Cultura para el pueblo

Por. Enrique Obregón Valverde
Conmemoración del 30 aniversario de la UNED, 

 

Guápiles.

 

Mayo-Julio 2007. Edición 16.

  

Para marzo de 1976, el Lic. Daniel Oduber, como Presidente de la República, me confirió plenos poderes  “en mí condición de asesor del Ministerio de Educación Pública para que, en representación del Gobierno de Costa Rica, firmara cualesquiera convenios, acuerdos o protocolos tendientes a complementar los convenios del cooperación, ya sea económica, cultural o científica, vigentes entre Costa Rica y España. En particular se citan acuerdos relativos a equipos y programas de difusión educativa y cultural”. Con esta representación marché a España, teniendo como principal objetivo lograr la financiación y asesoría del gobierno español para crear una televisión cultural que estuviera a disposición de los ministerios de Educación y Cultura.

   


En mis conversaciones previas a mi partida, le expuse al Presidente Oduber la posibilidad de obtener asesoría también para una educación a distancia, sirviendo de base, en este tipo de educación, un canal de televisión del Estado.

Intercambiando pareceres después con el Ministro de Educación, Fernando Volio, comprendí que no tenía muy claro lo de una educación a través del correo, la radio y la televisión, sin profesores directos que impartieran las lecciones y controlaran al discípulo.

En esto, Fernando Volio era partidario de una educación más clasica.Además, me dijo que no me metiera en enredos pues si lográbamos lo de la televisión, con eso era más que suficiente. Pero yo tenía la obsesión de la educación a distancia porque conocí, en los primeros años de la década de los años cuarenta, la experiencia del Ministerio de Educación.

Para entonces yo era maestro rural en Pérez Zeledón y me enteré de los cursos que por correo impartía el Ministerio a los educadores que tenían poca preparación, que eran la mayoría. Muchísimos maestros rurales obtuvieron una preparación aceptable a través de este método. También, en mis años de estudio en España, tuve la oportunidad de visitar la Universidad Nacional de Educación a Distancia con ocasión de unos cursos de preparación paralela.

Con relación a los poderes que el Gobierno de Oduber me otorgó para la televisión cultural, estuve más de un mes en Madrid hasta que se firmaron los acuerdos y convenios respectivos. Durante ese tiempo visite, otra vez, la Universidad Nacional de Educación a Distancia y conversé con su rector, el Dr. Juan Diez Nicolás, hombre pequeño, culto y con gran espíritu de colaboración.

Le expuse los motivos por los cuales motivos por los cuales yo estaba en España y la posibilidad de crear en Costa Rica una universidad equivalente a la que existía en el país ibérico. Se mostró en disposición de ayudar en lo que fuese necesario. Cuando le dije si podía viajar a Costa Rica, si el Gobierno nuestro lo invitaba, me contestó que desde luego vendría.

Supe después que vino, pero ya no tuve nada que ver con todo lo que sucedió posteriormente. Con lo de la televisión sí, pues me tocó atender a los técnicos  que vinieron hasta que quedó debidamente instalada. Luego, Liberación Nacional perdió las elecciones y en el Gobierno siguiente ya no se pensó en una televisión cultural, sino en una semejante a las televisiones particulares que existían en el país, es decir, esencialmente comerciales.

Mi participación en todo fue pequeña, un poco pionero, en una etapa inicial, cuando todavía no se tenía claridad sobre estos temas, y aclarando, además, que yo no era especialista en educación ni ejercía profesorado alguno. Mi posición se inclinaba más por una preocupación permanente por la consolidación de la democracia en la cual la educación debe jugar un papel de gran importancia. Entonces, el tema educacional, en cuanto a mí se refiere, se desprende de mis estudios sobre la democracia, es decir, como un objetivo político básico y no como una especialidad en ciencias de la educación.

Después de haber intervenido para aprobar los convenios con España y los préstamos respectivos, Fernando Volio me invitó para que lo acompañara a un encuentro de ministros de educación iberoamericanos que tendría lugar en Toledo, España. Durante los días de permanencia en ese país tuvimos la oportunidad de volver sobre el tema de la educación a distancia y noté que Fernando comenzó a entusiasmarse. Entonces fuimos a visitar la universidad a distancia española y conversamos una mañana, durante dos horas, con su rector el Dr. Juan Diez Nicolás. Este profesional era un apasionado de la enseñanza a distancia y la apreciaba como una forma de terminar con la enseñanza superior elitista. Él creía que, por esta vía, se podía pensar en una oportunidad de enseñanza superior para todo el pueblo.

Casi podría decir  que de aquella conversación nación la Universidad Estatal a Distancia para Costa Rica. Luego, como dije, el Dr. Diez Nicolás vino a nuestro país, se formaron comisiones más tarde y se elaboró el proyecto de ley que dio origen a la UNED; actividades en las cuales ya no participé, excepción hecha del dictamen de minoría que rendí cuando era miembro del Consejo Universitario de la Universidad Nacional, evacuando la consulta que solicitó la Asamblea Legislativa acerca del proyecto de ley respectivo. En esa ocasión, se elaboraron tres dictámenes: de mayoría, de minoría y algo que podríamos llamar de superminoría, que era el mío y que contaba solo con mi firma.

En este dictamen, que lo publiqué después en el periódico Excelsior, el día 26 de julio de 1976, manifesté, entre otras cosas y apoyando el proyecto, lo siguiente: “Se trata de crear una institución de educación superior sin campus universitario, sin aulas, sin gran estructura física, usando los medios de comunicación que la ciencia y la técnica ponen a nuestro alcance y con el objeto de que la mayor parte de la población costarricense pueda aprovechar de sus enseñanzas. Es, en nuestro medio, una nueva experiencia académica: enseñanza por radio, por televisión, por correspondencia. Además, al suavizar los requisitos mínimos para matricular como alumno regular – enseñanza primaria- permite el ingreso de obreros, campesinos, amas de casa, inválidos, un mínimo de cultura y una posibilidad permanente de obtener una carrera universitaria”.

Y en un artículo que publiqué también en el periódico Excelsior, el día 29 de junio de 1976, dije lo siguiente: “Universidad a distancia quiere decir obrero en el taller y en la universidad, agricultor en el surco y en la universidad, ama de casa en el hogar y en la universidad”.

“Universidad a distancia quiere decir estudio barato y al alcance del pueblo; fin de todo tipo de frustraciones culturales por causas económicas; principio de un bien entendido planeamiento de oportunidades iguales para todos”.

“Con la universidad a distancia podrá adquirir una profesión el obrero de las fincas lecheras de la Meseta Central así como el tradicional sabanero de las llanuras guanacastecas”.

“Universidad a distancia es volver con paso seguro a tomar el viejo concepto de universitas, como un asunto de todos, como el conjunto de hombres, cosas, intereses y aspiraciones comunes de una nación”.{jcomments on}