Destrucción del estuario y humedal de Puntarenas

 

 

Los estuarios y sus humedales, se ubican en la zona costera y están influenciados por las mareas, quebradas, riachuelos y ríos. Tienen una serie de características físico-químicas y biológicas que los convierte en ecosistemas altamente productivos; lo que se traduce en un alto grado de diversidad biológica. Entre las especies más comunes están las algas, el mangle, bivalvos, crustáceos, peces, reptiles, cocodrilos, caimanes, tortugas y mamíferos..

   

En Costa Rica la mayoría de los estuarios se ubican en la costa pacífica, siendo el Golfo de Nicoya uno de los más importantes. Dentro del Golfo de Nicoya está el Estero de Puntarenas, en el cual se encuentra uno de los humedales más importantes del sistema de manglares del Pacífico Central de Costa Rica. Tiene una superficie de 2.500 hectáreas (ha) y es uno de los más importantes en Centro América. Ecológicamente, pertenece a la región de bosques salados del Pacífico ístmico. Se ha demostrado que el 95% de las especies de peces del Golfo de Nicoya dependen del manglar para su alimentación y reproducción.

 

El estuario de Puntarenas y su manglar han estado sujetos a drásticas transformaciones humanas. Durante los años setenta el manglar de Puntarenas contaba con una franja de cuatro kilómetros tierra adentro, en la actualidad son franjas de 200 a 500 metros.

 

El aumento de población en las zonas aledañas a estos humedales, también provoca la contaminación de sus aguas con compuestos químicos, materia fecal y sedimentación. Se ha demostrado que en algunos sitios, existe ausencia de enterovirus en bivalvos producto de altas concentraciones de nitratos y sulfatos., altas concentraciones de coliformes fecales, producto del desecho de aguas residuales provenientes de la red de cloacas de la ciudad de Puntarenas, y la sedimentación por explotación de tajos en los ríos, Aranjuez, Ciruelas, Guacimal, Naranjo, Lagarto y Seco. En especial el río Aranjuez, el cual carece de cobertura vegetal en sus riberas y su cauce está sometido a una intensa extracción de arena y piedra.

 

Los cultivos de caña de azúcar y de camarones, así como las salineras son actividades que eliminan cientos de hectáreas de manglar. En muchos casos, estas compañías, no cuentan con los permisos correspondientes para realizar dichas actividades. Recientemente proyectos extensivos de producción de piña, también se están desarrollando en las zonas aledañas al manglar.

  

Otro fenómeno que se presenta en la zona, es la invasión de precaristas y parceleros dentro del estero en la desembocadura del río Naranjo. Existen ciudadelas dentro del estero con electrificación, calles y acueductos. También se han construido muelles y canales desde el Estero hasta Punta Morales sin el consentimiento del Ministerio del Ambiente. Se han encontrado dragas extrayendo arena del río Seco sin los permisos respectivos. Además, se queman cientos de hectáreas de manglar y bosque secundario todos los años sin control alguno.

  

El Área de Conservación Pacífico Central (ACOPAC) y el Tribunal Ambiental Administrativo han tomado cartas en el asunto, sin embargo el problema continúa y el manglar de Puntarenas podría desaparecer.

  

Para resolver tan grave situación, el Gobierno de la República debe declarar de emergencia nacional la protección del Estero de Puntarenas y así, salvar uno de los ecosistemas marinos y de humedales más importantes del Pacífico Central de Centroamérica.