FAO proyecta disminución en la producción de cereales para el 2009

 

Expertos dialogaron sobre seguridad alimentaria

  


Caída en la producción de alimentos afecta a países de América, Asia y África.
Predicción de crecimiento para América Latina este año es de -1,3% en comparación con 1% previsto en enero por el Banco Mundial.

La Universidad Estatal a Distancia (UNED), mediante la Escuela de Ciencias Exactas y Naturales organizó un panel de expertos en el tema de seguridad alimentaria y la crisis mundial, en el marco de la Cátedra El país que necesitamos.

   
 

Participaron Allan Bojanic, representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) Costa Rica, Marco Chávez, ex presidente del Colegio de Ingenieros Agrónomos y Román Solera, viceministro Agricultura y Ganadería, Rodrigo Arias, presidente de CONARE y rector de la UNED fue quien moderó la actividad.

 


Para la Universidad crear espacios en los cuales se pueda debatir sobre temas de trascendencia nacional es primordial, pues procura generar nuevos aportes y concientización al respecto. Sobre el sector agrícola en Costa Rica, se ha discutido   ampliamente, no obstante, constituye una población sobre la cual se debe verter atención y recursos para fortalecerla.

 


Un factor determinante que caracteriza al sector agrícola es el envejecimiento de sus miembros, más del 87%  de ellos supera los 35 años de edad, mientras que sólo el 4%  tiene una edad promedio de 30 años, es decir, es necesaria la integración de la juventud a la agricultura.

Existe seguridad alimentaria cuando todas las personas tienen, en todo momento, acceso físico y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimentarias y sus preferencias en cuanto a alimentos, a fin de llevar una vida activa y sana, según se determinara en la cumbre mundial de alimentación celebrada en Roma, Italia en 1996.
Por otra parte, un país goza de soberanía alimentaria cuando este puede  definir su política agraria y alimentaria, sin dumping frente a terceros países.

El doctor Allan Bojanic asegura que aspectos como la crisis energética, el cambio climático, la crisis social y monetaria provoca un ambiente de volatilidad, turbulencia y vulnerabilidad en todo el orbe.

En  relación con la crisis alimentaria, existen países de Centroamérica, Asia y África que requieren de ayuda local. Asegura que hoy los precios de los insumos superan los precios de los alimentos.

Se estima que países de América Central, el Caribe, México, Argentina y Brasil, experimentaron, en el 2008, un repunte en la producción de algunos cereales, no obstante, se pronostica que dichos países sufrirán una disminución en su producción, sólo Colombia  logrará mantenerla.

“La crisis financiera de los últimos meses ha favorecido el descenso de los precios, contribuyendo a restringir los mercados crediticios, y ha introducido mayor incertidumbre sobre perspectivas del próximo año”, aseguró Bojanic.

En respuesta, asegura el experto, los gobiernos han adoptado una serie de medidas para paliar la crisis como reducción de aranceles de importación de cereales, restricciones a la exportación, subsidios a los alimentos, controles de precios y reducción de flexibilidad  sobre los alimentos.

La FAO pronostica que la producción mundial de cereales en el 2009 descenderá en un 3% en relación con el año anterior. En Centroamérica, los precios nominales del arroz registraron un nivel máximo histórico en septiembre y octubre del 2008. En el 2009, los precios  del arroz han disminuido, pero se mantienen un 30% más altos que hace un año. Por su parte, los precios al por mayor del maíz blanco presentan una tendencia estacional más típica.

Para contrarrestar los efectos de la crisis, la FAO promueve iniciativas como la formulación de planes por país para aumentar la producción y garantizar el acceso a los alimentos, a los grupos poblacionales más afectados, apoyo técnico y normativo, medidas  de acceso de los pequeños productores a los mercados, respuesta estratégica para aumentar la inversión sostenible y proteger a las poblaciones más vulnerables y concentrar esfuerzos garantizando atención y asignando equitativamente los recursos movilizados, entre otras.   

Marco Chaves, director ejecutivo de investigación y extensión de la caña de azúcar (DIECA), fue el segundo en participación, asegura que la seguridad alimentaria es más que granos básicos, que existe una serie de retos de índole económico, social, ambiental, tecnológico y político en torno al tema y en este sentido, asegura, es vital la capacitación y educación del agricultor.

“El tema de la seguridad alimentaria no debe limitarse sólo al ámbito de la pobreza, sino también al de las oportunidades, se debe asegurar acceso a alimentación de los grupos socialmente más vulnerables y que poseen menos ventajas competitivas”, manifestó Chaves.

Para el experto, los programas alimentarios deben poseer soporte gubernamental, estar planificados, sectorialmente concertados, ser graduales y sistemáticos y estar fundamentados en potenciales reales, poseer incentivos y una fuerte base tecnológica.

Chaves plantea una serie de retos  de la educación superior en relación con la seguridad alimentaria, sostiene que debe realizar más labor de campo; equilibrar teoría con práctica; diagnosticar e identificar con carácter permanente problemas y limitantes por región, producto y tipología de agricultor; recabar y analizar experiencias internacionales, tanto positivas como negativas.

Además, ser muy activos y propositivos formulando posibles soluciones como agente importante de cambio: aprovechar experiencia y capacidad intelectual disponible, contribuir con las organizaciones campesinas, brindar capacitación y educación a los productores y familias y participar del desarrollo tecnológico mediante programas de investigación e innovación en asuntos vinculados con el tema alimentario: agrícola, agroindustria, tecnología de alimentos, pos cosecha, nutrición y salud.

Román Solera, viceministro de Agricultura y Ganadería, cerró el panel, su participación giró en torno al Plan Nacional de Alimentos el cual se inscribe en el marco de las orientaciones del Plan Nacional de Desarrollo (PND), el cual impulsa el gobierno.

El objetivo general del plan es que la población, en especial la más vulnerable, dispongan, accedan y consuman alimentos mediante el compromiso y la corresponsabilidad y la institucionalidad  pública, del sector privado y organizaciones de productores, entre otras.

Mediante acciones estratégicas como la implementación de un plan de estímulo a la competitividad sostenible y la generación de valor agregado en el sector productivo, el establecimiento de un programa de mejora del desempeño de los sistemas de comercialización, así como programas de contribución al desarrollo de las comunidades rurales en regiones con bajo índice de desarrollo social, el gobierno pretende llevar a cabo esta iniciativa.

Al respecto a la fecha, se han realizado diversas inversiones en infraestructura, maquinaria, insumos, capacitación, visitas de asistencia técnica, inversión en los asentamientos campesinos, y ayuda económica a familias pobres, entre otras.

  

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