Durante años, medios locales e internacionales han presentado a Costa Rica como un país con un grave problema de explotación sexual comercial de personas menores de edad, asociado al turismo. Sin embargo, un estudio basado en estadísticas oficiales cuestiona esa imagen y propone una lectura más cuidadosa de los datos disponibles.

JMN 2014 Exploit
Imagen ilustrativa generada con ChatGPT

 

¿Cuál fue la pregunta de investigación?

La investigación se propuso responder si la magnitud de la explotación sexual comercial de personas menores en Costa Rica, tal como se presenta en el discurso público y mediático, coincide con lo que muestran los registros judiciales oficiales. También analizó si existen tendencias claras en el tiempo, diferencias entre provincias y una relación entre las cifras reales y la atención que el tema recibe por parte del Estado y los medios.

¿Qué hizo el investigador?

El estudio fue realizado por Julián Monge‑Nájera, del Laboratorio de Ecología Urbana de la UNED, y se basó en el análisis de las estadísticas del Poder Judicial de Costa Rica para el período 2001‑2011. Se revisaron todas las denuncias registradas por delitos sexuales que involucran a personas menores de edad, incluyendo actos sexuales remunerados, corrupción, proxenetismo agravado y trata de personas.

Para poder comparar adecuadamente entre provincias, los datos se analizaron como tasas por cada 100 000 habitantes. Además, se evaluaron los cambios a lo largo del tiempo y se contrastaron estas cifras con las de otros delitos comunes, como los robos.

Principales hallazgos

Los resultados muestran que, durante toda la década analizada, solo se registraron cinco denuncias formales por explotación sexual comercial en sentido estricto. Incluso al incluir otros delitos sexuales que involucran a personas menores, las tasas generales se mantuvieron bajas, con valores que oscilaron entre 0,6 y 13 denuncias por cada 100 000 habitantes.

En varios tipos de delitos, como la corrupción de personas menores, las denuncias disminuyeron con el tiempo en la mayoría del país. Sí se observaron aumentos en algunos delitos específicos, como actos sexuales remunerados con personas menores y proxenetismo agravado, pero estos incrementos fueron limitados y no uniformes entre provincias.

Aunque San José y Puntarenas, asociadas frecuentemente al turismo, mostraron ligeramente más denuncias en algunos años, el patrón no fue tan claro como para confirmar una relación directa. En conjunto, las cifras oficiales no respaldan la idea de una problemática masiva o descontrolada.

¿Por qué es importante este estudio?

Este trabajo pone en evidencia una brecha significativa entre la percepción pública y los datos oficiales. Según el estudio, la frecuencia real de las denuncias no guarda proporción con la enorme atención mediática, las campañas estatales y la imagen internacional del país en este tema.

El autor advierte que el uso de cifras no verificadas puede alimentar el miedo social, justificar políticas punitivas sin sustento empírico y desviar recursos de otros problemas sociales más frecuentes. El estudio no minimiza la gravedad de los delitos sexuales contra personas menores, pero subraya la necesidad de basar las decisiones públicas en evidencia sólida y no en discursos alarmistas.

En conclusión, la investigación invita a repensar cómo se construyen las narrativas sobre este tema en Costa Rica y resalta la importancia de utilizar datos oficiales y análisis científicos para diseñar políticas públicas más justas, eficaces y respetuosas de los derechos humanos.

 

Referencia:

Monge-Najera, J. (2014). Complaints about commercial sexual exploitation of minors and sex crimes involving minors in Costa Rica: temporal and geographic trends in a ten year period according to government statistics. Electronic Journal of Human Sexuality, 17, 1-12.