Celedonio Ramírez deja una huella indeleble en la historia de la UNED

Se convirtió en 1986 en el tercer rector de la UNED, guiando a la institución con una visión humanista

Celedonio Ramírez Ramírez falleció a sus 79 años, dejando lecciones imborrables en la educación costarricense

Hablar de Celedonio Ramírez Ramírez es traer a la memoria de la educación superior pública importantes momentos que marcaron el rumbo de la Universidad Estatal a Distancia (UNED) desde 1986, cuando al frente de la Rectoría trabajó fuertemente por organizar la gestión académica, consolidar la figura de la persona tutora y abrir sedes universitarias para afianzar la educación a distancia en el país.

Filósofo, escritor, educador, teólogo y catedrático universitario, Don Celedonio deja un legado indiscutible en la historia de la UNED, su UNED, la universidad que nunca dejó en el pasado convirtiéndola en su presente más querido, siempre dispuesto a dar consejo, a compartir su experiencia y su conocimiento en la discusión de los grandes retos institucionales.

Fue rector de la UNED entre el 28 de mayo de 1986 y el 9 de noviembre de 1999, liderando la institución con una visión humanista, con una gran sensibilidad hacia las necesidades de las personas estudiantes, de las personas tutoras y de la sociedad en general, confiando plenamente que es en la educación donde el ser humano encuentra un aliado determinante para un mejor futuro.

Para su primer periodo fue electo por la Asamblea Universitaria y declarado Rector por el Tribunal Electoral Universitario en sesión No. 120-86, desde el 28 de mayo de 1986 hasta el 27 de mayo de 1991. Posteriormente, llegó un nuevo periodo como Rector interino por la Asamblea Universitaria, a partir del 28 de mayo de 1991, hasta el 9 de noviembre de 1994.

Su tercer y último periodo al frente de la Rectoría le llegó cuando fue electo por la Asamblea Universitaria Plebiscitaria y declarado Rector por el Tribunal Electoral Universitario en Sesión No. 405-94, desde el 10 de noviembre de 1994 hasta el 9 de noviembre de 1999.

Los siguientes años fueron de entrega absoluta hacia la UNED. Permaneció siempre dispuesto a colaborar en las discusiones sobre el quehacer institucional, sus políticas, su rumbo y su accionar frente a los principales desafíos de la educación superior costarricense.

Asimismo, dedicó esfuerzo y compromiso en su querido Saint Paul College, colegio que fundó en 1982 con su esposa, también educadora Kathryn Rodell Sneeringer, quien sobrevive junto a sus hijas Katie, Kimberly y Kelly; sus nietos Matías y Catalina Valverde Ramírez; y Charlotte Ann Campos Ramírez, así como sus yernos Andrés Valverde Tristán y Álvaro Campos Camacho.

El año pasado, don Celedonio visitó una vez más a la UNED para recibir con gran satisfacción el reconocimiento como Profesor Emérito, otorgado por el Consejo Universitario. Reconocimiento que en su momento dijo representaba un gran honor, solo semejante con las más distinguidas universidades del mundo como Oxford, Harvard, Yale y la Universidad de Costa Rica (UCR).

“Yo jamás me imaginé que me iban a conceder un honor como este. Lo recibo con mucha alegría pues yo nunca me esperaba algo así”, fueron las palabras de Don Celedonio, al darse cuenta de su reconocimiento y celebrarlo con su amigo de tertulias, su compañero de análisis, el académico y miembro del Consejo Universitario, Gustavo Amador Hernández.

Sobre esas largas horas de plática, de análisis, de intercambio de ideas, Amador Hernández afirma: “En lo personal, era un desafío intelectual sostener una conversación con él. Sus conocimientos filosóficos, teológicos, pedagógicos son profundos y siempre al servicio de sus discípulos”.

“La tertulia iniciaba a las 12:00 p.m. y era una hora y media de un interesante diálogo, donde me cuestionaba todo, me recomendaba lecturas, me sugería ver películas clásicas y también me sorprendía con el comentario de lo último que estaba en las salas”, comenta.

“La música clásica y lo mejor del rock de los años 70 eran temas que con frecuencia discutíamos. Las polémicas de si la Liga o Saprissa, también eran tópicos de constante debate. Con el correr de los años, la soda anexa a la UNED, “Amandas” nos acogió. Filósofos, psicólogos, músicos, educadores, sociólogos, gente unediana, toda, sostuvimos largas horas de tertulia donde el maestro siempre recordaba las reformas universitarias que lideró y su pasión y cariño por la UNED”, rememora Amador Hernández.

Otro reconocimiento que disfrutó enormemente fue la dedicatoria de los Juegos Universitarios Costarricenses (JUNCOS), en su edición 2015 organizada por la UNED. Esa fiesta deportiva le llenó de alegría y emoción, cuando recorría las sedes deportivas capitalinas para ver las competencias.

"Don Celedonio fue un hombre visionario al marcar el rumbo que debía tomar la UNED a pocos años de su creación en 1977. Durante su periodo extendió un sólido apoyo a la población estudiantil, dando paso a la fundación de la Federación de Estudiantes de la UNED, como una manera de impulsar mecanismos que garantizaran los derechos de estudiantes", aseveró el rector de la UNED, Rodrigo Arias Camacho.

El rector indicó que "Don Celedonio escribió un capítulo importante de la historia de la educación a distancia en el país, legado que debemos seguir consolidando, honrando el trabajo y el compromiso del gran educador que fue don Celedonio Ramírez".

Su llegada a la UNED

El extinto educador contó en una reciente entrevista con motivo de su reconocimiento como Profesor Emérito que, fue en diciembre 1977, cuando el primer rector de la UNED, Francisco Antonio Pacheco Fernández (1977-1981), le invitó a trabajar en la UNED. En ese momento, había perdido las elecciones para la Rectoría de la Universidad Nacional (UNA), una decisión que, incluso, había consultado con Pacheco Fernández, quien había sido su primer jefe.

Inició su labor en la UNED en Centros Académicos, cuando la institución se encontraba en una “fase organizativa”. Al respecto, él dijo “nos tocó organizar la docencia universitaria de la UNED. La verdadera educación a distancia, cómo enseñar, evaluar a distancia, así como la promoción del estudiante. Ahí fuimos en parte determinando qué debíamos hacer y en la práctica aprendiendo que a los estudiantes les iba bien en ciertas cosas y en otras no”.

“Nos sorprendía que los estudiantes pudieran en realidad estudiar sin profesor; entonces, la administración superior ponía más atención a la cuestión de las unidades didácticas. Sin embargo, nos fuimos dando cuenta de que el tutor era vital para los estudiantes y los centros universitarios, que fue uno de mis aportes y que iniciamos con 20”, agregó.

Su legado en la educación superior no queda únicamente en la UNED, quedará en la UNA y la Universidad de Costa Rica, donde varias generaciones le recordarán por su generosidad al compartir conocimiento, al edificar la educación y hacer mejor país.

Su trayectoria académica lo llevó a ocupar diferentes puestos en organizaciones como la Asociación Iberoamericana de Educación Superior a Distancia (AIESAD) y el Consorcio Interamericano de Educación a Distancia (CREAD), en representación de la UNED.

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*Colaboró en la recopilación de la información, Evelyn Gutiérrez Soto.