Universidad y nuevos conocimientos

Por. Ida Fallas

 

Agosto-Octubre 2009. Edición 26.

 

 
“Provechoso es que la universidad revise sus actitudes respecto a las cosas y de las ideas nuevas; que no rechace, apoyando sus espaldas en los pilares construidos por el pasado, cuanto aparece de nuevo en el mundo, ya originado en otras universidades, ya fuera de ellas”.  Roberto Brenes Mesén

 


En este extracto, el destacado humanista Roberto Brenes Mesén hace un llamado a la universidad para que mantenga una actitud abierta hacia los nuevos conocimientos. Hoy día, sus palabras conservan pertinencia debido a los cambios vertiginosos que atraviesa nuestra sociedad.  

   


Para contextualizar este punto, tres datos de la reconocida presentación sobre tiempos exponenciales, realizada en el 2006 por el profesor  norteamericano Karl Fisch: 1) la información técnica en el mundo se está duplicando cada 2 años y en el  2010 lo hará cada 72 horas; 2) en 1992 se envió el primer mensaje de texto, actualmente el  número de  mensajes de texto enviados y recibidos en un día es mayor que la población total del planeta; 3) el New York Times, uno de los principales periódicos de Estados Unidos,  en una semana contiene más información de la que una persona en el siglo XVIII encontraría a lo largo de toda su vida.

 


El reto principal que nos presenta esa enorme masa de información es cómo transformarla en conocimiento. En esta tarea, la universidad juega un rol de importancia capital; ya que está llamada no solo a construir los nuevos conocimientos, sino también a preparar a las personas que posean la capacidad de pensar, reflexionar, proponer, crear y compartir esos conocimientos.

 


Lo anterior tiene implicaciones en los perfiles de estudiantes que proponen los planes de estudio de nuestra universidad; es imposible pensar que programas y cursos desactualizados contribuyan en la formación de los profesionales que requiere Costa Rica, que se distingan por su capacidad crítica, pensamiento divergente, principios éticos y espíritu solidario. Al respecto, todos los esfuerzos que realizan las Escuelas para actualizar los planes de estudio, no sólo deben ser apoyados en este momento, sino que deben ser sostenidos a largo plazo por una política universitaria que asegure su revisión permanente.

 


En este sentido, la acreditación es una meta insoslayable para las universidades públicas; sin embargo, ésta no puede garantizarse ni sostenerse sin  mecanismos que aseguren un seguimiento y monitoreo constante de la pertinencia de sus carreras.

 


El Dr. Chris Dede de la Universidad de Harvard, quien nos visitó recientemente en la UNED, afirma que con las nuevas tecnologías tendemos  a hacer las mismas cosas de manera más eficiente, cuando lo que necesitamos es hacer cosas diferentes de manera más eficaz. Este es un llamado a repensar la forma en la que tradicionalmente hemos realizado nuestras tareas académicas y administrativas. Al respecto, los informes de autoevaluación y las visitas de pares externos a nuestra universidad han coincidido en señalar que nuestro modelo de gestión necesita una profunda revisión. Esta es una tarea de primer orden que como universidad estatal debemos asumir con una actitud abierta y creativa.

 


El segundo informe del Estado de la Educación reporta que la percepción en materia educativa por parte de la sociedad costarricense ha gravitado entre dos posiciones: la autocomplacencia y la autoflagelación; la primera tiende a apoyarse en las glorias del pasado e invisibiliza los problemas inmediatos, mientras que la segunda se paraliza ante la diversidad y cantidad abrumadora de dificultades.

 


En este sentido, la UNED debe evitar ambos extremos y continuar con pasos firmes guiada por su misión prioritaria hacia las poblaciones más vulnerables del país. Pero, a su vez, debe asumir un compromiso de brindar a estas personas una formación sólida, que le garantice a la sociedad que sus graduados poseen estándares profesionales iguales o mejores que aquellos que postulan las universidades de la más alta calidad, tanto en nuestra región, como fuera de ella.

 


En esa búsqueda de la calidad y pertinencia de las carreras universitarias, es además importante ubicar a la investigación como punto focal, ya que sólo ésta permitirá que la toma de decisiones se encuentre cimentada en criterios académicos. Al respecto, la investigación debe evitar convertirse en nuestra universidad en un bien al alcance de una élite privilegiada; por el contrario, es necesario replantearnos la investigación como una cultura organizacional que permee cada área de nuestra institución.

 


Finalmente, ante los retos de la universidad y los nuevos conocimientos, la UNED debe continuar siendo pionera en el uso de tecnologías en contextos educativos. Al respecto, creo firmemente que las tecnologías de la información y la comunicación le han dado credibilidad mundial a la educación a distancia, ya que le han permitido confrontar dos de su más serias críticas: el aislamiento y soledad del estudiante ante la falta de interacción con los profesores, y la necesidad de aprender en ambientes colaborativos.

 


Hoy en día existe un sólido respaldo de investigación que sustenta la ausencia de diferencias significativas entre un modelo a distancia y un modelo presencial. Más bien, se observa una tendencia de validación de  modelos híbridos, ya que se considera impensable la formación de estudiantes del presente siglo, que no contemplen la incorporación de las tecnologías emergentes.

 


Don Roberto Brenes Mesén  indica en la cita con la que inicia esta reflexión, que su consejo es estar atentos a todos los movimientos, a fin de que la educación de los jóvenes promueva la apertura hacia lo nuevo. A su vez, llama la atención a la necesidad de revisar los fundamentos que sirven de base a nuestras creencias “…Mi batalla no es contra los hombres inocentes, sino contra los que  no sabían pero que creían saber, pues son los que hacen constantemente la oposición”.

 


En este momento histórico en el que las tecnologías han derribado las barreras geográficas y temporales que nos separaban, la UNED debe marchar unida, apoyada en su honrosa tradición, pero con una apertura hacia la renovación y la búsqueda de la mejora continua.{jcomments on}