
Un equipo internacional de científicos ha convertido el cráter del volcán Poás en Costa Rica en un laboratorio natural para estudiar cómo los cristales de yeso que se forman en su lago ácido capturan elementos químicos valiosos y escasos: los llamados elementos de tierras raras (REE, por sus siglas en inglés).
Estos elementos, como el lantano, el neodimio o el lutecio, son esenciales para fabricar tecnologías modernas como teléfonos móviles, baterías, turbinas eólicas y vehículos eléctricos. Pero su extracción es costosa y ambientalmente problemática. Por eso, entender cómo se comportan en ambientes extremos podría abrir nuevas vías para su recuperación.
El estudio, liderado por Claudio Inguaggiato del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología de Italia y con participación de investigadores del Laboratorio de Ecología Urbana de la UNED de Costa Rica, del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada de México, de la Universidad de Costa Rica y de Volcanes Sin Fronteras, se centró en el lago Laguna Caliente, una masa de agua hiperácida (con pH cercano a 0) y rica en sulfatos, donde se forman cristales de yeso de manera natural. Entre 2007 y 2009, los científicos recolectaron muestras de agua y dejaron que los minerales precipitaran en condiciones controladas para analizar cómo los REE se distribuían entre el agua y los cristales.
Los resultados fueron sorprendentes: los cristales de yeso atrapaban preferentemente los elementos de tierras raras "ligeros" (como el lantano y el neodimio), dejando atrás los "pesados" (como el lutecio). Este proceso de fraccionamiento químico se confirmó mediante análisis de laboratorio y tomografía computarizada de los cristales, que reveló que los REE se acumulaban principalmente en la superficie del yeso, no en su interior. Esto sugiere que el mecanismo dominante es la adsorción superficial, más que la sustitución estructural del calcio por REE en la red cristalina.
Además, los patrones de concentración de REE en el agua del lago variaban con el tiempo, lo que indica que los cambios en la actividad volcánica y en la química del lago afectan directamente la disponibilidad de estos elementos. En algunos momentos, el agua mostraba una clara pérdida de REE ligeros, lo que coincidía con una mayor formación de yeso.
Este hallazgo no solo ayuda a entender mejor los procesos geoquímicos en ambientes volcánicos extremos, sino que también plantea una posibilidad intrigante: ¿podrían estos lagos ácidos ser una fuente alternativa de elementos de tierras raras? Aunque aún falta mucho por investigar, los autores sugieren que estos sistemas podrían considerarse como "reservorios no convencionales" de REE, con concentraciones miles de veces superiores a las de aguas naturales comunes.
En resumen, el lago del volcán Poás no solo es un espectáculo natural, sino también una ventana al futuro de la geoquímica y la sostenibilidad tecnológica.


