El 16 de setiembre de 2026, el Observatorio de Comercio Exterior (OCEX) de la Universidad Estatal a Distancia (UNED) y la Comisión de Directores de Internacionalización y Cooperación Externa (CONDICE) de CONARE realizaron el evento “Per Aspera ad Astra: con esfuerzo se alcanzan las estrellas”, mediante una videotransmisión desde la Sala de Videoconferencias (VICOM) de la Universidad Estatal a Distancia (UNED).
La conferencia estuvo a cargo de la Ing. Sandra Cauffman, ingeniera costarricense quien, tras 38 años de carrera, se retiró de la NASA, en diciembre de 2025. Su último cargo fue de subdirectora de la División de Astrofísica. El evento fue transmitido en vivo por el canal de YouTube de VICOM y se encuentra disponible en línea en: https://www.youtube.com/live/oSvvYMbt2AM
Como parte de su misión, OCEX promueve espacios de encuentro para intercambio de conocimiento y fortalecimiento de capacidades vinculadas con la inserción de Costa Rica en la economía global. En ese marco, “Per Aspera Ad Astra” permitió reflexionar sobre el valor de la educación científica, la cooperación internacional y las alianzas entre universidades y sector productivo. A partir de su trayectoria en la NASA, Sandra Cauffman mostró cómo estas conexiones pueden abrir oportunidades para el talento costarricense y contribuir al desarrollo de capacidades para la investigación y la innovación.
La videotransmisión inició con las palabras de bienvenida de don Rodrigo Arias Camacho, rector de la UNED, quien enfatizó el potencial transformador de la educación superior pública para transformar vidas. Destacó la trayectoria de la Ing. Sandra Cauffman, como ejemplo de perseverancia. Subrayó que su testimonio interpela a las universidades públicas a fortalecer su labor de inspiración y acompañamiento a la niñez y la juventud costarricenses, en particular a las niñas interesadas en la ciencia y la tecnología. Asimismo, agradeció a OCEX y a CONDICE de CONARE la organización de este foro, que acerca las nuevas generaciones a referentes que amplían sus horizontes y aspiraciones.
Durante su exposición, la Ing. Sandra Cauffman reflexionó sobre el desafío que enfrenta Costa Rica para convertir el talento de niñas, niños y jóvenes en oportunidades reales de formación, investigación y desarrollo profesional. Cauffman relató que su interés por el espacio sideral nació cuando, a los siete años, observó el alunizaje del Apolo 11 en el televisor de una vecina. Recordó el apoyo de su madre y el papel decisivo de la educación pública costarricense en su formación.
En su proceso de formación, al trasladarse a Estados Unidos, debió aprender inglés, trabajar para sostener sus estudios y adaptarse a un nuevo entorno antes de completar susestudios de ingeniería eléctrica y computación. Su experiencia le permitió ir más allá de sus propios logros individuales y funcionar en dimensiones colaborativas. Según explicó, las misiones espaciales requieren el concurso de profesionales de distintas disciplinas, universidades, empresas y socios internacionales. El pensamiento crítico, la capacidad de resolver problemas, la comunicación clara y la disposición a pedir ayuda fueron, junto con la preparación técnica, parte esencial de su trabajo. También destacó que la investigación espacial genera conocimientos y datos útiles para la vida en la Tierra, entre ellos, información para estudiar el planeta y responder ante fenómenos naturales.
De cara a Costa Rica, Cauffman llamó a ampliar el acceso a las carreras de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM). Señaló que el talento se encuentra también entre estudiantes que enfrentan barreras económicas, geográficas, culturales o lingüísticas. Por ello, instó a las instituciones a ofrecer acompañamiento, becas y rutas claras para participar en proyectos de investigación y experiencias internacionales. Propuso, además, que la cooperación académica se valore a partir de las capacidades duraderas que deja en las personas, las universidades y el país.
En diálogo con el público, resaltó la importancia de las personas mentoras: figuras que ayudan a formular preguntas, reconocer posibilidades y encontrar caminos propios. Su mensaje para las niñas y jóvenes fue cultivar la curiosidad, confiar en lo aprendido y atreverse a asumir nuevos retos.
La conferencia cerró con una invitación que interpeló tanto a la academia como al sector productivo: identificar el talento, trabajar colaborativamente y abrir oportunidades para que las próximas generaciones puedan desarrollar todo su potencial.
