Los impactos ambientales en el acuífero Barba-Colima

Por. Dr. Gabriel Quesada
Productor, Programa Garantías Ambiéntales
Marzo-Mayo 2008. Edición 19.

  

El macizo del Barva es el producto de la última fase de la historia tectónica de Costa Rica que dio origen a la Cordillera Volcánica Central hace, aproximadamente, un millón de años. Parte del macizo del  Barva se encuentra en el Parque Nacional Braulio Carrillo.

   


Una de las características geológicas más significativas del macizo es la Formación Barba.  En esta formación se origina el acuífero Barba, el más importante de Costa Rica.  En este acuífero el nivel de agua subterránea tiene fluctuaciones de hasta siete m.  Los manantiales principales son: Ojo de Agua (375litros/segundo), Echeverría (125 litros/segundo), Belén (60 litros/ segundo y Cebadilla (60 litros/segundo).  En general, la calidad del agua de estos manantiales es aceptable, pero, en los últimos años se ha comprobado contaminación biológica y química en algunos de ellos.

El acuífero Colima se divide en Colima Inferior, Puente de Mulas, Colima Superior y La Libertad, que afloran en varios tramos del cañón del río Virilla.

Otra importancia hidrogeológica del macizo Barva es la gran cantidad de ríos y riachuelos  que nacen en la zona y que contribuyen al abastecimiento del agua en varios cantones de las provincias de Heredia, Alajuela y San José.  Gran parte de la población del Área Metropolitana y del Valle Central  depende tanto de las aguas superficiales como subterráneas, que se originan en el  macizo del Barva.

En las partes altas del macizo existe un bosque primario siempre verde que pertenece al bosque montano húmedo y al bosque lluvioso montano.  En estas zonas de vida  se reconocen varias especies de árboles como cedro, jorco, magnolia, aguacatillos, robles, arrayanes y cipresillos.  Además, existe una cantidad considerable de epífitas, entre las cuales se encuentran las orquídeas, piñuelas, musgos y lianas.  En el sotobosque abundan helechos, hierbas y arbustos que sirve de habitat para una gran cantidad de aves y mamíferos.  Un dato interesante es que existe una especie de palma única en Costa Rica, denominada Geonoma hoffmanniana, que se localiza en la faja altitudinal entre el volcán Barva y Sarapiquí.

La fauna también es abundante, en particular la avifauna, de la que se han observado 347 especies, entre las que se destaca el quetzal, el pájaro sombrilla y el yigüirro de montaña.  Entre los mamíferos están la danta, el saíno, el perezoso, algunas especies de monos y un número significativo de especies de murciélagos.  Las ranas y los sapos son muy numerosos, pero muy amenazados y algunos ya extintos.

Sin embargo, esta riqueza hídrica y biológica podría ser afectada por diversas actividades humanas.  Existe un proyecto denominado Plan Heredia, que pretende incrementar la afluencia turística al volcán Barva, gracias al establecimiento de una  infraestructura para  visitantes, pavimentar la vía principal de acceso al parque, y la protección del recurso hídrico y las bellezas naturales.  El proyecto  tiene serias contradicciones porque no es posible proteger los acuíferos, las aguas superficiales y las bellezas escénicas incrementando el turismo.  Es sabido que este tipo de proyectos producen impactos negativos en el ambiente y son una de las principales causas de la alteración del régimen hídrico, de los ecosistemas acuáticos, de los ecosistemas terrestres y de las actividades socioeconómicas propias de una región.

Por otra parte, se ha alterado drásticamente las aguas subterráneas y superficiales de la microcuenca  Río Burío-Quebrada Seca, que forma parte del acuífero Barba-Colima, la cual se localiza en los cantones San Rafael, Barva, Flores y Belén en Heredia. El 13 de junio de 2007 un deslizamiento máxima provocó el desbordamiento de la Quebrada Seca en los barrios de San Antonio de Belén y la Asunción. Las causas principales del desastre fueron un desarrollo urbanístico sin planificación en los cantones de San Rafael, Barva, Flores, Heredia y Belén; contaminación de los ríos con desechos fecales, aguas jabonosas, aceites, compuestos químicos, aguas provenientes de los beneficios de café, sedimentos producto de la deforestación en la cuenca y desechos sólidos como bolsas plásticas, botellas, refrigeradoras, cocinas y automóviles.

El resultado  de las inundaciones fue 1370 familias afectadas, 274 viviendas alteradas, 10 totalmente destruías, 40 locales comerciales inundados, ocho puentes severamente dañados, además, cinco centros educativos, el CEN-CINAI de Belén, así como las principales vías de comunicación del cantón.

Por tanto, debe de inmediato establecerse un plan de recuperación ambiental del acuífero Barba-Colima  entre las autoridades del Poder Ejecutivo, las municipalidades de las provincias de Heredia, Alajuela y San José para dar una respuesta clara y precisa ante tan grave situación. Miles de millones de colones pagamos los costarricenses todos los años por la ausencia de políticas  ambientales que sufre nuestro país.{jcomments on}