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MBA. Hellen Ruiz Hidalgo
Coronavirus in Latin America: economic, social and productive outcomes
The Foreign Trade Observatory (OCEX) presents in this "informative capsule" the consequences of the health crisis in Latin America. We will pay special attention to the fiscal, social, productive and economic outcomes. Since the outbreak of the coronavirus, as a global pandemic, the concern of the Latin American region was focused on preventing mass deaths, containing the number of those infected, and providing hospital treatment without exceeding the installed capacities of the health systems. This concern, focused primarily on health issues, led to the requirement to undertake drastic measures of social distancing, which would eventually mean the almost total paralysis of all economies in the world. Latin America is facing a triple challenge in Latin America, the policies of adjustment and relief of the health impacts of the pandemic had, have and will have great repercussions on the economic order, and it is probably this aspect that will dominate the policy agenda of Latin American countries in the coming years. To understand the scope of the economic condition resulting from the health crisis, it is important, first of all, to bear in mind that Latin America was just emerging from another widespread economic crisis, consequential of the financial crisis of 2008, which has been called the "subprime crisis", because it arose from the financial problems derived from the widespread insolvency of high-risk mortgages, which had become a gigantic real estate bubble that, when they fell into insolvency, affected the entire international financial system and resulted in the biggest world recession since the Great Depression of 1929. More information at: Problems of credit insurance and risk rating agencies. At this time, all tax systems were forced to implement counter-cyclical policies that involved heavy expenditure by the treasury, leaving Latin America's public finances in a particularly vulnerable state.
The worst crisis in 100 years The most relevant negative outcomes are going to be slow economic growth, worsening inequality and a higher level of poverty resulting from widespread unemployment. The magnitude of these impacts constitutes, in the words of ECLAC, "the worst crisis in 100 years”. In her presentation, which we are presenting here, specialist Alicia Bárcena, ECLAC's Executive Secretary, explains that the best way to describe the current severity is through its impact on the personal wealth of Latin Americans, with widespread impoverishment. By the beginning of 2021, Latin America's per capita gross domestic product (GDP) will, on average, have fallen back to the levels it had 10 years earlier. Thus, once again, the well-known wedge of a "lost decade" is retaken, the same understanding that was held in the 80s of the last century and that has a wide glossary of long term implications.
Source:Economic Survey of Latin America the Caribbean (ELAC).Year 2020. It is estimated that there will be an increase of 18 million unemployed people and ECLAC estimates that the average unemployment rate in Latin America will be 13.5%. In our opinion, this estimate is probably very conservative. In Costa Rica alone, the National Institute of Statistics and Census (INEC) reports, in July, 2020, 40% rate of open unemployment in poor households.
In 2019 the average poverty rate in Latin America, according to ECLAC, was 30.3% of the population. As an impact of the pandemic, in just one year, poverty will increase by 7.3%, equivalent to 15 years of decline. Translated into human terms, that will mean 231 million people in a state of poverty. On the other hand, extreme poverty would be set back by 10 years, reaching 15.6% of the population, in a tragic secenario of 96 million people without the capacity to meet their most basic needs for food, shelter, health, etc. This critical scenario is the result of two impacts of the pandemic seen as a synergistic event: the decrease in economic activity and, as a result, the decrease in the capacity of governments to counteract the crisis with social program. The greatest impact of these two components of what we can call "syndemics" (interaction of the health and the social) is the worsening conditions of the most vulnerable strata of the population. Particularly determining are the impacts on investment, on private and productive consumption, on the level of export of goods and services, all of which are decisive indicators of economic activity and of the welfare of people. The investment that had a 14% fall in the financial crisis of 2008 is going to have a collapse of more than 20% this year. This drop in investment is reflected in a more dramatic way in the calculation, also probably conservative, of the closure of 2.7 million formal businesses throughout the region. This blow to investment will mean a corresponding decrease in the supply of jobs, while at the same time greater pressure towards future investments that will require fewer jobs.
Source: Economic Commission for Latin America and the Caribbean (ECLAC), based on official figures.
