Dirección de producción de materiales hacia el futuro

Por. Luis Fernando Díaz

 

Director de Producción Académica
Agosto-Noviembre 2007. Edición 17.

  

Un hombre de cara seria, con sombrero, con apariencia de detective o de mafioso italiano de novela, con una camarita digital en la mano se acerca a una joven que abre ampliamente los ojos expresando duda y sospecha.

 


–¿Y dónde está la computadora? pregunta el hombre.
–¿Cuál computadora? –le contesta ella.
Y el tipo le insiste:
–¿Dónde está la computadora?

   

A lo que ella le devuelve una mirada incrédula, un poquito condescendiente.

 


El tipo deposita la cámara fotográfica encima de un pequeño aparato o caja que se encuentra cerca de la joven y de pronto, tras un breve zumbido, por una bandejita en el frente de la cajita sale impresa una fotografía, la misma que se observa en la pantalla de la cámara digital.

 


El hombre mira la foto. Apenas reacciona con un leve gesto, y gruñe de nuevo:

 


–Pero esto no responde la pregunta: ¿dónde está la computadora?
(descripción de un anuncio de un fabricante de cámaras en la televisión comercial)

Mensajes como los que se pueden inferir del anuncio nos muestran la naturaleza y la profundidad del cambio tecnológico a que se ha visto sometido –en los últimos tiempos– el campo de la disciplina que conocemos como Educación a Distancia.

 


La observación más importante es que la digitalización ha hecho posible un lenguaje único para la fotografía, la edición, la televisión y la comunicación en redes. Hoy no existen barreras tecnológicas entre las tareas de editar e imprimir un libro, difundir un programa de radio, ofrecer una tutoría en línea o producir y transmitir una videoconferencia, etc.

 


Contestar la pregunta “¿Hacia dónde nos dirigimos ahora?”, es decir, examinar las competencias y las responsabilidades futuras de la Dirección de Producción de Materiales, pasa, primero, por la elaboración de un diagnóstico que nos permita conocer la situación actual para proyectarla.

La Dirección de Producción –DPM– por dentro

 


Los más importantes elementos internos que determinan la naturaleza de las funciones de la DPM y que apuntan las características de la evolución hacia el futuro son los conceptos de educación a distancia y de unidad didáctica que se han venido construyendo y consolidando a lo largo de los últimos años. En el corazón del proceso pedagógico se percibe, como elemento central, el texto escrito, la unidad didáctica impresa. Durante muchos años se ha asumido que los estudiantes aprenden de la lectura y se ha procurado entonces poner en las manos de ellos, mediante las tareas propias de la producción académica y, eventualmente, de tipo editorial, textos impresos.

 


El texto impreso ha sido hasta hoy el medio dominante. En esta nueva etapa, no se anticipa que vaya a desaparecer (con certeza, la mayoría de nosotros no consideramos deseable su desaparición). Pero sí podemos afirmar que numerosos y significativos cambios que se están presentando en el contexto –y la interpretación interna que la Universidad ha hecho de ellos–, auguran un cambio notable en el diseño y la presentación de los materiales, sobre todo los escritos.

 


La normativa y la estrategia institucional han empezado a reconocer el nuevo carácter de la unidad didáctica. El cambio de concepto de paquete instructivo a unidad didáctica modular anunciaba una tendencia hacia una presentación distinta de los materiales destinados al aprendizaje. En la actualidad, la integración de medios y materiales es un mandato explícito de la Universidad, expresado en los Factores Claves de Éxito, los Lineamientos de Política Institucional y las disposiciones del Congreso Universitario.

Contexto socioeconómico

  

Unos pocos factores que tipifican la economía actual destacan como el centro de este diagnóstico. Es relevante, primero, la multiplicación de la oferta de otras universidades y sistemas que compiten ahora con la UNED, en su propio mercado, y que muestran marcada propensión a utilizar tecnologías y herramientas que parecieran propias de la UNED.

 


En segundo lugar, el incremento en los costos de transporte (precios de petróleo, escasez de energía) y otros indicadores en relación con el deterioro y la desaparición de los recursos naturales, han propiciado el surgimiento de un nuevo paradigma socio ético en relación con la conservación y el reciclaje.
En forma paralela, el incremento en los costos asociados a la producción de unidades didácticas en soporte “duro” –papel o similar–, en comparación con costos más bajos y otras ventajas en alternativas más “suaves”, permite concluir que la producción y la difusión de las unidades didácticas usando medios tradicionales tiende a hacerse impagable.

El contexto de tarea

 


En los campos de la comunicación y la producción editorial, y en los subcampos del diseño gráfico y de la impresión, se ha dado una profunda revolución tecnológica en los últimos años. Muchas de las tareas que eran estrictamente mecánicas y propias de técnicas manuales, son realizadas ahora con recursos de manejo digital de la información. Pero, además, en los recursos tecnológicos, lo único que es recurrente y acelerado es el cambio mismo.

