La UNED celebró la Semana Nacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad

“Las personas con discapacidad fueron sacadas del desfile de los normales”, lapida el actor durante la obra.Rosibel y Toño estuvieron en la Universidad Estatal a Distancia (UNED) celebrando la Semana Nacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad.

    

Rosibel es de carne y hueso, es una artista, mientras que Toño es el protagonista de una obra de teatro que expone la realidad de muchas personas que sufren discriminación por alguna condición de discapacidad.

  

La actividad, organizada por la Comisión Institucional de Equiparación de Oportunidades (CIEO), se desarrolló bajo el lema "Mis derechos son también sus derechos". Con una exposición de pintura y la obra de teatro "Los frutos de la vida" se conmemoró dicha celebración.

 

"No cabe duda de que este tipo de actividades nos permite, como institución de educación superior, avanzar y dar, al menos, los primeros pasos para  construir una educación más inclusiva, con voluntad y capacidad para acoger y ofrecer una respuesta educativa de calidad a todos, que exige transformaciones en la cultura, las políticas y las prácticas de nuestros hechos", comentó Rebeca Porras coordinadora del CIEO.

  

Agregó: "De esta manera ratificamos una vez más nuestro interés y compromiso con la sociedad costarricense de fortalecer el principio de equidad, el cual implica entregar a todos y todas las mismas oportunidades, enseñanzas, experiencias de aprendizaje, respetando y atendiendo las diferencias individuales".

 

Rosibel Pereira Cordero fue la invitada de honor de la actividad. Ella, es una artista que, según dice, aprendió a dibujar antes que hablar. Ese fue su primer lenguaje asegura.

  

"Yo comencé siendo autodidacta, después estudié mucho. Siempre me ha gustado pintar lo lindo, lo que sale de mi corazón. Yo no estoy de acuerdo en pintar lo feo, pienso que ya hay mucha degradación humana como para retratarlo", dijo la pintora.

 

Pereira demora unos 22 días pintando un cuadro. Lo hace con su pie izquierdo, ya que sus manos no responden a las órdenes que le da su cerebro; asegura que descubrió ese don por casualidad. "Cuando yo aún era muy pequeñita, me encontraba pintando y se me cayó un lápiz, en vez de llamar a mi mamá para que lo recogiera por mí, como era costumbre, lo intenté por mi cuenta sin éxito; sin embargo, se me ocurrió intentar tomarlo con el pie, para mi sorpresa, lo logré sin ninguna dificultad; así descubrí que había una parte de mi cuerpo que sí respondía", contó Rosibel.

 

Desde entonces, empezó a usar su pie para vestir muñecas, aprendió a coser con él, a tejer, a tocar instrumentos y por supuesto, a pintar. "La felicidad completa no existe; sin embargo, uno siempre tiene que esforzase por conseguir lo que quiere. La persona con discapacidad, necesita más que nada, aprender qué camino quiere seguir, si quiere vivir de la caridad o si quiere poner todo su empeño en conseguir su norte con valentía, con mucha disciplina y con una fe indestructible", dijo la artista.

 

De perseverancia, lucha, fe, valentía y otro montón de valores trata la obra de teatro que se presentó como parte de las actividades. "Los frutos de la vida", es el nombre de la obra escrita y dirigida por el dramaturgo Víctor Valdelomar; el actor es Marco Palma quien durante una hora y 20 minutos interpreta a 13 personajes.

 

Entre el drama y el humor el actor dibuja la realidad social en relación con el maltrato y la discriminación al que pueden verse expuestas las personas que tienen alguna discapacidad, mediante el relato evidencia la necesidad de hacer efectiva la Ley de igualdad de Oportunidades para las Personas con Discapacidad (Ley 7600).

 

  

 

La historia relata como la feliz y tranquila vida de Toño, un joven con una discapacidad motriz y verbal quién trabaja como salonero en la soda "El caminante", se ve interrumpida cuando el nuevo dueño del establecimiento lo discrimina debido a su apariencia.

  

A partir de ahí, Toño se enfrenta a la realidad social y debe luchar más que para defender su empleo para defender su dignidad y aunque el final de la obra es inesperado, él logra, como afirma Rosibel, encontrar su camino.

 

   

 

"El arte debe ser un instrumento de educación, de formación social incluso de organización social, lo que pasa es que los tiempos han llevado el arte por otros rumbos, lo han convertido en una mercancía y eso me hace comprometerme  con este arte para que cumpla una misión más importante que divertir", enfatizó el actor.

 

Palma relató que la construcción de los personajes se hizo por vivencia con personas con discapacidad. "Lo que yo hago es construir un personaje y validarlo con ellos y luego vivir la situación. Yo conozco profundamente la situación que está pasando entonces las revivo ahí en escena".

  

La obra lleva 365 puestas en escena, durante cinco años; al final de cada espectáculo realizan un foro en el que el público interactúa con el actor.      

 

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