Luisa Bejarano Montezuma: Memorias de una historia viviente de las luchas sociales y la reivindicación de los derechos de los pueblos indígenas

Entre campos de arrozales y cafetales, bajo el saludo del sol y la lluvia, con la frente amplia llena de gotas de sudor que denotaban su fortaleza y resistencia ante las complicaciones de la vida, fue el entorno donde nació y creció Luisa bejarano Montezuma, una fiel defensora de los derechos de los pueblos indígenas.

 

Originaria de Santa Rosa de Conte Burica, Luisa Bejarano tuvo una niñez de grandes emociones y de recuerdos no tan gratos, sin embargo, siempre supo salir adelante pues su espíritu joven y luchador fue su armadura principal para librar cada batalla.

 

Artesana y campesina, hija, madre y abuela, esta mujer de grandes virtudes es una líder innata de la zona Sur que promueve la reivindicación de las pueblos originarios.

 

"De niña crecí y viví con mi mamá, ella fue un gran ejemplo para mí. Recuerdo muchas cosas difíciles y muy duras por las que pasamos. Cuando era niña recuerdo que me enfermaba mucho; de verdad, no sé cómo hacía mi mamá para atendernos a todos los hijos y sin quejarse... Ahora esas historias yo se las cuento a mi hija y mis nietos y siempre les hablo de mi mamá, creo que de ella saque toda esa fuerza para salir adelante, por eso siempre trato de ponerla en alto".

 

"A pesar de no haber estudiado, siempre estuve metida en la lucha por los pueblos indígenas y eso ha sido y es una gran experiencia para mí..."

 

"Ha habido ocasiones en que la gente en la calle y en los pueblos de las comunidades indígenas me detienen y me felicitan por lo que hago pero yo les digo que es mi responsabilidad como indígena que soy, porque tengo que luchar por nuestros derechos; además, a mí me gusta estar apoyando esas causas, tenga o no tenga dinero para viajar hacia otras comunidades y apoyarlos con sus proyectos, no sé, pero siempre trato de dar la lucha".

 

Sobresalir en cualquier actividad y hacer su mejor esfuerzo son algunas de las virtudes de Luisa bejarano, quien se ha ganado el cariño y la admiración de la gente.

 

Con convicciones claras y los pies bien puesto sobre la tierra, esta mujer de cuerpo recio, mente positiva y espíritu solidario dice que la lucha social le dejado miles de experiencias, y que en el transcurso de su vida ha conocido personas valiosas. De igual manera, señaló que para estar involucrados con la causa, las personas tienen que estar comprometidas y saber que el camino no es nada fácil pues muchas veces se tiene que padecer hambre, frío y golpes.

 

"Desde niña siempre me ha gustado ponerme retos y siempre he querido salir adelante, tal vez ese coraje que tenía desde chiquita hizo que me involucrara más con las luchas sociales. A la edad de 18 o 20 años empecé a involucrarme más con los movimientos sociales pues vi que a muchos hermanos y hermanas indígenas no se les respetaba sus derechos; pero el momento más importante de mi vinculación con estas fuerzas comunales fue en 1990, cuando todos nos unimos para luchas por la cedulación".

 

"Una vez estuve conversando con un compañero y me dijo que mejor él colgaba los guantes porque eso no le dejaba cuentas, y yo le dije que cada quien escoge lo que mejor le parece, pero en mi caso yo si voy a seguir aquí porque no podeos aflojar, porque si aflojamos viene otro y nos pone la montura, la grupera, el freno y hay que caminar al mando de ellos y a mí nunca me gustaba estar así. A mí me gusta ser persona libre, tener mis propias ideas, mis propios planes y trasladarme con libertad a cualquier parte sin ser discriminada".

 

Vivencias de una mujer valiente

 

"Son varias anécdotas que tengo pero la que se me viene a la mente es aquel día en que recuerdo que viajaba desde mi casa de Santa Rosa, a la actividad de Térrraba, justo cuando empezaba toda esa lucha. Ese día, para llegar a la actividad me apresuré a salir y estaba muy emocionada, salí con tantas ganas que no me importó salir de madrugada. Me acuerdo que en ese tiempo no se usaban los focos, sino que teníamos pedazos de jícaras a los que le poníamos candelas".

 

Audio Luisa Bejarano Montezuma

 

"Cuando iba de camino por las montañas se me terminó la candela y yo tenía que apurarme para agarrar el bus que estaba a varias horas de mi cada, y resulta que como no tenía más candela no me quedó otra que agarrar la chinela (calzado casero de suela ligera) que yo andaba y encenderla y fue así que llegue a alcanzar el bus. Esas son cosas que le pasan a una en la vida y quedarán grabadas en mi mente".

 

"Otros recuerdos que tengo no son tan buenos, por ejemplo, muchas veces he tenido que dormir a la orilla de un río porque el trayecto era muy largo y ese río había que cruzarlo 60 veces. Aun así saliera de madrugada, casi que era segura que tenía que dormir a la orilla del río y a mí me daba un poco de temor porque casi siempre salía sola".

 

Pero doña Luisa no solo ha aguantado hambre, sed y frió, sino que ha tenido que soportar las críticas de la gente, que según ella, han sido las más difíciles de superar.

 

"Una de las luchas que recuerdo es lo que pasó en la Asamblea Legislativa, en ese tiempo, una señora que me conocía, me dijo: viste lo que te pasó, por andar metida en eso. Yo la verdad no le hice caso y no me sentí ofendida; quizá antes me afectaba más esas críticas pero ahora ya no. Esa señora que me conocía me dijo eso porque en esa lucha a mi me agredieron verbalmente y físicamente. Pero gracias a esa lucha que dimos junto a mis hermanos y hermanas indígenas logramos que el país nos ponga atención y el Gobierno recién nos volvió a ver".

 

"Entre esas críticas que nos hacen, mucha gente dice que a nosotros nos gusta pelear con el Gobierno, pero yo les digo que eso no es pelear con el Gobierno, sino que es decirle que nosotros lo que hacemos es luchar por nuestros derechos".

 

Audio Luisa Bejarano Montezuma

 

"Todavía tengo la mente fresca y se me viene al pensamiento la lucha que dimos por la cedulación... Entre las cosas que recuerdo es que al llegar a San José nos distribuíamos por diferentes partes, algunos íbamos a dormir a la iglesia y en diferentes instituciones tirados en el piso... Aquí quiero destacar el compromiso del compañero don Guillermo, quien nos apoyaba desde la ANDE, él también se quedaba con nosotros a dormir en las iglesias a pesar de que no tenía necesidad. Para nosotros, personas como don Guillermo es un orgullo tenerlas como amigo".

 

"En ese tiempo la gente nos decía: pobrecito los cholitos, pobrecitos los indígenas, otros decían y se preguntaban qué harán los cholitos ahí porque mejor no se van para su casa... Pero gracias a ese esfuerzo colectivo de todos fue que en 1994 nos dieron esa cédula. Antes de eso, nosotros éramos perseguidos y discriminados; y si nos encontrábamos con un policía este nos decía que éramos extranjeros y que no podíamos estar aquí y eran amenazas tras amenazas, hoy por hoy que tenemos la cédula ya es diferente porque con este documento ya no nos pueden decir nada".

 

Audio Luisa Bejarano Montezuma

 

"Quiero aprovechar para agradecer a la UNED y a las personas que me dieron la oportunidad de involucrarme en diferentes proyectos, sé que si trabajamos de manera colectiva y con unión todo lo podemos lograr".

 

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