 


Hoy, las competencias profesionales y técnicas requeridas para la producción de materiales significativos no son portadas por un individuo único, capaz de escribir y editar una obra que llene todas las exigencias de la tarea. Ahora se impone la interdisciplinariedad: una unidad didáctica demanda la participación de diversos especialistas, uno o más autores, guionistas, editores y productores académicos, ilustradores, dibujantes, camarógrafos y fotógrafos, diseñadores y realizadores digitales. La noción de un autor que escribe el texto y que es responsable y dueño de la obra ha ido siendo sustituida por la noción del equipo de trabajo, el equipo de producción.

 


Poner en manos de nuestros estudiantes los mejores materiales didácticos es un reto que exige, para cada uno, una estrategia de producción. Ya desde aquí se destaca la importancia que van a  tener las tareas del diseño (curricular, gráfico, integral) de los materiales. Es relevante la relación entre imagen y educación. Una de las características más notables de la sociedad actual es el papel de lo visual, del color y del movimiento, como recursos preferidos de la comunicación. Además, el mensaje tiende a ser fluido, transitorio, fugaz. Se ha producido un cambio mundial en el concepto y el impacto de las comunicaciones: el mundo es icónico, existe un imperio de las metáforas gráficas y se impone la comunicación mediante la imagen.

 


El libro tiene que integrarse con los otros medios. Es más, ya ha desparecido la diferencia entre medio y contenido, y la metáfora pedagógica asume el papel de un hilo conductor entre las distintas formas y presentaciones del material didáctico. Hay fluidez entre el libro, el multimedia y las videoconferencias, y entre estos y los portales y las páginas de Internet. La metáfora opera como motor del diseño: la imagen habla y enseña, y por eso ahora es parte del proceso y de las tareas de la producción académica.

 


En la UNED, desde siempre, pero ahora con nueva intensidad, se ha venido instaurando una cultura de la calidad: la vocación de calidad y por el control de calidad se relacionaban con los procesos de producción desde las épocas tempranas, hace 25 o más años. Hoy, si bien esas pretensiones se dirigen a los mismos procesos, incluida la producción de materiales, encuentran su fundamento en las teorías del aprendizaje y en los modelos de acreditación (y de la evaluación interna de programas y carreras). El Consejo Universitario y otras autoridades de la Universidad han interpretado adecuadamente esta tendencia y han depositado en la DPM competencias especiales en el campo.

Balance del diagnóstico

 


La anticipación de los desarrollos futuros, invadir el mundo incierto y desconocido de la tecnología es, ahora cada vez más arduo, pues los retos fáciles de identificar se han dilucidado de manera impresionante. Hoy ya no reconocemos límites en las “interfaces” de entrada y salida de datos, se puede digitalizar información obtenida de prácticamente cualquier fuente, no hay restricciones de tamaño y velocidad y, casi, ni de precio de los equipos. Por eso, el reto futuro nos orienta preferentemente hacia el uso de los medios; lo que, en nuestro caso nos remite a distinguir al diseño como centro del proceso.

 


Lo más importante, como hemos visto, es que la digitalización ha hecho posible un lenguaje único para todos los medios y todos los materiales. Así, la integración de elementos resultante hace que desaparezcan las diferencias entre el diseño, los medios y los materiales: todo es diseño. Por eso, en el futuro próximo debemos acometer esfuerzos especiales de coordinación entre las escuelas, las cátedras y las unidades de producción.

 


Una advertencia esencial es que no deben considerarse los recursos actuales como infinitos y atemporales. Sin variaciones sustanciales en lo señalado, las formas se empiezan a multiplicar. Hoy son una realidad, por ejemplo: la coexistencia del video y la fotografía en un mismo equipo, la audio o videoconferencia por teléfono digital; y la reproducción impresa de fotografías desde el medio de captura.

 


Para los próximos años nos proponemos organizar equipos de trabajo para acometer el desarrollo de unidades didácticas como proyectos interdisciplinarios; en ellos deberán incorporarse no solo los diseñadores y productores propios de la DPM, sino también los especialistas y encargados de las cátedras. Estos proyectos deberán funcionar además como talleres de aprendizaje y de entrenamiento mutuo.

 


El trabajo de los productores académicos, involucrándose en las tareas desde el diseño curricular, les permitirá incorporar, como parte de la unidad didáctica y bajo el concepto unificador del diseño de una metáfora común, actividades de tutoría y discusiones en línea, apoyos multimediales en los portales y las páginas en Internet de la Universidad, la Escuela y la Materia, videoconferencias, así como materiales de carácter más tradicional.

 


A las unidades didácticas integradas que resulten de este sistema de producción de materiales didácticos, deberá hacérseles seguimiento constante, deberá sometérseles a control de calidad y se les deberán aplicar evaluaciones de proceso y de resultados. El modelo y las tareas de evaluación deberán proveer realimentación para afinar el proyecto.

 


En todas estas disposiciones es indispensable respetar las competencias y los deseos de los distintos individuos y grupos profesionales, a efecto de que la integración de esfuerzos resulte de un compromiso consciente y convencido y del deseo de compartir las experiencias con otros y de la aspiración de potenciar la creatividad individual y grupal, y su valor como aporte a la institución y a sus finalidades.{jcomments on}