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MBA. Hellen Ruiz Hidalgo
Coronavirus en América Latina: impactos económicos, sociales y productivos El Observatorio de Comercio Exterior (OCEX) presenta en esta “cápsula informativa” los impactos de la crisis sanitaria en América Latina. Pondremos especial atención en las consecuencias fiscales, sociales, productivas y económicas. En nuestra narrativa nos basaremos extensamente en algunas de las conclusiones más relevantes del “Estudio Económico de América Latina y el Caribe de 2020: principales condicionantes de las políticas fiscal y monetaria en la era pospandemia de COVID-19”, de la comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), nos concentraremos en los efectos económicos, sociales y productivos resultantes de la pandemia y en los condicionantes que de estos impactos se derivan para las políticas públicas de los próximos años. Desde el momento en que brotó el contagio del coronavirus, como una pandemia mundial, la preocupación de la región latinoamericana se focalizó en evitar muertes masivas, en contener el número de contagiados, en brindar tratamiento hospitalario sin superar las capacidades instaladas de los sistemas de salud. Esta preocupación centrada prioritariamente en lo sanitario, derivó en la necesidad de adoptar medidas drásticas de distanciamiento social, que significarían, eventualmente, la parálisis casi total de todas las economías del mundo. En América Latina las políticas de adaptación y mitigación de los impactos sanitarios de la pandemia tuvieron, tienen y tendrán grandes consecuencias en el orden económico y es, probablemente, ese aspecto el que dominará la narrativa de las políticas de los países latinoamericanos en los próximos años. Para comprender el alcance de la coyuntura económica derivada de la crisis sanitaria es importante, antes que nada, recordar que América Latina estaba saliendo apenas de otra crisis económica generalizada, producto de la crisis financiera de 2008, esta se conoce como la "crisis subprime". Se trata de la crisis financiera derivada por insolvencia generalizada de hipotecas de alto riesgo, que se habían convertido en una gigantesca burbuja inmobiliaria, que afectó a todo el sistema financiero internacional y derivó en la más grande recesión mundial desde la Gran Depresión de 1929. Mayor información en: Problemática de los seguros de crédito (CDS) y las agencias calificadoras de riesgo (ACRC). En esa ocasión, todos los sistemas fiscales se vieron obligados a políticas anticíclicas que supusieron fuertes erogaciones del erario público, dejando en un estado de particular vulnerabilidad las finanzas públicas latinoamericanas.
La peor crisis en 100 años Los impactos negativos más relevantes se van a manifestar en un lento crecimiento económico, en el agravamiento de la desigualdad y en un mayor volumen de pobreza como resultado de un desempleo generalizado. La magnitud de estos impactos conforma, en palabras de la CEPAL, “la peor crisis en 100 años". La especialista Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la CEPAL, en su presentación, que aquí consignamos, explica que la mejor forma de describir la gravedad actual es su impacto en las riquezas personales de los latinoamericanos, con un empobrecimiento generalizado. A comienzos del 2021, el producto interno bruto (PIB) per cápita de América latina, en promedio habrá retrocedido a los niveles que tenía 10 años antes. Se vuelve a retomar, así, otra vez, la consabida cuña de una “década perdida“, misma conceptualización que se tuvo en los años 80 del siglo pasado y que tiene un amplio glosario de consecuencias de largo plazo. Fuente: Estudio económico de América Latina y el Caribe (CEPAL). Año 2020. Se calcula un incremento de 18 millones de desempleados y la CEPAL calcula que el promedio de la tasa de desocupación de América latina estará en un 13.5%. En nuestro criterio, esta estimación es, probablemente, muy conservadora. Sólo en Costa Rica, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) reporta, en julio, 2020, una tasa de 40% de desempleo abierto en los hogares pobres.
En 2019 el índice promedio de pobreza en América Latina, según la CEPAL, estaba en 30.3% de la población. Como impacto de la pandemia, en sólo un año, la pobreza va a aumentar 7.3%, lo que equivale a 15 años de retroceso. Traducido en términos humanos, eso significará 231 millones de personas en estado de pobreza. Por otra parte, la pobreza extrema tendría un retroceso de 10 años, llegando a representar el 15.6% de la población, en un escenario trágico de 96 millones de personas sin capacidad de atender sus necesidades más básicas de alimentación, alojamiento, salud, etc. Esta situación grave es producto de dos impactos de la pandemia vista como un acontecimiento sinérgico: la disminución de la actividad económica y, derivada de ella, la disminución de la capacidad hacendaria de compensar la crisis con programas sociales. El mayor impacto de estos dos componentes de lo que podemos llamar “sindemia” (interacción de lo sanitario con lo social) es el agravamiento de las condiciones de vida de los estratos más vulnerables de la población. Particularmente determinantes son los impactos en la inversión, en el consumo privado y productivo, en el nivel de exportación de bienes y servicios, todos indicadores decisivos de la actividad económica y del bienestar de las personas. La inversión que tuvo una caída del 14% en la crisis financiera de 2008 va a tener un desplome de más del 20% este año. Esa disminución de la inversión se refleja de una forma más dramática en el cálculo, también probablemente conservador, del cierre de 2.7 millones de empresas formales en toda la región. Ese golpe a la inversión va a significar una correspondiente disminución de la oferta de trabajo, al mismo tiempo que, una mayor presión hacia la realización futura de inversiones que demanden menor número de empleo. AMÉRICA LATINA: TASA DE VARIACIÓN DE LA INVERSIÓN
Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), sobre la base de cifras oficiales. Nota: 2020 son proyecciones.
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POR VELIA GOVAERE -
La autora es coordinadora del OCEX y catedrática de la UNED.
Artículo publicado en Periódico La Nación, 12 de septiembre 2020.
POR VELIA GOVAERE -
La autora es coordinadora del OCEX y catedrática de la UNED.
Artículo publicado en Periódico La Nación, 26 de septiembre 2020.
POR VELIA GOVAERE -
La autora es coordinadora del OCEX y catedrática de la UNED.
Artículo publicado en Periódico La Nación, 9 de octubre 2020.
https://www.nacion.com/opinion/columnistas/pagina-quince-la-gran-negacion/3QPZQAGQ5FANRAMTWGMHB35R4Y/story/
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