Antecedentes

En el contexto de la crisis originada por el COVID-19 en Costa Rica, las instituciones han desarrollado diversas formas de contingencia ante los efectos que ha traído consigo la pandemia. La digitalización de los procesos administrativos y académicos, virtualización educativa y la promoción del teletrabajo, son algunas de las estrategias que se han utilizado para prevenir la propagación de este virus.

En este contexto, el quehacer de extensión de la UNED a través de la nueva plataforma denominada UAbierta potencia innovadoras formas de involucramiento con la realidad nacional y el fomento del aprendizaje continuo, contribuyendo en la autorrealización por medio del acceso abierto y masivo a recursos y experiencias de aprendizaje virtuales, posibilitando para quienes así lo requieran opciones de certificación por demanda de acuerdo con diversos criterios, estándares y evidencias.  

Asimismo, UAbierta se proyecta como una plataforma para muy diversos servicios tales como la acreditación de aprendizajes, la actualización profesional, la formación técnica, entre otros, a través de una plataforma que pueda ser facilitada a las diferentes unidades académicas y sedes de acuerdo con diversos criterios institucionales de servicios masivos y de “certificación por demanda”.  De particular trascendencia será la orientación de la plataforma en función de nodos o retos comunitarios, con el propósito de darle un carácter intuitivo de ingreso y “desplazamiento” desde la perspectiva de la persona usuaria y sus retos territoriales.

Es de particular interés que UAbierta responda desde sus inicios al énfasis en la democratización educativa para sectores prioritarios por el criterio de exclusión.  Como se concluye de las últimas encuestas continuas (trimestrales) de empleo por el INEC, previo a la pandemia e históricamente no superaba los dos dígitos, sin embargo, el año anterior a la pandemia llegó a cerca del 12%, y durante la misma (mayo, junio y julio de 2020) llegó al 24,4%, para disminuir al 18,7% en el primer trimestre del 2021  y al 18,1% para abril, mayo y junio de este año.

Además de priorizar perfiles poblaciones en exclusión como personas en desempleo, se debe enfatizar en aquellas en condiciones de “analfabetización digital”, más aún estas personas se encuentran fuera del área metropolitana, son mujeres jefas de hogar y de comunidades indígenas o poblaciones migrantes.  Con respecto a la alfabetización digital, del 2018 al 2019 se redujo en un 50% la cantidad de hogares desconectados (420 mil a 218 mil), y de estos 218 mil hogares más del 50% se encuentra en dicha condición debido, precisamente, a que aparentan tener bajos niveles de conocimiento sobre cómo utilizar las herramientas tecnológicas. Por su parte, un 38% debe el poco acceso por su condición económica.

Por otra parte, es evidente que, para posibilitar el acceso de todos los sectores o poblaciones, particularmente a quienes se encuentran en condiciones de analfabetismo digital o con uso potencialmente bajo de dichas herramientas, es indispensable se complemente el servicio con el acompañamiento de campañas de alfabetización digital inclusiva.

Por último, desde los criterios de pertinencia y oportunidad, y de acuerdo con la política institucional para el desarrollo integral de la UNED en los territorios, será fundamental la generación de metodologías investigativas para que, desde las sedes y sus áreas de influencia, se actualice, oriente o alimente los requerimientos educativos, de manera que se pueda contar con una “imagen” lo más cercana posible a la diversidad de “necesidades” formativas, a la vez que se puedan desarrollar contextualizaciones para atender las particularidades territoriales