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Los inventarios de emisiones son herramientas esenciales para entender qué respiramos y de dónde provienen los contaminantes. Sin embargo, un nuevo análisis revela que, al menos en 2007, el inventario de contaminantes tóxicos del aire del Gran Área Metropolitana (GAM) presentaba un nivel de incertidumbre calificado como “pobre”, lo que afecta su precisión y limita su capacidad para guiar decisiones ambientales.

¿Cuál era la pregunta científica?

El estudio buscaba responder una pregunta crucial:
¿Qué tan confiables son las cifras del inventario de contaminantes tóxicos del aire del GAM y qué categorías generan mayor incertidumbre?

Esto es clave porque la calidad de un inventario determina la efectividad de políticas como controles vehiculares, normas industriales o planes de salud pública.

¿Qué hicieron los científicos?

El investigador Javier E. Rodríguez-Yáñez aplicó una metodología cualitativa de estimación de incertidumbre basada en lineamientos de la US EPA y del IPCC, organismos con amplia experiencia en inventarios ambientales. El análisis utilizó:

  • Las emisiones registradas en 2007 para 84 contaminantes tóxicos.
  • Su clasificación en 88 categorías: fuentes de área, fijas y móviles.
  • Una escala que evalúa la calidad de los datos desde “excelente” hasta “muy malo”.
  • Un método que combina la incertidumbre de los datos de actividad con la de los factores de emisión.

El objetivo: determinar cuáles categorías aportan más incertidumbre y cuán confiables son las cifras globales.

Hallazgos principales

1. El nivel de incertidumbre general fue “pobre”

  • El valor promedio de incertidumbre fue 0,97, ubicado en la categoría Pobre.
  • El rango fue amplio, desde 0,72 (leve) hasta 1,13 (malo).
    Esto indica que muchas estimaciones necesitan mejoras significativas.

2. Las fuentes de área concentraron el problema

Las fuentes de área —actividades dispersas como uso de solventes, pinturas o quema de basura— representaron 81,5 % de las emisiones totales y también la mayor parte de la incertidumbre.
Las fuentes móviles contribuyeron un 13,1 % y las puntuales un 5,4 %.

3. Diez categorías explican la mayor parte de la incertidumbre

Las siguientes actividades fueron las principales responsables:

  • Solventes domésticos
  • Pinturas industriales y arquitectónicas
  • Artes gráficas
  • Lavado en seco
  • Quema de residuos
  • Queroseno doméstico
  • Limpieza industrial
  • Terminales de buses
  • Pesticidas
  • Leña industrial

Estas categorías requieren mejoras urgentes en sus factores de emisión y datos de actividad.

4. Tolueno, metanol y xilenos: los tóxicos más emitidos

Del total de 84 contaminantes evaluados, once superaron las 200 toneladas al año, entre ellos:

  • Tolueno
  • Metanol
  • Xilenos
  • Formaldehído
  • Benceno
  • Ácido clorhídrico

Excepto el benceno y el formaldehído, más del 90 % de sus emisiones provino de fuentes de área.
El benceno, en cambio, provino mayoritariamente de vehículos (74 %).

5. Algunos contaminantes tienen incertidumbre “mala”

Para compuestos como tolueno, metanol o p-xileno, la incertidumbre estuvo entre 1,09 y 1,25, es decir, entre pobre y mala.
En cambio, el benceno y el formaldehído mostraron incertidumbre más baja gracias a que sus emisiones provienen de fuentes mejor caracterizadas.

¿Por qué importa este estudio?

La gestión ambiental basada en inventarios requiere datos confiables. Si los inventarios tienen incertidumbre alta:

  • Se corre el riesgo de subestimar contaminantes peligrosos.
  • Las políticas públicas pueden fallar en identificar las verdaderas fuentes de riesgo.
  • Las inversiones en control de emisiones podrían dirigirse al lugar equivocado.

Este estudio ofrece una hoja de ruta clara: mejorar la calidad de los datos en fuentes de área, que representan el mayor desafío para el país. Al hacerlo, Costa Rica podrá diseñar políticas más precisas, proteger mejor la salud pública y cumplir con estándares internacionales.

Referencia:

Rodríguez-Yáñez, J. (2019). Estimación cualitativa de la incertidumbre para el inventario de contaminantes tóxicos del aire del gran área metropolitana en el 2007. Repertorio Científico, 21(2),