1º de mayo: rendición de William Walker

Rafael A. Méndez Alfaro

Coordinador del Programa de Estudios Generales

1o de Mayo. El Heraldo de Costa Rica 01 05 1896La prensa josefina evocó con frecuencia, durante la segunda mitad el siglo XIX, la caída del filibustero estadounidense llevada a cabo el 1º de mayo de 1857. Un excelente ejemplo se ofrece a continuación: “La tronante voz del cañón nos anunció la aurora del 1º. de Mayo. Hoy celebramos el primer aniversario de la rendición de Rivas; de la restauración de Centro-América. Los sagrados nombres de los Generales que asistieron en el sitio de Rivas, gloria de esta Nación, serán eternos en su historia, así como el recuerdo de los dignos Presidentes á quienes tocó en suerte regir los destinos de las cinco Repúblicas en tan hermosa época”.

Con estos enunciados, el periódico Crónica de Costa Rica abría su edición del 1º de mayo de 1858, rememorando a dos columnas, pasajes de la campaña militar centroamericana contra la presencia filibustera que desencadenó en la capitulación de Walker en la misma ciudad donde el ejército costarricense venció, en abril de 1856, la resistencia de las tropas filibusteras.

A pesar de que esta publicación resulta promisoria como un recurso inicial de esfuerzos tendentes a la recuperación de la identidad costarricense, en una época tan temprana como mediados del siglo XIX, la revisión de los escasos e irregulares medios de prensa existentes en el ámbito local previo a 1885, revela una pobre atención prestada a esta temática.

Es a partir del “boom” periodístico experimentado en los últimos quince años del siglo XIX, lapso que ve nacer y morir múltiples diarios costarricenses, que las informaciones sobre asuntos varios de la Campaña Nacional y en particular sobre la  rendición de Walker, comienzan a tener realce en las publicaciones de los medios capitalinos.

Casi tres décadas después de la capitulación del célebre filibustero, La Gaceta (01/05/1885) destacaba en su sección editorial bajo el título “Recuerdo glorioso” la fecha del 1º de mayo: “Hoy las salvas de artillería, las dianas de la música marcial, y ante todo,  el sentimiento celoso del patriotismo saludarán con inefable fruición el memorable día en que el agresor injusto, destruidas sus fortalezas y sus hordas destrozadas, se rindió vergonzosamente en la ciudad de Rivas”; feliz acontecimiento para el pueblo que lidiaba por su libertad política, y que ante el mundo no pudo menos que aparecer como un motivo de gloria singular para la pequeña pero enérgica nación costarricense”.

La cita del diario de gobierno destaca aspectos fundamentales que se reiterarán de forma frecuente en otros medios de prensa de la época; a saber, La Prensa Libre, El Heraldo y La República, como son el valor patriótico que representa la rendición del invasor, la hazaña triunfal de la nación débil ante la amenaza extranjera y la férrea defensa por la libertad. Discursos de esta naturaleza resultaban de gran utilidad entre los liberales costarricenses de entonces que veían en este singular acontecimiento una oportunidad de aglutinar la ciudadanía costarricense en torno a la recuperación de este segmento del pasado.

Otras crónicas periodísticas resaltaban el rol desempeñado por las milicias locales en la contienda bélica. Tal es el caso de La República (01/05/1889): “Este acontecimiento que llena de gloria y justo orgullo á nuestro ejército y que dio libertad a Centroamérica, debe vivir siempre gravado en nuestros corazones: y debemos consagrar en este día un respetuoso recuerdo á los héroes de 1856 y 1857”.

Sin embargo, el elemento predominante en las reseñas de prensa escrita asociadas con esta fecha, es la idea según la cual recordar este día era tan o más importante que la celebración de la  emancipación política de España. La sección editorial de El Heraldo de Costa Rica (01/05/1897) señalaba al respecto: “1º. de Mayo. Es gloriosa esta fecha en la Historia de Centro América, tanto como la del 15 de Setiembre. El primero de Mayo se conmemora el resello de nuestra independencia”. Sobre este particular, La Prensa Libre (01/05/1895) advertía: “Para los costarricenses vale más quizá el 1º de Mayo de 1857 que el 15 de Setiembre de 1821, pues que si este día se proclamó la Independencia, en las campañas de 1856 y 1857 se defendió nuestra autonomía con un heroísmo inesperado”.

En La Prensa Libre (01705/1894) se volvía a insistir en este asunto bajo el título Glorias Patrias: “Dos días inmortales tienen los fastos de las cinco repúblicas de Centro-América: el quince de Setiembre de mil ochocientos veintiuno, y el primero de Mayo de mil ochocientos cincuenta y siete. En el primero, sin lágrimas y sin lucha, nacimos á la vida independiente de los pueblos libres. En el segundo, sellamos nuestra independencia, adquiriendo triunfo definitivo sobre las falanges de un filibustero audaz, después de sangrienta y prolongada lid”.

Sin duda alguna, el arribo del 1º de mayo constituyó una oportunidad para que los editores de periódicos capitalinos intentaran recuperar la vigencia de los acontecimientos asociados con la capitulación de William Walker. Sin embargo, desde el punto de vista oficial, también se modularon iniciativas en esa dirección.

Paralelo a estos relatos periodísticos, es posible encontrar hacia fines del siglo XIX, crónicas frecuentes sobre las batallas de Santa Rosa y del 11 de abril, así como evocaciones a la importancia de la Campaña Nacional para la afirmación de la nacionalidad costarricense. Estos episodios bélicos que tienen en común la figura de William Walker, son expuestos por la prensa escrita en un intento por rescatar dichos acontecimientos.

El dispositivo determinante de carácter oficial que acompaña a la difusión que realiza la prensa escrita, es la instalación de sendos monumentos en San José y Alajuela en honor a los caídos de guerra. La estatua de bronce dedicada a Juan Santamaría en 1891 y la elevación del Monumento Nacional en 1895, constituyen decisiones fundamentales en el afán de dar actualidad al pasado costarricense.

En todo este esfuerzo “nacionalista”, el elemento articulador es William Walker, de ahí que la mención constante a su derrota en el sector más austral de Centro América, surja con tal vehemencia en la prensa josefina de entonces.