Ensayo: “Avanzando hacia la Excelencia Académica en la UNED”

Javier Laurent Valladares
Tutor ECSH

 

Noviembre-Enero 2007. Edición 15.

  

"El hombre nada puede aprender sino en virtud de lo que ya sabe."
Aristóteles (384-322 a. C.); filósofo griego.

Una vez más la UNED me impresiona y entusiasma (así como me ha sucedido desde que fui su estudiante). He tenido la fortuna de participar en un curso sobre la pedagogía de la Educación a Distancia (ED) que ha resultado no sólo muy valioso desde el punto de vista de su contenido temático; impartido en el lugar de trabajo (El Centro Académico de Ciudad Neily), rico metodológicamente considerado, sino que también (y quizá lo más importante) evidencia la concreción en la realidad de intenciones que anteriormente leímos en los eventos de auto crítica y remodelación de nuestra universidad. Desde luego que falta mucho por hacer, pero ya vamos avanzando.

   


Este ensayo se avoca a referir mis impresiones personales sobre los contenidos desarrollados durante el curso: la concepción de la educación a distancia, la tutoría presencial, la evaluación de los aprendizajes en la ED y el compromiso derivado de esta experiencia didáctica. Desde esta perspectiva sólo me limitaré a comentar aquellos aspectos superlativos que me impresionaron, ya sea porque me dieron elementos teóricos o metodológicos relacionados con mi praxis docente cotidiana o porque al resultarme novedosos me dan pistas para ensanchar y mejorar esa praxis… al fin y al cabo de eso se trata este esfuerzo de la UNED: mejorar, pero no por el prurito en boga de hacerlo, sino porque es necesario para nuestra sociedad.

Existe una tendencia muy acendrada en el ser humano consistente en resistir los cambios que se le presentan de fuentes exógenas (exteriores al ser), esta condición pareciera que se ve explicada por el hecho de la fuerza de la costumbre en hacer las cosas de determinada manera. De esta propensión a resistir el cambio, no escapan los esfuerzos e intenciones que se aplican para mejorar la educación, en cualquiera de sus manifestaciones. Quienes educamos estamos condicionados desde nuestra propia formación académica y tendemos a reproducir las formas de enseñar con que nos formaron, por eso es que los docentes formados en la ED tenemos una mayor facilidad de entender y consecuentemente aplicar las nuevas implementaciones de cambio en nuestra universidad. No tengo ninguna duda de que las únicas posibilidades de cambio deben originarse endógenamente o sea desde el ser interior y por lo tanto cualquier cambio debe ser procurado tanto racionalmente como emocionalmente en los sujetos cuyas conductas se desea cambiar.

Dicho lo anterior, puedo referir, en cuanto al material recibido y trabajado sobre La Educación a Distancia en la UNED, donde observé cambios sustantivos en el marco ideológico que se manejaba sobre la ED. No me refiero a su definición e importancia o a la misión y visión que dimanan de los acuerdos del Segundo Congreso (2000), de la Misión o Visión que nutren los lineamientos de política institucional, la aplicación de los factores claves del éxito y el modelo pedagógico (que ya conocía), más bien me refiero al enriquecimiento de las herramientas para realizarla en la relación tutor-estudiante, de manera que aseguremos las conductas docentes al mencionado modelo de V generación que se nos presentó y que necesariamente implica un esfuerzo de cambio radical en nuestro quehacer académico.

Dentro de esta primera parte de la capacitación me despertó en mucho el interés el material de La Mediación, no obstante que con grata sorpresa me doy cuenta de que muchas de las actividades en mis tutorías apuntan hacia esa dirección, por ejemplo en la intencionalidad, en la preparación de los materiales, la planificación previa, la confrontación conflictiva que les propongo a mis estudiantes, la personalización (contextualización) del conocimiento, entre otros. Pero ahora dispongo de elementos teóricos con los cuales puedo mejorar mi desempeño tutorial, utilizando más y mejores materiales simbólicos que apunten hacia la “transformación del pensamiento”. De particular importancia me resultaron las herramientas o técnicas de aplicación sugeridas.

