
Lo que antes era un simple desecho agrícola podría convertirse en una fuente valiosa de energía renovable. Un estudio del Laboratorio de Ecología Urbana de la UNED revela que los residuos de la semilla de higuerilla (Ricinus communis) —especialmente su cáscara interna— tienen características ideales para usarse como biomasa energética. La investigación ofrece datos claves para aprovechar un recurso abundante, económico y cada vez más cultivado en América Latina.
¿Cuál era la pregunta científica?
Aunque la higuerilla se cultiva principalmente para producir aceite, su semilla deja tres tipos de residuos: cáscara externa, cáscara interna y semilla sin aceite. El estudio buscó responder:
- ¿Cuál de estas partes es más eficiente como biomasa energética?
- ¿Cuánta energía se requiere para secarlas y procesarlas?
- ¿Son viables para combustión y producción de energía?
¿Qué hicieron los científicos?
El equipo separó la semilla en sus tres componentes, los molió y los sometió a:
- Pruebas de secado, para medir cuánto tardan en perder humedad.
- Análisis físico-químicos, como energía requerida para secado, humedad, densidad y contenido de cenizas.
- Pruebas de termogravimetría (TGA), para observar cómo se descomponen al calentarse y cuánta masa pierden.
- Medición del poder calorífico, es decir, el potencial energético de cada parte.

Hallazgos principales
1. La cáscara interna es la “estrella energética”
Entre los tres residuos, la cáscara interna mostró el mejor desempeño:
- Requiere poca energía de secado (0,75 MJ/kg).
- Tiene alto poder calorífico (20 kJ/g), superior al resto.
- Contiene menos cenizas (3,3 %), lo que facilita la combustión.
- Absorbe menos humedad, lo que la hace más estable para almacenar.
Todas estas cualidades la convierten en un material ideal para biomasa.
2. La semilla sin aceite también es útil, pero requiere más energía
- Mayor absorción de humedad.
- Poder calorífico de 17 kJ/g.
- Más cenizas (8,5 %), lo que dificulta su uso directo.
Aun así, sigue siendo una opción viable.
3. La cáscara externa funciona, pero no es la más eficiente
- Alto contenido de humedad (65 %).
- Poder calorífico moderado (16,6 kJ/g).
- Mayor energía necesaria para secado (1,5 MJ/kg).
- Puede usarse, pero no ofrece los beneficios de la cáscara interna.

4. Todas las partes presentan descomposición térmica similar
Las pruebas TGA mostraron que los tres componentes comienzan a descomponerse entre 120 °C y 150 °C, con pérdidas de masa del 30–40 %, lo cual confirma su potencial energético y su comportamiento estable al calor.
¿Por qué es importante este descubrimiento?
El estudio demuestra que los residuos de higuerilla —una planta que ya se cultiva ampliamente para producir aceite y biodiésel— pueden transformarse en una fuente de energía renovable de bajo costo. Esto significa:
- Aprovechamiento total del cultivo.
- Alternativa sostenible para zonas rurales.
- Producción de energía sin depender de combustibles fósiles.
- Posibilidad de industrias más limpias y eficientes.
Además, identificar la cáscara interna como material óptimo permite optimizar procesos industriales, reduciendo costos de secado y aumentando el rendimiento energético.
Un residuo con futuro energético
La investigación concluye que la higuerilla no solo sirve para extraer aceite: sus residuos tienen valor propio. En especial, la cáscara interna podría convertirse en una biomasa estratégica para Costa Rica y la región, impulsando energías limpias basadas en recursos locales y renovables.
Referencia
Rodríguez-Yáñez, J. (2019). Parameters for use of waste castor-oil seed (Ricinus communis) as biomass. International Journal of Renewable Energy and Biofuels, 529157. https://doi.org/10.5171/2019.529157.

