Se analiza protagonismo de mujeres en pequeñas y medianas empresas

80% de comercio no formal pertenece a féminas
Ellas destacan en escolaridad, servicio al cliente y apoyo comunal

 

Según Brenes, aún existe poco apoyo para las mujeres empresarias

 

  Luego de dos años de estudio, el Observatorio de MiPYMES (micro, pequeña y mediana empresa) de la Universidad Estatal a Distancia (UNED) ofreció los primeros resultados de la participación de las mujeres en ese tipo de iniciativas comerciales. Se comparó la perspectiva nacional con la mundial, al igual que la situación económica y de género derivada de dicha actividad productiva.

    


Lizette Brenes, directora del Observatorio, destacó que de las más de 140 mil empresas que hay en Costa Rica, aproximadamente 40% (60 mil) son informales o semiformales. Aquí, las mujeres dominan como propietarias de 80% de los comercios.

 



El Global Entrepreneurship Monitor (GEM) llevó a cabo un estudio mundial durante 2007, en 41 países que representan 70% de la población universal y 93% del Producto Interno Bruto (PIB). En cuanto a la participación de la mujer como empresaria en el panorama global, los países de alto ingreso, es más probable que surja una empresa y se mantenga a lo largo del tiempo, sin importar si es dirigida por un varón o una mujer. En cambio, en los países de bajo ingreso, la probabilidad de que una empresa sea sostenible es 30% más baja, sobre todo si una mujer está a la cabeza.

Pero en Costa Rica, la situación de las mujeres en el sector informal o semiformal es más prometedora. El promedio de edad para emprender un proyecto es 36 años (mientras que por ejemplo en Chile y España la media es de 40 y 45 años); incluso 13% tiene menos de 25 años, según explicaron Brenes y Rosberly Rojas, otra de las investigadoras. Además, más de la mitad de las mujeres tiene estudios universitarios.

Por otra parte, el sector formal se define por las empresas que cumplen con los requisitos de ley, cotizan para la CCSS y pagan tributos. Casi 98% corresponde a MiPYMES, las cuales generan la mitad del empleo del sector privado; adicionalmente, siete de cada 10 son microempresas. La relación entre mujeres y hombres empresarios es de 2 frente a 8, respectivamente. Además, ellas trabajan en comercio y servicio; se dedican menos a la agricultura y la pesca.
Los hombres destacan en conocimiento de la competencia, pertenencia a cámaras e inversión en capacitación; sus empresas destacan en el uso de tecnologías de información y comunicación (TICs), ventas y exportaciones. Ellas destacan en escolaridad, servicio al cliente y apoyo comunal; sus empresas sobresalen en el promedio de años de existencia.

Ya en 1997 la Organización de las Naciones Unidas (ONU) había explicado las razones, por cierto documentadas, para promover una mayor inversión en las mujeres: porque el retorno de la inversión es mayor que en hombres, la mujer está más dispuesta a compartir sus ganancias con la familia y la comunidad, y porque ellas son mejores sujetos de crédito.
Un reto que el Observatorio ha identificado es obtener aún más información acerca del sector informal y semiformal, que por su misma condición son muy invisibilizados. Las empresas informales no cumplen con los requisitos legales ni se encuentran en los registros públicos; las semiformales existen en los registros municipales pero no son tomadas en cuenta en las políticas públicas del Gobierno.

Por su parte, Rocío Chaves, directora del Instituto de Estudios de Género de la UNED afirmó que hay un gran esfuerzo desde el Observatorio por visibilizar la inserción diferenciada de la mujer en el mundo empresarial, al salir del espacio privado del hogar, al espacio público. “Yo he podido presenciar algunos avances de cómo se ha ido incorporando en la sociedad el impulso a la mujer como empresaria.”

Chaves reiteró que para las mujeres no es fácil dar ese paso: “al salir al mundo público, se nos cobra un impuesto muchísimo más alto de lo que le puede costar a los varones. Comenzando por el temor que se siente salir de la casa y todavía pedir un préstamo, sobre todo para las mujeres de recursos más bajos, es más difícil”.

Precisamente por eso, desde este mes y hasta noviembre, el Programa de Desarrollo Gerencial de la UNED ha iniciado un proceso de formación  con esta población, que muchas veces deben combinar su trabajo con sus roles tradicionales del hogar e incluso estudio.

El Observatorio de MiPYMES es un proyecto nacional de la UNED, creado en 2005, que ha puesto sobre la mesa temas relevantes para el parque empresarial de Costa Rica y ha creado el Sistema de información y Conocimiento sobre MiPYMES. Además, desde este mes, el Observatorio forma parte del Consejo Asesor MiPYMES, una iniciativa del Ministerio de Economía.

  

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