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Cápsula OCEX 1-2011

Fuente: Periódico La Nación, publicado el 05/03/2011

LLM. Velia Govaere Vicarioli
Catedrática UNED | Coordinadora OCEX
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Paso a paso, piedra a piedra, entre el siglo pasado y ahora, múltiples puntos de luz pavimentan con esfuerzo el avance social de las mujeres. Primicia de siglos de desarrollo capitalista, el 2010 marcó una presencia femenina mayoritaria en la fuerza laboral de algunos países desarrollados. En muchas partes finalizan secundaria, se matriculan en las universidades y se gradúan más mujeres que varones. Estos avances se acompañan con excelentes desempeños laborales y ejecutivos.

Según la reputada empresa McKinsey, cinco de los nueve comportamientos de liderazgo exitoso son aplicados más frecuentemente por mujeres que por hombres. Niall FitzGerald, antiguo Director Ejecutivo de Unilever, dijo que "...los métodos de las mujeres para obtener resultados son cada vez más importantes, porque las corporaciones son ahora menos jerárquicas, más horizontales y más flexibles". Opiniones como ésas son lugar común y sobran ejemplos que lo confirman en la práctica. Dong Mingzhu, por ejemplo, de la gigante Gree Electric Appliances, logró un 500% de utilidades en medio de la crisis. Es vox populi que no habríamos tenido tanto desastre si Lehman Brother hubiera sido Lehman Sisters.

Y que no se piense que nosotras demostramos eficiencia sólo en temas de "sensibilidad". Nada de eso. Empresas de punta tecnológica como Areva (energía nuclear), AngloAmerican (minería), Archer Daniels Midland (agroindustria), DuPont (químicos), Sunoco (petróleo) and Xerox (tecnología) han conocido las ventajas de tener gerentes femeninas.

¿Por qué entonces en la lista de las 500 fortunas del mundo sólo se encuentran 10 mujeres? ¿Por qué son mujeres sólo un 13% de las juntas directivas de las compañías norteamericanas? ¿Sabía usted que la brecha salarial entre hombres y mujeres se expande conforme aumenta el nivel de responsabilidad? Entre obreros y obreras la diferencia es mínima, entre ejecutivos varones y mujeres, las diferencias son enormes. Es el techo de vidrio. No se ve, pero está cerca de la cima. Muralla sociocultural de inequidad que se levanta contra toda demostración de eficiencia. Se estrella meritocracia contra prejuicio. El avance de la mujer en puestos gerenciales es homeopático, dice Elke Holst del Instituto de Investigación Económica de Alemania.

¿Cómo alcanzar equidad cuando se invisibiliza el desempeño? El mero hecho de eliminar barreras formales no produce equidad automática porque existen barreras interiorizadas incluso en las mismas mujeres. El acceso al sufragio no logró avances femeninos reales en los puestos de elección. La mujer podía votar, pero los hombres, en los partidos, al excluirlas de-facto de las papeletas, les impedían votar por mujeres. Hubo que obligar su inclusión y, como resultado, tenemos mujeres Jefas de Estado. Algunos países avanzados, como Noruega, España y Francia rompen la barrera de la sacrosanta libertad empresarial, estableciendo cuotas de participación femenina incluso en puestos gerenciales. En Alemania, el debate enfrentó a dos ministras y, por ahora, Ángela Merkel lo zanjó por la negativa. Pero el debate apenas comienza.

En 1990 establecimos aquí cuotas femeninas en las papeletas electorales, apenas después de Dinamarca, Noruega y Suecia. Escándalo entonces, las cuotas políticas son ya de aceptación general. Para honor suyo, doña Laura firmó la Ley Nº 8901, que ordena un "Porcentaje mínimo de mujeres que deben integrar las Directivas de Asociaciones, Sindicatos y Asociaciones Solidaristas". Es un paso en la dirección correcta, aunque se limite a organizaciones de derecho público, sin fines de lucro. Pero hay otros mundos posibles. Uno es, por supuesto, el empresarial, donde nuestra desigualdad no se diferencia del resto del mundo.
Otro campo es el educativo, donde la participación paritaria de mujeres en el profesorado de carreras científicas y técnicas establecería un nuevo modelo. No existen restricciones formales para la matrícula de carreras técnicas y científicas, salvo estereotipos que llevan a las mujeres a escoger lo que se espera de ellas. En carreras técnicas, la matricula femenina es sólo el 16%, la masculina el 84%. Las mujeres son mayoría sólo en carreras de comercio y servicios. Esa segregación se modela a partir de los roles de género del personal docente: en la modalidad industrial casi no existen profesoras, pero son mujeres, en cambio, tres de cada cuatro docentes en modalidad de comercio y servicios.

Poco imaginaba Simone de Beauvoir en su "Segundo Sexo" que una vez educadas seguiríamos discriminadas. Tampoco sabría Betty Friedman en su "Mística de la Feminidad" que tendríamos que recurrir a compulsión legal para lograr la equidad. Pero en el fondo se trata de empujar hacia adelante la civilización humana. Caminamos el mismo camino de aquellas pioneras, cantaleta que cansa a los hombres, pero que las mujeres conocemos en el alma. Este camino va siempre hacia arriba, está empedrado y con una muralla cerca de la cima. ¿Verdad?

Fuente: Periódico La Nación, publicado el 05/03/2011

http://www.nacion.com/2011-03-06/Opinion/Foro/Opinion2704417.aspx