Las palomas de Castilla (Columba livia) representan un reto para los manejadores de vida silvestre. Es una especie con la cual estamos acostumbrados a compartir espacios urbanos - por ejemplo, en parques e iglesias - e incluso algunas personas encuentran algún tipo de entretención al alimentarlas. No obstante, pueden transmitir enfermedades al humano y demandan un gasto para la limpieza de infraestructura afectada por sus excrementos, por ejemplo edificios y aceras.