Pedro Páez y el nacimiento del Nilo

Mario Valverde M.

Pedro Páez fue un español nacido en Olmeda de la Cebolla, pueblo cercano a Madrid y a las tierras del caballero de la triste figura, el simpar don Quijote de la Mancha.

El Nilo El MuroEl jesuita P.P. habría llegado a las fuentes del Nilo Azul, en el etíope lago de Tana, en abril de 1681, ciento cincuenta y dos años antes del viaje del escocés James Bruce y doscientos cuarenta y cuatro antes del inglés John Hanning. Páez era un portugués nacido en España. Su misión era evangelizar a Etiopía. Para cumplir su propósito, se embarcó en 1603.

El río es nombrado de diversas maneras. Hopi o Pi Yuma por los faraones. La Biblia lo llama Yeor Gehon, los hebreos lo rebautizaron como Aiguptus, palabra que dio origen al nombre de Egipto. Más adelante los griegos lo llamaron Nilos y de ahí derivó el nombre romano de Nilus y el francés Nil y el inglés Nile y el español Nilo. Se cree que el vocablo Neilus tiene un origen de la palabra persa Nil, que significa azul.

 

El jesuita Páez acompañó al rey Susinos en muchas expediciones de rutina de guerra de sublevaciones. Siempre le acompañaba un diario, con el que terminó escribiendo un libro de cuatro volúmenes sobre la historia de Etiopía, que cuenta sobre las costumbres sobre todo de la iglesia copta (la circuncisión de ambos sexos, la observancia de la festividad de los días sábado, las normas que obligaban a los fieles a entrar descalzos a los templos y la poligamia a favor de los emperadores, entre otras), los ritos, la geografía, la fauna, la flora, el folclore y muchos otros aspectos que construyen la identidad, necesarios para la llegada y seguimiento de la evangelización de otros jesuitas. Es ahí donde dedica cerca de tres páginas a la descripción del estanque donde nace el río y el trazado de su cauce. Dice que el agua no corre por encima de la tierra, sino que desciende subterráneamente por una cuesta pantanosa: “Dicen los que allí moran que no tienen fondo y que, cuando andan cerca de aquellos ojos, bulle y tiembla todo…”, para surgir luego en un arroyo a la par de las montaña e irse agrandando con la unión de otros riachuelos descendiendo luego hacia los llanos, “…al pie de un risco situado a unos tres mil metros sobre el nivel del mar, y cien kilómetros al sur del lago Tana”.

Este jesuita, que nació para nunca más volver a su tierra de nacimiento, murió y fue enterrado en Etiopía, en Górgora, en el año de 1622, a los 58 años. En su pueblo de nacimiento, en España, no existe ni siquiera una pequeña placa en honor al registro escrito, por primera vez, del nacimiento del Nilo. Luchó por evangelizar Etiopía después de sufrir cárcel y destierro, aplicando los principios enseñados por Ignacio de Loyola (1491-1556), de preguntar y preguntar, para luego convencer mediante la razón, conocer de las lenguas originales, respetar sus costumbres y evangelizar de primero a reyes, gobernantes y emperadores. Páez lo consiguió evangelizando al emperador Susinos. Los que le sucedieron no hicieron caso de las reglas de oro y toda su obra se cayó en pocos años. El descubrimiento del río Nilo al pie del lago Azul, lo inmortalizó…