Expusieron, en el plenario, algunos resultados del VI Informe del Estado de la Educación


Isabel Román, coordinadora del Estado de la Educación. En 2017, se publicó el VI Informe del Estado de la Educación y, la semana anterior, Isabel Román, coordinadora del proyecto, y Marcela Román, investigadora expusieron en el plenario del Consejo Universitario de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), algunos datos de la investigación.

La visita se dio, ya que el Consejo Universitario consideró que la manera en que se presentó la información no necesariamente evidencia el impacto positivo de la UNED en la sociedad. Fue así como, durante la sesión 2657-2018, celebrada el 26 de abril, ambas funcionarias comparecieron ante el órgano colegiado.

Luego de la presentación, el Consejo Universitario acordó indicarles a los representantes del Estado de la Educación su deseo de que en los próximos informes que se realicen, se destaque la diferencia que representa la UNED como universidad única en el país, en la modalidad a distancia.

¿Qué datos reveló la investigación?

En términos generales, apuntaron las funcionarias, la estructura de temas se conserva bastante estable desde hace varios informes. El estudio abarca contenidos como tendencias generales de la educación superior del país y de la incidencia de las universidades; mide brechas de equidad en el acceso y en los resultados en la educación superior; y estudia la situación laboral de los graduados y analiza los programas de investigación; asimismo, aborda algunos aspectos de gestión y de financiamiento.

Marcela Román inició su intervención desmitificando algunos temas en torno a la UNED; por ejemplo, que los tiempos de graduación no son significativamente distintos a los de las otras universidades con modalidades presenciales.

marcelaMarcela Román, investigadora del Estado de la Educación. También aseguró que la Universidad tiene una población con una edad promedio de ingreso mayor que las otras, pero no es tan amplia como se piensa; de hecho, concluyeron que cada vez ingresan más personas jóvenes.

Por otra parte, la investigadora manifestó que el informe plantea tres temas básicos para discusión. Uno de ellos es la necesidad de aumentar la eficiencia en la asignación de cupos.

“De la cantidad de cupos disponibles en nuestras universidades, en promedio se asignan como 90%; eso puede considerarse un indicador bastante alto, pero cuando uno abre eso por carreras, en algunas, ese indicador ronda el 40%. Sin embargo, son unidades académicas que tienen asignado presupuesto como si los 100 cupos se llenaran”, afirmó Marcela Román.

El otro corresponde a las opciones de doble carrera y doble universidad. “Con el dinero que financiamos a un estudiante que cursa dos o más carreras en una o varias universidades públicas, podríamos llenar dos o tres cupos”, manifestó la investigadora.

El tercer tema es la necesidad de revisar el modelo de regionalización. Recalcó la importancia de la regionalización para el país y para las regiones periféricas. Empero, acotó, que no está logrando de manera significativa ni la cantidad de graduados ni las oportunidades de trabajo en las regiones.

Finalmente, siempre hay un apartado especial sobre mecanismos de aseguramiento de la calidad y seguimiento específico a los mecanismos de acreditación del SINAES; pero más allá, a lo largo de los años, se ha venido haciendo un conjunto de miradas a profundidad hacia temas más amplios, no solamente de acreditación sobre mecanismos de aseguramiento de la calidad.

Particularmente, señalaron que el último informe presenta algunas novedades. Incorporó un trabajo acerca de oferta y titularización en posgrados; también incluye trabajos preliminares acerca de titularización y movilidad; es decir, mide cuántas personas solicitan ingreso en una universidad y se titulan en otra, pública o privada. Adicionalmente, realizaron las primeras estimaciones de cuántas personas están graduadas en carreras acreditadas.

En los últimos tres informes se ha venido haciendo una mirada en profundidad en alguna región, como le pasa a Costa Rica en algunas otras materias y también en el ámbito universitario tenemos una visión bastante centralista de la región central, donde está todo el acumulado de población y de actividad económica. Pero sabíamos poco sobre cuál es la presencia y cómo inciden las universidades en las regiones, y se han hecho algunas profundizaciones.

