La Cátedra Virtual Justicia y Género analizó los temas: interseccionalidad y sororidad en el marco de los derechos de la mujer

Actividad fue organizada por el Instituto de Estudios de Género (IEG) y la Fundación Justicia y Género

Por: Renzo Kcuno Aimituma
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Con el objetivo brindar alcances acerca de los temas de interseccionalidad y sororidad, y cómo estas se vinculan en el marco de los derechos de la mujer, la Cátedra Virtual Justicia y Género llevó a cabo la videoconferencia, “¿Es posible la sororidad sin interseccionalidad?”.

Para abordar esta temática, los organizadores invitaron a Sonia Viveros Padilla, directora de la Fundación de Desarrollo Social Afroecuatoriana AZÚCAR, Serafina Espinoza Blanco, indígena Miskita nicaragüense, directora del Instituto de Medicina Tradicional y Comunitario (IMTRADEC), y Ángela Cúc Sajquiy, indígena Kaqchikel, comunicadora comunitaria.

Por su parte, Ana Lucia Fernández Fernández, del Instituto de Estudios de Género (IEG) de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), fungió como moderadora de la actividad. La funcionaria del IEG indicó, “que la interseccionalidad nos ayuda a analizar nuestras propias realidades como mujeres diversas, pero además de eso, necesitamos una disposición sororaria de trabajo conjunto. Esta es la clave para alcanzar nuestras reivindicaciones sociales como mujeres diversas, y lograr, que, en todos los ámbitos de la vida de las mujeres, se ejerza la autonomía y la igualdad real”.

“Por eso, la interseccionalidad es una forma de ser y entender el mundo, que pasa por comprender que las desigualdades no son circunstancias individuales, sino que se despliegan como productos históricos de la interrelación y marcadores de diferenciación, entre los cuales destacan además del género, la clase, el color de piel, etnia, origen, discapacidad y orientación sexual… Trabajar por la transformación de esta realidad y alcanzar objetivos comunes es posible, sólo sí, tomamos una actitud sorora en el trabajo conjunto por un mundo más igualitario”, agregó Fernández Fernández.

Según Serafina Espinoza Blanco, indígena Miskita nicaragüense, directora del Instituto de Medicina Tradicional y Comunitario (IMTRADEC), es importante promover la interculturalidad desde diversos escenarios y plataformas, y desde esos entornos, también interrelacionarlos con la sororidad.

“Tanto la interseccionalidad como la sororidad, tenemos que verlo desde una perspectiva histórica. En este caso, aunque el concepto de sororidad es reciente pues he de decir que, desde hace mucho tiempo, estas prácticas se aplican en nuestra cultura miskita, donde las mujeres miskitas siempre nos hemos mostrado solirarias en todos los ámbitos… Ahora, de acuerdo con nuestras cosmovisiones, espiritualidad y cultura, este concepto se ha venido aplicando en diversos contextos sociales e históricos y esto aflora más en tiempos de necesidad y crisis, como, por ejemplo, cuando ocurren desastres naturales, ahí se puede palpar la humanidad, la solidaridad, la armonía y apoyo entre las mujeres y el pueblo en general”, expresó Espinoza Blanco.

En palabras de Sonia Viveros Padilla, directora de la Fundación de Desarrollo Social Afroecuatoriana AZÚCAR, la sororidad y la interseccionalidad se debe analizar desde un contexto histórico y social. “En nuestro caso, hablar de la población afrodescendiente es hablar de desigualdad, es hablar de esclavitud, es hablar de desarraigo y de toda una época de sufrimiento y dolor. Pero en la actualidad, esto se ha transformado a desigualdad racial, es hablar de décadas de resistencia por la visibilidad del reconocimiento por los derechos individuales y colectivos, es hablar de la mutación del racismo en las prácticas contemporáneas y que sigue generando desigualdad”.

“En ese sentido, tenemos que seguir trabajando para alcanzar la igualdad de derechos, esa es nuestra plataforma de lucha. Este tema que toca el género, el color de piel, el origen y la clase, también se le debe sumar el tema del poder, pues es uno de los factores principales de división y de desigualdad en muchos ámbitos, incluso, en el colectivo global del feminismo, que en un inicio no tomaba en cuenta a las realidades de las mujeres negras, y es por eso que hablamos de feminismo negro, el cual posteriormente logró entrar en esa gran agenda de reivindicación de las mujeres diversas, donde se lucha por la igualdad, la paridad y por el ejercicio pleno de los derechos hacia las mujeres”, agregó Viveros Padilla.

Es importante indicar, que la Cátedra Virtual Justicia y Género está conformada por un equipo interdisciplinario e interinstitucional conformado por María Fernanda Valverde Díaz y Rodrigo Jiménez Sandoval, de la Fundación Justicia y Género, así como por el equipo de trabajo del Instituto de Estudios de Género (IEG) de la UNED, liderado por Rocío Chaves Jiménez. A este equipo de trabajo se suma el Programa de Videocomunicación (VICOM), que apoya de manera logística y tecnológica, mediante sus plataformas de comunicación.

Si desea ver la tercera sesión de la Cátedra Virtual Justicia y Género, ingrese a la plataforma del Programa de Videocomunicación (VICOM) de la UNED en el siguiente enlace: ¿Es posible la sororidad sin interseccionalidad?

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