Abordan los mitos en la alimentación del adulto mayor

 

Nutricionista da recomendaciones sobre prácticas de alimentación

 


 

Melissa Sánchez y la nutricionista Jaritza Vega participaron en la videoconferencia.En la población adulta mayor, la alimentación se convierte en un asunto de atención prioritaria, pues alrededor de esta práctica se entrelazan mitos que deben abordarse para garantizar, en esta etapa, una adecuada nutrición y facilidades que hagan de las horas de comida espacios familiares placenteros.

    

Precisamente, este fue el tema que desarrolló este jueves el Programa de Gerontología, de la Escuela de Ciencias Exactas y Naturales (ECEN), de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), en el marco de las celebraciones del Día Internacional del no maltrato al adulto mayor (15 de junio).

  

Melissa Sánchez, del Programa de Gerontología, inició la videoconferencia “Mitos y realidades sobre la alimentación en la persona adulta mayor”, con una reflexión acerca del mal trato o las discriminaciones que giran alrededor de las comidas y la importancia de conocer los cuidados necesarios para alimentar a estas personas.

  

“Esta videoconferencia forma parte por las actividades organizadas por nuestro programa acerca de la toma de conciencia sobre el abuso y lo malos tratos hacia la población adulta mayor, analizaremos específicamente aspectos para llevar una nutrición saludable y una alimentación correcta. En este tema es fundamental recalcar la importancia de informarnos, capacitarnos y transmitir la información para buscar el beneficio de estas personas”, dijo.

  

Para conversar sobre estos temas, fue invitada la nutricionista Jaritza Vega Solano, quien expuso seis mitos comunes en la alimentación de las Personas Adultas Mayores (PAM) y ofreció recomendaciones para quienes siguieron la videoconferencia desde los centros universitarios e hicieron preguntas sobre dietas, alimentos y hábitos de comer.

  

El primer mito expuesto fue: “A las PAM no les da hambre…”. A lo que la nutricionista señaló que en ocasiones, los cambios fisiológicos o conductas sociales o psicológicas pueden disminuir el apetito en el adulto mayor, sin embargo, se debe velar porque ingieran los alimentos que contengan los nutrientes esenciales para la vida.

  

“Muchas veces, el que no coman o digan que no tienen hambre se debe a la pérdida del sentido gusto u olfato o quizá en la disminución de la salivación que limita el consumo de alimentos, pero entonces se debe procurar preparar alimentos con texturas blandas y llevarles una dieta rica en proteínas, frutas y vegetales, productos de origen animal, grasas y azúcares, fibra, líquido, cereales, leguminosas, entre otros”, acotó Vega Solano.

  

“A las PAM no les sabe a nada la comida” fue el segundo mito abordado en la videoconferencia, que también guarda gran relación con la pérdida sensorial que ocurre en algunas personas en esta etapa de la vida. En este aspecto, la preparación de los alimentos juega un papel principal, pues se debería adicionar ingredientes que eleven el olor y sabor de las comidas.

  

“Las PAM sólo comen atoles, sopitas y café”; un mito frecuente en las familias con adultos mayores, dijo la nutricionista, al aclarar que las texturas de los alimentos siempre van a depender del estado de salud de la persona, aún así es importante considerar que el adulto mayor debe ingerir alimentos de todos los grupos y en cantidades adecuadas, diariamente.

  

“Las PAM deben comer poca cantidad de alimentos por las noches”. Si bien es cierto, señaló Vega Solano, la ingesta de líquido por la noche ocasionaría evacuaciones, las cuales se agravan cuando el adulto mayor presenta problemas de movilización, es necesario que se tome como referencia las 6 de la tarde para la ingesta de líquidos o comidas, siempre considerando que deben hacerse cinco tiempos: desayuno, almuerzo, cena y dos meriendas (mañana y tarde), sin omitir ninguna de éstas y en volúmenes controlados.

  

“A las PAM se les debe dar de comer todo lo que desean”. La nutricionista apuntó que es común que por cuestiones de la edad se tienda a dar gusto sobre todo tipo de comida y aunque podría darse ese gusto en casos especiales, es imprescindible que se tengan presentes los requerimientos de proteínas, minerales y vitaminas para un adecuado balance nutricional.

  

El último mito se relacionó con la cantidad de agua que debe ingerir el adulto mayor por las implicaciones que conlleva en cuanto a la ayuda que requieren para ir al sanitario, el cambio de pañales, entre otros. La especialista recomendó la ingesta de entre 6-8 vasos de líquido diarios y recordó la función del agua en la limpieza del organismo y en la prevención de infecciones o del estreñimiento.

  

Alrededor de la alimentación, en algunos casos, se dan discriminaciones en el espacio familiar para compartir las horas de comida, ya sea por las limitaciones en la dentición o habilidad motora, o bien, por un menú no apto para ellos, por lo que la nutricionista llamó la atención acerca de la necesidad de evitar este tipo de mal trato en las PAM.

  

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