La pregunta del estudio

Durante décadas, muchas investigaciones sobre sexualidad humana se han basado en lo que las personas recuerdan o dicen que hacen. El problema es que esos relatos pueden ser imprecisos: la memoria falla, algunas prácticas se exageran y otras se ocultan por vergüenza o presión social. Este estudio se preguntó cómo son realmente los encuentros íntimos cuando se observan de forma directa, y si conceptos amplios como “calentamiento” (foreplay o “juego previo”) y “coito” esconden una variedad de prácticas que deberían analizarse por separado.

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Qué hizo la investigación

El equipo analizó 604 videos íntimos publicados en línea por parejas heterosexuales latinoamericanas. En lugar de depender de encuestas o recuerdos, observó directamente las grabaciones y midió con cronómetro la duración de distintas prácticas. Al no saber las parejas que sus videos serían usados tiempo después para un estudio científico sobre duración de prácticas íntimas, este aspecto no pudo afectar su comportamiento y le da al estudio un valor especial. La investigación fue realizada por Julián Monge-Nájera, Laboratorio de Ecología Urbana de la Universidad Estatal a Distancia de Costa Rica, así como Mariana Rodríguez y María Isabel González de la Universidad de Costa Rica.

Qué descubrió el estudio

El estudio encontró que las prácticas íntimas no siguen una secuencia simple ni uniforme. Las actividades más frecuentes fueron la penetración vaginal, la felación y la estimulación manual. También se observaron besos, caricias, estimulación de la vulva, masturbación y otras prácticas, pero con menor frecuencia.

Uno de los hallazgos más importantes fue que las categorías tradicionales resultan demasiado generales. Lo que suele llamarse “calentmiento” en realidad reúne muchas acciones distintas, con duraciones y frecuencias diferentes. Por eso, los autores proponen analizar cada práctica por separado, en lugar de agruparlas bajo una sola etiqueta.

En cuanto a la duración, las mediciones mostraron que cada práctica individual solía ser breve. La penetración vaginal tuvo la duración promedio más alta por episodio, seguida por la felación y las caricias. Sin embargo, el estudio aclara que un encuentro puede incluir varias repeticiones o cambios de actividad, por lo que la duración total puede ser mayor.

Por qué importa este hallazgo

Este estudio es importante porque cambia la forma de investigar la sexualidad humana. En vez de depender únicamente de lo que las personas reportan, propone observar y medir conductas reales, con más detalle y menos generalizaciones. Además, aporta información sobre parejas latinoamericanas, una región menos representada en los estudios clásicos sobre sexualidad, que históricamente se han concentrado en Estados Unidos y Europa.

Conclusión

La investigación muestra que los encuentros íntimos son más diversos y complejos de lo que sugieren términos tradicionales como “calentamiento” o “coito”. Al separar cada práctica y medirla de forma objetiva, el estudio ofrece una mirada más precisa sobre la sexualidad humana y abre camino para investigaciones menos sesgadas y más representativas.

 

 

 

Referencia:

Monge-Nájera, J., Rodríguez, M. & González, M. I. (2017). Time to deconstruct the concepts of “foreplay” and “intercourse”: the real structure of human sexual encounters. Cuadernos de Investigación UNED, 9(1), 59-64. https://doi.org/10.22458/urj.v9i1.1679