Poner las cartas sobre la mesa

Editorial

  

Está de moda en la actual campaña presidencial de nuestro país que los políticos, después de mucha discusión ideológica por distintas corrientes de pensamiento, se inclinen por propuestas planteadas por los teóricos Pierce y James en el S. XIX, que hablan de retornar al pragmatismo como herramienta para la solución de los problemas actuales, utilizándolo como esa panacea que conduce hacia el beneficio del individuo y de la sociedad.

   

La ciudadanía se pregunta en relación con esa búsqueda de verdades o soluciones eficaces, ¿qué se pretende encontrar? Se logrará  con este ejercicio la confianza del pueblo y su respeto y credibilidad en las propuestas que pretenden implementar para el desarrollo de nuestro país. Se vuelve propicia entonces la reflexión sobre los procesos de elección de nuestros líderes a todo nivel y el proceso electoral que iniciamos en la Universidad, el cual no escaparía a estas estructuras de pensamiento y a la corriente de opinión pública que generan estos procesos de carácter nacional, ya que las decisiones que han de tomarse a futuro para cumplir con nuestra misión y brindar educación de calidad a nuestros estudiantes están vinculados con un 8 % del PIB (en caída libre actualmente) que es distribuido para hacer frente a la educación pública con sus múltiples necesidades.

 


A la UNED también le ha llegado ese momento. La comunidad universitaria está a la expectativa en el proceso electoral para tomar la decisión de elegir al futuro rector o rectora de nuestra Benemérita Institución de la Educación y la Cultura para el período 2009-2014 y, de una u otra forma, nos vemos influenciados por esa ola que nos incita al cambio en las estructuras mentales para enfrentar el desafío de adaptarse a nuevos retos.

 


Muchas son las expectativas  e interrogantes que se desea plantear a los candidatos por parte de los funcionarios. El momento es clave para el debate de ideas; es pertinente optimizar esta estrategia de comunicación que, bien manejada, puede contribuir en gran manera a definir la intención de voto, propiciar el diálogo con la comunidad universitaria para conocer y atender las diversas problemáticas que enfrentamos en nuestro diario quehacer, disminuir la aún existente brecha académico- administrativa que permita limar las desigualdades que nos han limitado en el pasado.

Ya nuestros candidatos dieron a conocer sus planes de trabajo y realizaron amplias exposiciones presenciales y virtuales sobre lo que consideran su visión de la Universidad a futuro. Cabe, por tanto, preguntarnos: ¿cuál es la UNED que queremos y qué necesita el pueblo de Costa Rica?, ¿están preparados los candidatos para hacer bien la tarea que tienen por delante en caso de resultar electos? , ¿Cómo la van a hacer? , ¿Con qué equipo de trabajo contará para dar ese salto cualitativo e impulsar la Institución  con nuevas y concretas propuestas que vengan a dar soluciones prácticas a los problemas detectados?{jcomments on}