Proyecto Turístico en la Isla Caballo

Por. Dr. Gabriel Quesada Avendaño

 

La Isla Caballo se localiza en la provincia de Puntarenas, en el cantón y distrito del mismo nombre.  Forma parte de las islas que se encuentran en el  Pacífico Norte de Costa Rica.

La isla tiene su origen en el periodo Terciario, época Miocénica, cuya edad geológica es de 25 millones de años, aproximadamente.  En ella se conjugan una serie de rocas que dieron origen a lo que hoy se conoce como las islas  del Golfo de Nicoya.

   

 

El Golfo de Nicoya es uno  de los estuarios tropicales más importantes del Pacífico Oriental.  Se le considera golfo en la época seca cuando la descarga acuática fluvial es baja y disminuye la precipitación.  Al cambiar las condiciones climáticas, en la época lluviosa, se transforma en estuario ya que la precipitación aumenta y la descarga de los ríos es mayor.  Estas características dan como resultado un golfo rico en especies marinas, entre las cuales se encuentran una variedad considerable de peces.  Parte del ciclo reproductivo de esta fauna marina se lleva a cabo en el Golfo.  Por eso, la pesca ha sido  importante para pescadores de tierra firme como de las islas desde la época precolombina hasta nuestros días.  

En la actualidad, la contaminación de las aguas por desechos provenientes del Valle Central y la ciudad de Puntarenas, así como el abuso en la pesca, han provocado una disminución considerable en las poblaciones de peces.  Las autoridades estatales han tenido que establecer vedas para que esas poblaciones no desaparezcan y  se agote el recurso íctico.

El ecosistema insular está compuesto por una comunidad de plantas y animales bien definido.  Los árboles más comunes son la  flor blanca, el cenízaro, el guanacaste, el indio desnudo, el pochote y el tempisque, entre otros.  En el sotobosque se encuentra palmas, como viscoyol y lianas trepadoras. La fauna de la isla está constituida por armadillos, mapaches, garrobos, varias especies de cangrejos y una cantidad considerable de aves como búhos, gaviotas, piqueros, pelícanos y tijeretas de mar.

Hace más de cien años llegaron los primeros seres humanos a la Isla Caballo, estableciéndose en las  playas de Coronado y Torres.  Con una población de 200 habitantes, la actividad económica más importante de los isleños es la peca.  Los pobladores  cuentan con dos escuelas, dos centros de salud que funcionan a media capacidad y un pequeño comisariato.  La isla carece de acueductos y el  agua  se obtiene de pozos artesanales compartidos por los miembros de la comunidad, producto de las aguas pluviales que se  filtran a través del bosque y se depositan en las partes bajas de la isla.  Además,  se cuenta con luz eléctrica y teléfono público que operan con energía solar.  El ingreso económico de los isleños es sumamente bajo, por lo que existe un alto  grado  de pobreza.  Sin embargo, sus  habitantes sobreviven con  arroz, frijoles y pescado.  En general, la isla carece de una infraestructura adecuada y las playas están contaminadas con desechos sólidos provenientes del golfo y la  ausencia de rellenos sanitarios.

En el año de 1996, la Municipalidad de Puntarenas y una empresa privada presentan a un número muy reducido de isleños un plan regulador parcial de la Isla Caballo, con el propósito de iniciar un proyecto turístico de gran envergadura que ocuparía el 60% de la isla.  En ese mismo año, tanto el Instituto Costarricense de Turismo (ICT) en sesión ordinaria # 4634 y el Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo (INVU) en sesión ordinaria #4629 aprobaron el plan regulador de la Isla  Caballo.  Siete meses después, el 10 de marzo de 1997, la Municipalidad de Puntarenas, en sesión ordinaria # 406, aprueba el plan regulador de la Isla Caballo.

El 14 de agosto de 2002, en carta dirigida a la  Asamblea Legislativa de Costa Rica,  el representante de una de las empresas interesadas en el proyecto turístico, alto funcionario de la actual administración, solicita la ratificación de la concesión en la Isla Caballo a dicha institución.   Es importante recalcar que sólo la Asamblea Legislativa de Costa Rica (Artículo 121, inciso 14 de la Constitución Política de la República de Costa Rica, Artículo 42 de la Ley sobre la Zona Marítimo Terrestre,  Artículo 43 del Reglamento de dicha ley y el pronunciamiento de la Procuraduría General de la República del 3 de abril, OJ-058-1997) puede otorgar concesión sobre parte o el total de islas o  islotes marítimos.  Hasta la fecha la Asamblea  Legislativa no ha otorgado dicha concesión.

Para el 21 de octubre de 2002,  la Municipalidad de Puntarenas publica el reglamento del plan regulador parcial de la Isla Caballo y el reglamento de zonificación, en la  Gaceta No. 202, del lunes 21 de octubre de 2002.  Reservando dos y media hectáreas para reubicar a los habitantes de la isla.

Cuatro años después, el 8 de agosto de 2006, una delegación integrada por funcionarios municipales y efectivos de la Fuerza Pública, incluyendo policías de la Base Naval de Puntarenas desalojan y queman la casa de un poblador que tiene casi cuarenta años de vivir en la  zona.  Al pescador lo desalojan por vivir en la zona pública de la zona marítimo terrestre, contemplada dentro del plan regulador de la isla.  Por otra parte, el 31 de octubre de 2006, el director del Departamento de Urbanismo del INVU, señala en oficio PU-C-D-996-2006 que en el plan regulador para la Isla Caballo no aparece ningún registro donde conste la consulta popular a dicho plan.

Las islas en Costa Rica son patrimonio del Estado.  Lo que existe es un arrendamiento que se ha otorgado a sus habitantes.  Durante muchos años intereses extranjeros, con la complicidad de un sector de costarricenses, pretendió otorgar a compañías extranjeras la Isla del Caño y la Isla del Coco.  Servidores públicos pretendieron vender estas islas a intereses extranjeros que pretendían poner hoteles y casinos en dichos santuarios naturales.  Fue el movimiento ecologista nacional quien impidió que esas pretensiones pudieran realizarse.  Hoy, la Isla del Caño es reserva biológica nacional y la Isla del Coco es parque nacional y patrimonio de la humanidad.  

En la  actualidad, los habitantes de la Isla Caballo exigen a los diputados de la Asamblea Legislativa que no se aprueben proyectos de ley que permitan a las municipalidades otorgar títulos de propiedad a particulares y  que tampoco se otorguen concesiones a compañías privadas para explotar la isla, ya que esta es patrimonio de los costarricenses.{jcomments on}