Violencia y educación

Por. Mario Valverde Montoya

 

Julio-Agosto 2010. Edición 30

  

La bala que mató a la directora Nancy María Chaverri Jiménez, del colegio Montebello, por parte del joven estudiante de 17 años, se viene disparando hace muchos años. El proyectil que culminó con la muerte de una educadora es el resultado de la violencia generalizada de un país, que hace rato invadió las aulas; y que el Ministerio, con mayor información de otros casos, minimiza, cuando el MAL es tan grave, que la muerte de una soldada de nuestro “ejército académico”, ni siquiera ha servido para poner la alerta roja al MEP y los gremios del Magisterio.

   


En la década de los noventas trabajaba como profesor de filosofía en el Colegio San Judas Tadeo, cuando un joven estudiante disparó (con una pistola de verdad), a una profesora de inglés de intercambio, con tan buena suerte para la docente, el estudiante y la institución, que el cilindro, la mazorca, en el hueco que le tocaba activarse no tenía bala, pero si hubiera tenido tiempo de activarla otra vez, la profesora estaría muerta.

Ella regresó de inmediato a su país de origen y todo quedó en el silencio. Pero pregunten por profesores con los autos rayados, amenazas por @, teléfono, robos de bolsos, celulares, etc. Amenazas  que, las muchas de las veces, se quedaron dando vueltas en las cabecitas de los estudiantes ; y todo dentro de aulas con 35 o más estudiantes (olvídese,  de la atención individualizada), muchos de ellos sin dinero para la subsistencia diaria, menos para compra de materiales (internet-correo-facebook-libros-teatro-cine-recreación), en un mundo globalizado (moles tentadores del consumo), invitando a las modas actuales y cambiantes a una velocidad que no da tiempo de saborear nada. Lo que hoy está de moda, mañana ya es moda “furris”.

Con padres que no están y seamos sinceros, no pueden estar, por ser la única forma de sobrevivir en el mundo del capitalismo salvaje (vivo de tarjeras y pago cuando pueda). Los muchachos exigen lo que el mundo ofrece (celulares “chivas”-tenis de marca-plata para el cine, la disco, peinados “pura vida”); y una gran mayoría luchan a brazo partido con su padres y madres, por no poder complacerlos, recordemos que más de un millón de costarricenses están en el nivel de pobreza; cerca de 600.000 ganan menos de un salario mínimo (7.500 colones por día); muchos alquilan su casita, no tienen internet, otros muchos alquilan ranchos y más de un 40%  son hogares al frente de mujeres valientes, con padres que no aportan un “simple cinco” para su manutención.

Mucho de este mapa social, es lo que reciben los educadores en sus aulas, todas y todos llegan “uniformados”, pero no todos tienen por igual sus niveles de complacencia; y por su parte los educadores deben enviar los mismos mensajes según sus contenidos, evaluar parejo, todo es a prisa, contra el tiempo, deben jalar fuerte la rienda del AULA, soltándola cuando se puede, muchos padres-madres cooperan pero muchos “ya no pueden más”.

Muchos desertan y engrosan las pandillas ante la imposibilidad de encontrar trabajos de mediana remuneración. No hemos llegado a los grados de criminalidad de El Salvador-Honduras y Guatemala en sus cantidades, aunque en la calidad y menú son los mismos. Por dicha no tenemos un ejército que desvíen nuestros presupuestos en estupideces militares (¡Bien hecho por don Pepe!). Necesitamos una Agenda de País o el terraplén será mayor. Es asuntos de impuestos y el tema de la distribución de la riqueza es un imperativo. O discutimos o nos iremos acabando entre nosotros y nosotras.

En el fondo hay un grito de SOLIDARIDAD PROFUNDO. Los ricos sólo quieren GANAR-GANAR. Baile de gala en el Club Unión con la Presidenta, buenos autos del año, tecnologías de punta, buenas casas, compras en Miami, ahorros en bancos, ojalá de Panamá o Miami. Por supuesto que comulgo con el Ministro Leonardo Garnier que la técnica del garrote y la zanahoria no son buenos instrumentos pedagógicos. Y que la propuesta del amor incondicional cristiano es válida, pero si no le agregamos la praxis del amor al prójimo de la distribución de la riqueza, no avanzaremos en el tema de la violencia.