Día Internacional de la Mujer

Editorial

  

Desde el inicio de la presencia del ser humano en la tierra, la mujer ha desempeñado múltiples funciones indispensables para el desarrollo y la existencia de la humanidad.

  

Es por ello que celebrar los invaluables aportes, de las mujeres, en diversos ámbitos representa un hecho trascendental y un momento para hacer conciencia sobre la relevancia y prominencia del género femenino en nuestra vida.

   


El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, es fecha para rememorar su huella indeleble y robustecer sus derechos en pos de su igualdad, justicia, paz y desarrollo. Por encima de fronteras geográficas y diferencias étnicas, lingüísticas, culturales, económicas y políticas, las mujeres son quienes han dado sustento a la familia, núcleo de la sociedad, y lo seguirán brindando con su característico amor y responsabilidad.

 


Sin embargo, esta celebración no debe ser efímera, sino que se debe extender durante todo el año para que realmente las mujeres, desde sus diferentes oficios, como ama de casa o empresaria, como maestra o miscelánea, como cajera o agricultora, y como madre, sean reconocidas y respetadas.

 


No debemos olvidar que sus logros se deben a su sacrificio y dedicación que, en un afán de lograr metas, tuvieron que enfrentar el perjuicio, la difamación, la burla y el desprecio de la sociedad, sólo por el hecho de ser mujeres y aspirar a ocupar el lugar que les corresponde en la sociedad.  

 


La iniciativa de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en 1977, de declarar al 8 de marzo como una fecha especial para conmemorar a la mujer, representa un espacio para reflexionar si las mujeres más cercanas a nuestras vidas son verdaderamente respetadas, reconocidas y valoradas. También, debe ser una exhortativa a que estemos vigilantes de que sus derechos nunca sean menospreciados, sino que  por el contrario, debemos fortalecerlos con cada una de nuestras acciones.

 


Además, es una fecha especial para que cada mujer se empodere del rol social que su condición le otorgue, para que interiorice que puede ejecutar empresas por el solo hecho de tener la potestad de hacerlo, sin necesidad de buscar reconocimiento o aceptación. Debe ser gestora protagonista del cambio social que debe producirse para erradicar cualquier vestigio medieval en torno a su valor.

 


El gran reto de la mujer hoy es ser protagonista de primer orden en la transformación integral de nuestra sociedad. Ellas deben ser las abanderadas del cambio para contribuir al desarrollo de una democracia basada en los principios de justicia y equidad.{jcomments on}