paloma

Escazú, Costa Rica — La paloma collareja (Patagioenas fasciata), una especie común en las zonas montañosas de Costa Rica, aunque es frecuente verla en los bosques altos del país, su comportamiento y hábitat no han sido del todo comprendidos. Un estudio realizado por Tomás Alfaro del Laboratorio de Ecología Urbana de la UNED se propuso responder una pregunta clave: ¿qué tipo de vegetación prefiere esta paloma para vivir y alimentarse?

¿Qué hizo el investigador?
Durante el año 2013, Alfaro estudió tres sitios en los Cerros de Escazú: un potrero arbolado, una finca agroforestal y un bosque denso. En cada lugar midió 186 árboles con más de 10 cm de diámetro, analizando su altura, especie y distribución. El objetivo era entender qué plantas están presentes en los lugares donde se observa a la paloma collareja y cómo estas podrían influir en su presencia.

¿Qué encontró?
Cada sitio tenía una vegetación distinta, pero algunas especies eran comunes en todos. En el potrero arbolado, predominaba el ratoncillo (Myrsine coriacea); en la finca agroforestal, el duraznillo (Rhamnus oreodendron); y en el bosque denso, el coral (Freziera candicans) y el roble encino (Quercus seemannii). Estas especies no solo eran abundantes, sino que también producen frutos que sirven de alimento a la paloma collareja.

Además, se observó que la mayoría de los árboles en los tres sitios eran jóvenes, con pocos ejemplares de gran tamaño, lo que indica una vegetación en recuperación o con intervención humana. El bosque denso, sin embargo, mostró una estructura más compleja, con tres niveles de vegetación: dosel, subdosel y sotobosque, lo que lo convierte en un hábitat más completo.

¿Por qué es importante este estudio?
La paloma collareja es frugívora y cumple un papel clave como dispersora de semillas, ayudando a regenerar bosques. Conocer qué especies vegetales utiliza permite identificar áreas prioritarias para su conservación. El estudio sugiere que incluso los sistemas agroforestales, como los cafetales con árboles nativos, pueden ser hábitats adecuados si se conservan ciertas especies clave.

¿Qué se recomienda?
Alfaro propone fomentar la siembra de árboles como el ratoncillo, el duraznillo, el cacho de venado (Oreopanax xalapensis) y el juco (Trema micrantha), que son usados por la paloma para alimentarse y refugiarse. También recomienda aplicar esta metodología en otros sitios del país para comparar vegetación y mejorar las estrategias de conservación.

En conclusión, este estudio aporta información valiosa para proteger a una especie que, aunque común, enfrenta amenazas como la caza ilegal y la pérdida de hábitat. Conservar y restaurar los paisajes que la paloma collareja utiliza no solo la beneficia a ella, sino también a los ecosistemas que ayuda a mantener vivos.

Referencia:

Alfaro, T. (2019). Vegetación del hábitat de la paloma collareja (Patagioenas fasciata) en Escazú, Costa Rica. UNED Research Journal, 11(3), 444-450. https://doi.org/10.22458/urj.v11i3.2572