
Aunque Costa Rica es reconocida por su biodiversidad y esfuerzos de conservación, el miedo a las serpientes sigue siendo un obstáculo para su protección. Un estudio realizado por Sergio Gabriel Quesada-Acuña en la Universidad Estatal a Distancia (UNED) revela que incluso entre personas con alto nivel educativo, el conocimiento sobre serpientes es limitado y la percepción sigue dominada por el temor.
¿Cuál era el objetivo?
Evaluar cómo perciben y qué tanto saben sobre serpientes los funcionarios de una universidad pública costarricense, en un país donde el conflicto humano-serpiente es frecuente y muchas veces alimentado por mitos, películas de terror y desconocimiento.
¿Qué se hizo?
Se aplicó una encuesta presencial a 340 funcionarios de la UNED, en su mayoría con estudios universitarios y residentes en la Gran Área Metropolitana. Las preguntas abordaban tanto la percepción emocional como el conocimiento factual sobre serpientes.
¿Qué se encontró?
- El 40% de los encuestados siente miedo hacia las serpientes, especialmente las mujeres.
- Aunque el 95% tiene formación universitaria, la mayoría subestima el número de especies de serpientes en Costa Rica (142 en total) y sobreestima cuántas son venenosas (solo 23).
- El conocimiento sobre cómo identificar serpientes venenosas es escaso: la mayoría solo menciona la coloración como criterio.
- Las serpientes más recordadas son las venenosas: coral, terciopelo, lora y cascabel.
- Al encontrarse con una serpiente en casa, muchos optarían por llamar a emergencias o bomberos, saturando servicios que no siempre están preparados para atender estos casos.
- El cine influye negativamente: las películas mencionadas por los encuestados pertenecen mayoritariamente al género de terror.
¿Por qué es importante?
Este estudio demuestra que la educación general no basta para cambiar percepciones negativas ni para transmitir conocimientos específicos sobre serpientes. La falta de información adecuada puede llevar a reacciones innecesarias o peligrosas, como matar serpientes inofensivas, lo que afecta la biodiversidad urbana.
¿Qué se propone?
Implementar programas de educación ambiental específicos e intencionados, especialmente dirigidos a niños y jóvenes, que incluyan charlas interactivas y contacto directo con profesionales. También se sugiere aprovechar redes sociales y medios digitales para difundir información confiable en tiempo real.
Conclusión:
A pesar de vivir en un país biodiverso y tener acceso a educación superior, el miedo y la desinformación sobre serpientes persisten. Para proteger a estos animales y fomentar la convivencia, es urgente educar con intención y precisión.
Referencia:
Quesada-Acuña, S. G. (2019). Percepción y conocimiento sobre serpientes en funcionarios de una universidad pública costarricense. UNED Research Journal, 11(3), 369-377. https://doi.org/10.22458/urj.v11i3.2654