Muy interesante encontré el enfoque del “aprendizaje estratégico” que lleva a privilegiar en la tutoría aquellas actividades o prácticas que promuevan la actitud crítica del estudiante, el pensamiento reflexivo y la transferencia (o aplicación) del conocimiento a su entorno vital. Aunque el desarrollo de mis tutorías persiguen sistemáticamente el cometido de contextualizar los temas priorizados que abordo, acompañarles de un enfoque estratégico resultará ostensiblemente en un mejoramiento o mejor dicho, en un mejor valor agregado de lo que comparto con los estudiantes. Y es aquí donde encuentro una gran limitación originada tanto en lo relativo poco horario destinado a la tutoría como en el condicionamiento del tipo de evaluación existente que milita mi participación en el proceso, porque cotidianamente me encuentro en la disyuntiva ante mis estudiante de si los preparo para que ganen el examen o los enseño a contextualizar el conocimiento!!!. Esta situación sólo se resuelve si se cambia (congruentemente con la propuesta de cambio) el modelo evaluativo de exámenes escritos hacia más cantidad de trabajo de investigación o si se puede disponer de mas tutorías o más horas por tutoría.

En cuanto a la segunda parte relacionada con la Tutoría Presencial, razón de ser de mi desempeño como docente (más bien mediador) en la UNED, me resultaron altamente útiles las recomendaciones para mejorar el ambiente de aprendizaje, como condición para propiciar una adecuada mediación pedagógica, los otros apoyos que pueden complementarse a la Unidad Didáctica Modular y las estrategias para promover un aprendizaje significativo. Me queda claro que la tutoría debe ser una experiencia que despierte el interés del estudiante, que le permita un nivel de confianza tal que invite a la expresión de sus pensamiento e inquietudes, que promueva la surgencia de un diálogo enriquecedor para él y su tutor, retroalimentando la relación, que haga uso de todas los medios al alcance para propiciar el aprender a aprender. Sospecho nuevamente que la tutoría presencial debe ser acompañada aún con otros espacios de interlocución personal (individualizada) con el tutor para poder atender en mejor forma los diferenciales que presenta cada estudiante.

En cuanto a Evaluación de los Aprendizajes, resultó muy ilustrativo que se tomaran de la propia universidad muestras reales de exámenes tan mal elaborados que inducen a pensar seriamente en el apuro en que fueron puestos los estudiantes a quienes se les aplicaron y preocupa enormemente si esas pruebas indujeron desertar del proceso. Lo peor es saber que no hay sanción correctiva para tales exabruptos. Reconozco que la evaluación educativa es toda una disciplina especializada dentro del sistema y que la UNED debe considerar seriamente la sustitución de los exámenes escritos, que definitivamente no demuestran o evidencian el avance o logro del estudiante en habilidades y destrezas cognoscitivas, salvo el dominio únicamente del contenido temático. Peor aún cuando los tutores evaluadores, evadiendo el análisis de las respuestas, se concretan a verificar si la respuesta textualmente es coincidente con el solucionario!!!

En la parte final, sobre el compromiso resultante, lo que más me interesó fueron las estrategias didácticas para la enseñanza y el aprendizaje en la tutoría presencial, de enorme utilidad práctica. Aunque ya conocía algunas me resultaron novedosas y muy aplicables las estrategias siguientes: Todos/as a todo, Asesores y el Círculo Analítico. También resultó de mucho provecho las ideas y conceptos teóricos sobre el diseño docente en la UNED. Por supuesto que cada tutoría debe planificarse y dicha planificación debe responder a parámetros que aseguren la calidad, con una deliberada intencionalidad educativa (dentro del concepto cognoscitivo del término).

Este curso me ha permitido clarificar mis ideas sobre una inquietud que ando “rumiando” desde hace bastante y es que mi experiencia me ha permitido reconocer que la tutoría presencial es insuficiente y que el estudiante requiere un mayor apoyo de carácter personal (presencial). De ahí deriva que mi compromiso (derivado de esta capacitación) será, en el corto plazo, formular un proyecto de mejora para crear la figura de una especie de guía académico o asesor didáctico que pueda brindarle (independientemente de la materia o curso) un apoyo en actividades como: a) Estrategias para la búsqueda de información en la Web; b) Técnicas de producción documental: ensayo, monografía, artículo, informe científico, entre otros; c) Técnicas de exposición oral; d) Técnicas de estudio bajo el enfoque “Aprender a Aprender”, e) Técnicas de elaboración documental para evitar el “plagio”, entre otras. Dicha propuesta podría implementarse como proyecto piloto en la Sede del CU de Ciudad Neily. Vamos a ver que pasa!!!{jcomments on}