Una novedad de este informe es el Atlas de la Educación Superior, el cual se incorporó con el objetivo de tener una mejor idea de la cobertura y presencia de las universidades en el territorio nacional.

Otra información que reveló el estudio

  • El estudio reveló que, aunque con distintas denominaciones en cada institución, existen 216 sedes a finales del año 2016; de esta cantidad, 67 corresponden a universidades públicas, de las cuales 38 son aportadas por la UNED.
  • En cuanto a la oferta de programas de estudios en el sistema universitario costarricense, se concluyó que es de 1300 programas y las cinco universidades públicas aportan casi la mitad de ellos.
  • El sistema reporta cerca de 210 mil matriculados; de esa cantidad, la mitad está en el sector público. Es decir, las cinco universidades públicas aportaron 21% de la matrícula total durante el último año.
  • Se entregaron aproximadamente 48 mil títulos al año; y de esos, 30% son aportados en el sector público y 2770 fueron emitidos por la UNED en el último año registrado para el informe.
  • Se entregó un poco más de cinco mil títulos de posgrados; 32% de ellos los otorgó el sector público.
  • Investigaciones muestran que existe una desvinculación entre la oferta de profesionales que se gradúan y la demanda del mercado laboral en algunas áreas específicas. Particularmente, el sector de contratación evidencia un problema en las habilidades blandas de los profesionales que se gradúan.
  • Persisten las brechas regionales en el acceso a la educación superior. La población que vive fuera del Valle Central tiene acceso más limitado.
  • Persisten las brechas por género.
  • El acceso a la educación superior tiene implicaciones directas en la capacidad de las personas de insertarse en el mercado de trabajo. La tasa de participación laboral de las personas que tienen título universitario es muy superior a la tasa de la población que no lo tiene.
  • A pesar de que la cobertura ha crecido, la cantidad de personas que en cada cohorte logra graduarse, deja pocas posibilidades de que el indicador aumente de manera más significativa.
  • La universidad pública da más acceso a la población de menores ingresos por las distintas características del sistema público. El 28% de la población universitaria en el sector público pertenece a los dos quintiles de menor ingreso, en tanto en el sector privado ese indicador es apenas de 17%.
  • Hay una importante segmentación por género en la selección de las carreras. La UNED ostenta una zona de paridad bastante más amplia que otras universidades, ya que una proporción muy importante de su población estudia carreras de ciencias sociales.
  • La matrícula viene creciendo en las universidades publicas un 3.5% por año, aproximadamente. La matrícula sigue estando muy concentrada en las áreas de ciencias económicas y sociales.
  • Desde hace muchos años, el estudio señala que el sistema presenta una fractura fundamental en el nivel de educación técnica parauniversitaria; es decir, entre concluir el colegio e ingresar a la universidad.
  • En este informe se indagó para determinar si, efectivamente, se está aportando 50 mil nuevos profesionales al año o si hay una tendencia a la doble titulación; entonces, al filtrar por cédula cuántas personas están recibiendo títulos en cualquier universidad, la realidad es que el aporte es de unos 25 mil nuevos profesionales por año porque las personas están obteniendo más de un título.
  • En cuanto a los no graduados, la investigación los agrupa en tres grandes grupos, que llamaron de alta, media y baja matrícula:
  • Los catalogados como alta matrícula, llevan muchos años en la universidad sin tener titulación reportada. Los consideran activos con rezago; es el 21.49% de los estudiantes no graduados.
  • El segundo es un grupo que no puede considerarse desertor porque sus integrantes continúan matriculando esporádicamente, pero están en gran peligro de deserción. El riesgo de que no logren concluir con la graduación es muy alto: 15.54%.
  • El tercer grupo de estudiantes es el de matrícula casi nula. Concentra a la mayoría de los estudiantes de las cohortes analizadas que no se han graduado y se pueden considerar desertores duros. Es el 6.97%.

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