Fortalecimiento de la educación

Editorial

  

El pasado 7 de febrero, los costarricenses fuimos partícipes de una fiesta democrática que nos permitió elegir con alegría y civismo a la persona que dirigirá al país durante los próximos cuatro años. Laura Chinchilla Miranda es la primera mujer en resultar electa presidenta de la República. Sobre ella recae la responsabilidad de conducir al país por mejores niveles de desarrollo (económico y social), con el fin de lograr avances en una nación que se está caracterizando, en los últimos tiempos, por el incremento de las diferencias entre ricos y pobres.

   


Por ello, el tema de la educación es medular cuando se pretende atacar las brechas que acrecientan las desigualdades. Es mediante esta que un país puede ser verdaderamente poderoso o, por el contrario, sumergirse en la pobreza y el subdesarrollo.

 


Es la educación el verdadero motor de la movilidad social de los pueblos. Por eso, nuestras esperanzas y anhelos radican en el fortalecimiento de la educación, pública y privada, desde los niveles más básicos hasta el universitario.

 


Mejorar las oportunidades de acceso, consolidar programas de becas, mejorar y actualizar los currículos, reducir la deserción, mejorar la capacitación de los docentes y  fortalecer los vínculos entre el sector académico y el empresarial, son algunos de los principales retos, con los que se enfrenta la presidenta electa, para elevar la calidad de los diversos programas educativos.

 


La educación universitaria, especialmente la estatal, debe continuar y mejorar su rol como verdadera generadora de conocimiento e innovación para el progreso de la sociedad nacional. Para continuar con este derrotero requiere del apoyo y respaldo del Estado. En ese sentido uno de los grandes desafíos que tiene la señora presidenta una vez asuma la primera magistratura es incrementar el presupuesto asignado al Fondo Especial de la Educación Superior (FEES).

 


Los beneficios que esto produciría incidirían en un mejoramiento global del sistema universitario estatal y por ende impactaría directamente en la formación de un recurso humano mejor capacitado y capaz de hacerle frente, del mejor modo, a los diferentes problemas que se le puedan presentar ya sean estos generados por el entorno mundial, nacional o personal.

 


La inversión en educación es la mejor forma de combatir la pobreza y disminuir las brechas. La preparación de nuestro recurso humano  es lo que ha permitido a Costa Rica enfrentar, positivamente, los diferentes desafíos que se han presentado a lo largo de la historia nacional y es el factor que lo diferencia del resto de los países del istmo centroamericano.

 


Esperamos que la presidenta de la República centre sus esfuerzos en una mejora integral en el ámbito educativo y tenga éxito en esta tarea. Su éxito será el de todo el país.{jcomments on}