Concurso docente: mejorar o hipotecar

Por. Ramiro Porras Quesada
Miembro Consejo Universitario
UNED

 

Agosto-Noviembre 2007. Edición 17.

  

El pasado 9 de abril se inició el “reclutamiento” de docentes para el 2008 con cambios de procedimiento muy importantes que aprovechan mejor los recursos tecnológicos disponibles y con la buena intención de las autoridades del MEP y del Servicio Civil en su lucha por erradicar, o al menos poner obstáculos, a las estructuras paralelas y a los nombramientos “a dedo”, denunciados recientemente por la prensa.

   

Si el resultado de este proceso privilegiara a los docentes más capaces y mejor preparados, estaremos apostando a mejorar la educación pública que tanto lo requiere.  Si no, continuaremos hipotecándola por los próximos 30 años.

 


Un día antes de iniciarse este proceso, el Consejo Universitario de la UNED, al cual pertenezco,  publicó un pronunciamiento muy importante que advierte de peligros reales en el proceso de selección que podrían atentar contra las buenas intenciones de las autoridades.

 


Se trata principalmente de la escogencia de candidatos tomando su título como primer parámetro. Así, una Maestría tendría prioridad sobre una Licenciatura y ésta sobre un Bachillerato.  El criterio parece lógico y razonable partiendo del supuesto de que a título superior, mayor aptitud y competencia para el cargo docente.  Pero en este momento ello no está garantizado porque es evidente que existen fallas en la supervisión por parte de CONESUP, lo cual es una invitación abierta a las universidades a promover y a los estudiantes a optar por programas de menor exigencia y duración con el único fin de concursar con un título más alto en el menor tiempo posible.

 


Este posible comportamiento tendría su principal cómplice en el fenómeno de la “titulitis”, moda que ha inundado el país como un tributo a la mediocridad, porque no importa la calidad del programa que se ofrezca, sino que lo que impera es la necesidad creada de anteponer al nombre de pila algo rimbombante que haga crecer el ego e implique un mejor posicionamiento social.

 


En educación, estos fenómenos son particularmente peligrosos, debido a que de un educador dependerá la formación de muchos niños y jóvenes, en un efecto multiplicador impresionante.  Se multiplicará calidad, mediocridad o carencias.  Por eso de quienes se escoja hoy, dependerá la educación de los próximos 30 años, pues cada docente será nombrado en propiedad posiblemente por esa cantidad de años.

 


De los datos publicados por el Consejo Universitario de la UNED, y tomados directamente de documentos solicitados al Servicio Civil, vale la pena que las autoridades del país busquen causas de por qué, por ejemplo, para el 2006 tan solo dos universidades privadas aportaron al MEP más docentes en propiedad que todas las universidades estatales juntas.  

 


Por otra parte pienso que el CONESUP debe solicitar algo así como una declaratoria de emergencia nacional para obtener recursos suficientes para una debida supervisión que permita determinar si esta producción masiva de graduados en educación, obedece a criterios de calidad sobre criterios de oportunidad para concursar.  Sería excelente tomar conciencia de la importancia de que esta supervisión sea real, efectiva y constante. De ella depende en buena medida la calidad en la formación de las generaciones emergentes y consecuentemente el futuro del país.{jcomments on}