La importancia del Parque Nacional Marino Las Baulas

Dr. Gabriel Quesada A.
Productor y conductor
Programa Garantías Ambientales

El Refugio Nacional de Vida Silvestre Tamarindo se creó mediante Decreto Ejecutivo No. 17566-MAG en 1987. Posteriormente, se crea el Parque Nacional Marino las Baulas por Decreto Ejecutivo No. 20518-MIRENEM, el 9 de julio de 1991 y se consolida mediante la Ley No. 7524 del 16 de agosto de 1995.

 


La ley de creación del Parque Marino Las Baulas establece que esta área protegida está constituida por 125 metros de tierra desde la pleamar ordinaria en las playas Ventana y Grande.  El parque también incluye los esteros de Tamarindo, Ventanas y San Francisco, así como sus manglares, el cerro El Morro, la isla Capitán, la isla Verde y la zona pública de Tamarindo y Langosta.  Además, comprende las 12 millas marítimas que corren paralelas a la costa.

   

En el Parque Nacional Marino Las Baulas  el clima es tropical seco, donde existen diversos tipos de mangle y unas 174 especies de aves marinas y terrestres.  Sin embargo, la importancia del parque es el desove de la tortuga baula Dermochelys coriacia, ya que es una especie pelágica que solo se aproxima a la costa a ovopositar.  Los meses de desove en el Pacífico Oriental van de octubre a febrero. Se estima que el apareamiento sucede en un período previo o durante la migración hacia las áreas de anidación.  

 


Las hembras, que son las únicas que vuelven a tierra después de la eclosión, anidan en intervalos de 9 a 10 días, depositan un promedio de 5-7 nidadas por año y tienen un período de remigración de 2 a 3 años.  Playa Ventanas, Grande y Langosta son las más importantes para la anidación en Costa Rica.  

 


Después de la anidación migran hacia el sur, buscando las aguas cercanas a Galápagos, debido al impacto de la corriente de Humbolt.  Un dato importante es que en playa Grande, solo entre el 11%  y 19 % de las hembras anidaron en las temporadas de 1993-95, y que además retornaron a reanidar en los siguientes cinco años. La tortuga baula se encuentra en serio peligro de extinción por la destrucción de su hábitat y la pesca masiva en altamar con palangres y redes.

 


Una de las razones principales de la destrucción del ecosistema terrestre donde anidan las tortugas, es que  la mayoría de los terrenos que forman el Parque Nacional Marino las Baulas pertenece a empresas privadas.

 


La construcción de casas de habitación y hoteles produce exceso de iluminación  y  sonidos que confunden  y desorientan a las tortugas. La situación es tanto más seria cuanto que las tortugas podrían no regresar más a desovar en la playa iluminada, como ha sucedido en playas mexicanas.

 


Para dar solución al problema, grupos ambientalistas solicitaron a las autoridades de gobierno la expropiación de 46,6 hectáreas (ha).

 


Por otra parte,  la Procuradoría General de la República, en oficio C-444-2005 del 23 de diciembre de 2005, estableció que el Estado  podía expropiar los terrenos que legalmente pertenecen al parque nacional. Sin embargo, la administración pública ha actuado muy lentamente  en el proceso de expropiación y sólo se ha adquirido un porcentaje muy bajo de los terrenos, ya que los dueños están pidiendo entre $750 millones a $800 millones de dólares por las propiedades.

 


El Parque Nacional las Baulas está constituido por 27.141 (has) de las cuales 96,7% son marinas.  Las restantes 894, 73 hectáreas son terrestres, lo que significa un 3, 3% del total del parque.  De esa parte terrestre 2, 2% son públicas pues son manglares y los 50 metros de playa inalienables. Lo que queda de área privada son 287,73 (has), lo que significa solo un 1,1% del total del terrenos.  Por tanto, existen 57 expedientes de expropiación según datos del Ministerio del Ambiente.

 


Algunos especialistas en biología han criticado que el monto que pretende pagar el Gobierno de Costa Rica, en coordinación con un grupo conservacionista que ha logrado establecer un fideicomiso para tales efectos, es sumamente elevado.

 


Se insta a las autoridades de gobierno a prestar atención a los beneficios establecidos en el Reglamento de Zonificación emitido por la Municipalidad de Santa Cruz.  De acuerdo con esta propuesta, el gobierno podrá ahorrarse millones de dólares en los procesos de expropiación.

 

 
Sin embargo, el Reglamento de Zonificación  ha sido duramente criticado por estos grupos conservacionistas aduciendo que la administración del Parque Marino Las Baulas pertenece al Ministerio del Ambiente y no a la Municipalidad de Santa Cruz.


En resolución 18.529-2008, la Sala Constitucional ordenó suspender el otorgamiento de permisos de construcción a las propiedades ubicadas dentro del Parque Nacional Marino Las Baulas. En la sentencia, los magistrados ordenan a SETENA anular todas las viabilidades ambientales otorgadas en el parque y ordena al Ministerio del Ambiente continuar con los procesos de expropiación.  Asimismo, exige que tanto el Ministerio del Ambiente, SETENA, el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados y las municipalidades de Santa Cruz, Nandayure, Hojancha, Nicoya y Carrillo, deben realizar un estudio sobre el impacto de las construcciones en la zona de amortiguamiento del parque nacional. Se comunicó a la Contraloría General de la República que realice las investigaciones del caso y, de ser necesario, se sienten las responsabilidades.   

 


El pasado 14 de mayo del 2009, un grupo de diputados de la administración 2006-2010, presentó un proyecto de ley (expediente No. 17.383) que pretende modificar los límites del Parque Nacional Marino Las Baulas y convertirlo en Refugio Nacional de Vida silvestre Las Baulas, de Propiedad Mixta.  

 


El precedente sería sumamente perjudicial para el Sistema Nacional de Áreas de Conservación, ya que sería la primera vez en la historia de Costa Rica que un parque nacional se degradaría de categoría para satisfacer intereses privados. Sería una decisión tan grave como privatizar los parques nacionales.  

 


Por tanto, debe archivarse dicho proyecto de ley,  ya que violenta la Constitución Política en su artículo 50, los convenios y tratados internacionales ratificados por Costa Rica, en materia ambiental, la Ley Orgánica del Ambiente, la Ley de Biodiversidad y la Ley de Vida Silvestre.  Además, nuestro país estaría contribuyendo a la desaparición de la tortuga marina baula, especie en peligro crítico de extinción.{jcomments on}