crisis nacional debe desembocar en la dignificación, el bienestar, la paz y la esperanza de la población, pues no se debe permitir que Costa Rica sea “un país donde debe imponerse la infelicidad”.

En su análisis “Costa Rica y el FMI: Las ideas zombis y el camino al infierno”, el economista llama la atención a observar los grandes ausentes en el plan del FMI, relacionados al pago de interés de la deuda, que representan la parte principal del déficit.

“Resulta entonces que la cuestión queda entonces claramente enfocada en el llamado ‘déficit primario’, es decir, en el balance neto de gastos e ingresos sin considerar pagos por intereses. Siendo éstos intocables, el golpe se carga a lo demás. Lo que parece ser una fórmula técnica, esconde en realidad una treta ideológica: el sector rentista que rentabiliza su capital invirtiendo en bonos de deuda pública, tiene buenas razones para no pasar una noche insomne”, agrega.

Al respecto, Vargas Solís recuerda que, según las proyecciones fiscales del Ministerio de Hacienda, para este año se anticipa un déficit del 9,3% como proporción del Producto Interno Bruto (PIB), y 8,1% para 2021. “Notoriamente, la mayor parte de ese déficit corresponde a pagos de intereses: 5,3% del PIB en 2020 y 5,6% en 2021”, advierte.

Comenta además que el documento no contempla argumentos para analizar el tema de la reactivación económica y cita que, aunque el plan aborde temas como la bajísima participación de las mujeres en los mercados laborales remunerados, la informalidad laboral, la plena incorporación y el aprovechamiento de las tecnologías digitales en la educación, y los precios de la electricidad, no presenta una “estrategia país”, integral, sistémica y compleja.          

Su análisis continúa con las medidas permanentes que se relacionan con los ingresos: cargas parafiscales, renta global, exenciones tributarias, impuesto a bienes inmuebles, gastos y empleo público, que incluye el cierre de diversos órganos de la administración pública, en general, entidades pequeñas.

Vargas Solís detalla además las medidas temporales o de carácter transitorio, “que tienen que ver con los ajustes o recargos temporales al impuesto sobre utilidades de personas físicas o jurídicas que realizan actividades lucrativas, y al impuesto sobre salarios, y, como cuarto ítem, el impuesto a las transacciones financieras, el cual es, con mucha diferencia, el que daría un mayor aporte recaudatorio: alrededor de la mitad de todo el ajuste durante los primeros dos años, y más de una tercera parte los dos siguientes”.

El catedrático también explica que el plan coloca al país frente a propuestas de privatización, aunque reconoce que el gobierno no ha cedido tanto a este proceso y ha optado por mencionar a dos empresas que, quizá, “generarían menos fricción política”: la Fábrica Nacional de Licores (FANAL) y el Banco Internacional de Costa Rica S.A (BICSA).

“¿Por qué deberían privatizarse estas u otras empresas públicas? Pues porque hay un prejuicio ideológico muy arraigado según el cual lo público es necesariamente ineficiente, siendo lo privado exactamente lo inverso: el reino de la eficiencia. Lo cierto es que, en grado variables, ambas cosas pueden ser ciertas y falsas a un mismo tiempo. La eficiencia o ineficiencia no son cualidades exclusivas de lo público o lo privado, y ello en parte no despreciable depende de los objetivos que se persiguen y del para qué que deba responderse en cada caso”, enfatiza.

Sobre la nueva decisión frente al plan inicial del FMI

En cadena de televisión nacional, el presidente Carlos Alvarado Quesada anunció la noche del domingo que el gobierno retiraría la propuesta inicial ante el FMI y llamó al diálogo para abordar la situación económica del país, con urgencia. Sin embargo, este lunes continúan las manifestaciones de diferentes sectores, bajo el alegato de que requieren un documento firmado con el compromiso presidencial.

“El presidente sugirió que se buscaría formular una propuesta para ser presentada al FMI, que enfatizaría en mayor grado el recorte del gasto, y menos el incremento de impuestos. Esa parece ser su fórmula para ‘una propuesta más balanceada’. Dijo además sentirse muy consternado por los problemas del empleo y la reactivación económica, pero en este particular, su única propuesta fue que no haya más bloqueos, a fin de seguir adelante con ‘el modelo de Costa Rica trabaja y se cuida’”, señala el catedrático.

De acuerdo con Vargas Solís, es necesario recordar que este modelo “consiste básicamente en una cosa: reabrir las actividades económicas que estuvieron cerradas o restringidas, a la espera de que eso, más las tasas de interés un poco más bajas y la reestructuración de deudas, basten para recuperar la economía y los empleos”.

“Lo que entonces logro interpretar es que el presidente da por descontado -no sujeto a negociación- que la estrategia económica ha de centrarse en lo fiscal y girar alrededor de una política altamente restrictiva, y que las cuestiones del empleo y la reactivación quedan básicamente libradas a la magia del libre mercado, apenas débilmente apuntaladas por políticas económicas de limitadísimo alcance”, añadió.

“Pareciera que ese es el “a priori” que enmarca el diálogo, y la ruta que este debe seguir (una idea a la que le auguro total apoyo de la UCCAEP). Entonces, las conclusiones que formulé a propósito del plan inicial (ahora retirado) se mantendrían en pie: viene un largo período de depresión económica y graves problemas del empleo. Apostemos entonces una cosa: el próximo movimiento de protesta dejará ‘chiquitillo’ el que hemos visto estos días”, concluyó.

Este es el primer análisis hecho por Vargas Solís sobre este tema. Usted puede leer el artículo completo ingresando aquí, o bien, solicitarlo a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.