Cuando los sueños no encuentran límites

Estudiantes de Isla Venado reciben sus lecciones en la escuela de la localidad.

  

No era un día común en la vida del pequeño pueblo, sus 1300 habitantes sabían de la visita, 20 de ellos la esperaban con ansias y el corazón de una en particular, palpitaba más acelerado de lo normal al tiempo que sus lágrimas amenazaban con aparecer.

 

   

No pudo contenerse por más tiempo, el llanto brotó de su ser cuando tuvo en las manos lo que por muchos años representó uno de sus principales sueños. Rosibel Gómez recibió su título de tercer ciclo.

 

El sentimiento que la embargó: indescriptible, según sus propias palabras, los testigos de su éxito: familiares, amigos, vecinos y el majestuoso océano al que muchas veces miró en silencio con nostalgia añorando ese momento.

 


La iglesia de Isla Venado, ubicada en el Golfo de Nicoya, fue el escenario donde el pasado domingo se llevó a cabo la primera graduación del Colegio Nacional de Educación a Distancia (CONED).

En esta primera graduación, junto a Rosibel, se graduaron 16 compañeros más en los cursos optativos de relaciones públicas e inglés conversacional, cursos que se impartieron según la demanda de los mismos estudiantes.

Rosibel Gómez, es una mujer de 39 años, madre de cinco hijos y dueña de un sueño que la acompaña desde hace muchos años, ser secretaria ejecutiva bilingüe, ahora, asegura sentirse más cerca de ese sueño.

“Una en la vida experimenta momentos muy importantes cuando es madre, por ejemplo, y este momento es uno que se incluye en esta lista, porque es un sueño que veo cumplido a pesar de que muchos me decían que no era posible. Yo me siento muy orgullosa de mí misma, de saber que sí pude hacerlo”, dijo Rosibel minutos después de obtener su título.

Al preguntarle cuánto había costado llegar hasta ese punto ella afirmó que “mucho empeño, sacrificio y desvelo más cuando uno tiene hijos y esposo, pero realmente vale la pena”.

Hace 27 años salió de la escuela, tiempo en el que no había colegio en la Isla y la única opción era desplazarse hasta Jicaral, para lo cual no tenía posibilidades. Este hecho provocó en Rosibel una gran frustración al punto que, asegura, por tres años posteriores a su graduación asistió como oyente a las clases de sexto grado para satisfacer su deseo de aprender.

Cuando cumplió 15 años de edad se fue a trabajar de empleada doméstica a la capital. Ya el calendario de Rosibel contaba 20 años cuando ingresó a la nocturna del colegio Joaquín Vargas Calvo, ahí cursó los dos primeros años de secundaria.  

Por motivos personales tuvo que retornar a la isla, truncando de manera momentánea sus sueños, pero siempre con la claridad de que “ese no era el final de mis sueños, sabía que algún día tendría la oportunidad, aunque no pensaba que iba a ser tan rápido”, aseguró.

“Antes del CONED yo no pude estudiar porque dependían de mí cinco hijos y un esposo, mi única posibilidad era que la educación entrara aquí y no tener que salir yo y con la UNED así sucedió, siempre pensé que si Dios me daba la oportunidad la iba a aprovechar”.

El rumor corrió por el pueblo de que una modalidad distinta de educación se implantaría en la Isla, los lugareños recibirían tutorías y lo demás sería estudiar en casa, matricularon y dieron inicio las lecciones, lo imposible ya era una realidad en Isla Venado.

Desde julio del año pasado, el CONED empezó a impartir lecciones y con ello, a tejer un nuevo contexto para los alumnos y sus familias. Hoy tiene como sede la escuela La Florida y atiende a 17 isleños.

Wagmar Briceño, profesor de inglés en la Isla, dijo que “la materia que imparto es particularmente difícil para los estudiantes, pues son adultos que en muchas ocasiones no han tenido contacto con el idioma, esto exige que las tutorías deban abarcar bastante para poderles ayudar lo suficiente y motivarlos a que demuestren que son capaces de superarse”.

Una particularidad de este grupo, señala el profesor, en relación con otros a los que también imparte lecciones en el CONED, es que pese a sus dificultades demuestran más empeño y dedicación.

Según cuenta Rosibel, hoy su vida es diferente, siente que puede influenciar positivamente a sus hijos y aconsejarlos para que forjen un futuro promisorio, pues cree firmemente en que sin estudios no se llega a ningún lado.

“Ahora veo el futuro más claro, creo que voy a tener más oportunidades, yo me veo detrás de un escritorio tomando nota de mi jefe o si no formando mi empresa, me veo trabajando y a mi familia realizada en todos los campos, no es una cuestión de volverse rico sino de dar y recibir lo mejor”.

Agregó: “el CONED es una oportunidad, una ventana que se nos abre a todos los habitantes de la Isla que quieran empezar a caminar hacia la superación, hacia sus sueños sin importar cualquier limitación que pueda tener”.

“Luchen por sus sueños, no dejen que nadie se los apague porque el futuro es de cada uno y nadie nos va a dar lo que queremos a menos de que nosotros luchemos por ello”, fueron las palabras con que concluyó Rosibel.

El CONED está impactando no sólo en la realidad inmediata de estos y otros costarricenses, sino en su futuro, pues está cambiando la realidad personal y de sus familias brindándoles herramientas que les permitirán accesar a nuevas oportunidades laborales.

La UNED, a través del CONED, ha logrado impactar en Isla Venado, particularmente, en la vida de las mujeres, pues según dicen las mismas estudiantes ellas no tienen opciones para superarse, su rutina se centraba en las labores domésticas únicamente.

Hito de la educación costarricense

El CONED se creó hace cuatro años, con la misión de atender a la población mayor de 18 años de edad, quienes por diversas circunstancias no han podido concluir sus estudios de secundaria.

En el primer año de funciones el CONED alcanzó una matrícula de 1713 estudiantes, cada año la ha incrementado en casi 1000 y actualmente la población estudiantil es de 4044 estudiantes.

Hoy el CONED está presente en todas las provincias del país en lugares como: Nicoya, Palmares, Turrialba, Limón, Puntarenas, Ciudad Neilly y Esparza, entre otras. A la fecha ha graduado a 705 estudiantes de III ciclo y 166 de bachillerato.

Su plan de estudios incluye cursos optativos de relaciones públicas, contabilidad, gestión empresarial, computación y gestión turística que complementan la formación de los estudiantes.

  

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