¿Escuchan las plantas? ¿Pueden hablar?

 

Por Prof. Mario Valverde M.
Setiembre-Octubre 2010. Edición 33

Un agricultor y empresario francés inventó el método. Solo les pone música clásica y música creada, diseñada y contratada para su propio viñedo. Nada de químicos ni pesticidas. Según su dueño, sus vinos han mejorado su aroma, su cuerpo y sus uvas producen más azúcares; lo mejor, sus hojas, tallos y frutos se mantienen sanos. Un grupo de científicos suizos experimentó con dos plantas de tomate;  las atendieron de igual forma; la única diferencia: a una de las plantas se le puso música clásica. Pasado un mes, dicha planta creció unos centímetros más. Entonces, la pregunta suena a ciencia ficción. Son capaces de oír, aún más, ¿podrían hablar? Por ejemplo, decir: “Necesito agua desesperadamente” Por lo general, muchas personas e instituciones compran plantas, pero no las atienden; olvidan su agua diaria. Pues bien, otro grupo de científicos en Nueva York inventó poner unos electrodos alrededor de los tallos (censores de humedad), conectados a un sistema telefónico; y aunque la planta no pueda decir “Quítame esos hongos de encima”, se activan alarmas: “la mata # 8 del edificio A, que dice le falta agua” o “la planta #17 del piso 3 está cargada de hongos”.

   



Además de la belleza de sus flores, hojas, frutos, descubrimos lo que tal vez sabíamos: que las plantas responden con su tacto (caso de las carnívoras), escuchan (gustan de la buena música), oyen (hábleles sin miedo aunque le digan “loco”). Ellas comunican en su lenguaje de amor y dolor; ya sea por las atenciones, protecciones con sus abonos, calmaditas de sed. Y dolor si las desprecia, las olvida, no atiende su ronda, ni canta ni admiras (¿se ha fijado en los bellos girasoles de la UNED?). Como dice el poeta español Luis Cernuda: “Aprende cómo es la dicha/ ante los espinos blancos/ y rojos en flor”.

¡TAN CERCA Y TAN LEJOS DE LO HUMANO¡ El asfalto, los moles,  los móviles y los video juegos, los sonidos con altos decibeles; todo ese mundo virtual posiblemente tome dos rumbos.

1) Las plantas seguirán existiendo pero distantes del homo sapiens, o 2) Nos llegará a cansar tanto lo cibernético y artificial, que otros renunciarán al futurismo de la cibernética para regresar a las contemplaciones y las comunicaciones prístinas, en que las plantas y el hombre y la mujer eran una sola forma cíclica de vida (visión panteísta). ¿O que tal una tercera en que los dos se unan? Tecnologías y el mundo natural, como en el caso de los viñedos del francés. Usted, estimado lector, elige o, tal vez, no se ha dado cuenta de que ya eligió y eligió mal.{jcomments on}