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Boletines-Artículos

La Red Latinoamericana y del Caribe para la Investigación en Servicios –REDLAS- (www.redlas.net) es una comunidad de investigadores y especialistas activamente involucrados en el estudio del comercio de servicios y la formulación de políticas públicas. Sus miembros provienen de un amplio campo académico: administración de empresas, economía, geografía, ciencia política y sociología. Se desempeñan mayoritariamente en universidades o centros de estudios, mientras otros trabajan en gobiernos, organizaciones internacionales y el sector privado.

REDLAS ha organizado cinco conferencias en Brasil (2010), Chile (2012), México (2014), Uruguay (2015) y Brasil (2016). REDLAS es una Asociación con personalidad jurídica en Chile, que ha contado con el apoyo de la Asociación Europea de Estudios en Servicios (RESER) (www.reser.net).
Para la VI conferencia de REDLAS los organizadores hacen un llamado para discutir y analizar mediantes ponencias los siguientes temas:

1) Nuevos nichos de servicios basados en la economía digital, big data y otras innovaciones.

2) Negociaciones comerciales, políticas públicas y alianzas público-privadas para promover el   comercio de servicios y su inserción en cadenas globales de valor.

3) La facilitación y otros tipos de servicificación de las exportaciones de bienes.

4) Estudios de casos de sectores y empresas.

Para más información: http://conferenciaredlas2017.blogspot.com/

 

 

foto para el artículoEl Banco Interamericano de Desarrollo (BID) se complace en presentar los resultados del Reporte Macroeconómico para Centroamérica y la República Dominicana.

En 2016, los países de Centroamérica y República Dominicana registraron un crecimiento promedio de 3,7%, similar al observado en años anteriores. Este desempeño positivo estuvo respaldado por el crecimiento de la economía de los Estados Unidos, los bajos precios del petróleo y de otras materias primas, así como los esfuerzos de reforma en los países de la región, factores que estimularon al consumo doméstico y a las exportaciones, y permitieron mantener tasas de inflación e interés bajas y estables. Los sectores de la construcción, servicios y manufacturas, lideraron el crecimiento del producto y contribuyeron a un aumento del empleo. En 2017 se proyecta un crecimiento para la región ligeramente superior, aunque bajo un entorno internacional con mayor incertidumbre.

Las recomendaciones y conclusiones de este reporte buscan ser el punto de partida de la ruta que podría seguir la región para fomentar un crecimiento sostenible y alimentar el diálogo entre países sobre las opciones de política que tienen a su disposición.

Seguidamente se detalla el comunicado con el cual el Banco Interamericano de Desarrollo presentó el reporte: “Cuando los vientos a favor se agotan: Oportunidades para fomentar el crecimiento inclusivo en Centro América y República Dominicana”.

- Se espera que en el 2017 el crecimiento regional se mantenga alrededor de 4%, aunque la incertidumbre sobre la política externa y comercial internacional podría afectar las perspectivas a mediano plazo.

- El bono demográfico ofrece una oportunidad importante para respaldar una agenda que mejore la productividad de la región.

Este reporte analiza la evolución reciente y perspectivas del contexto internacional y su posible impacto sobre el desempeño macroeconómico de la región, y explora alternativas para acelerar y darle sostenibilidad a su crecimiento económico de mediano y largo plazo.

En Centroamérica y República Dominicana la recuperación económica de Estados Unidos, los bajos precios de las materias primas y la estabilidad de las tasas de interés internacionales continuarán apoyando un crecimientos anual promedio de alrededor de un 4%. “La región se benefició del contexto internacional, pero debemos ser cautos. Por tercer año consecutivo, las expectativas de crecimiento mundial se han ajustado a la baja, y la inversión y el comercio son menos dinámicos. Este debilitamiento de la demanda mundial podría impactar el crecimiento potencial de la región. Por lo tanto, los países deberían considerar opciones que permitan apuntalar el crecimiento inclusivo de mediano plazo.” manifestó Gina Montiel, Gerente General del Departamento de Países de Centroamérica, México y República Dominicana del Banco Interamericano de Desarrollo.

Este reporte examina algunas de las oportunidades que puede aprovechar la región para dinamizar su crecimiento. Por ejemplo, el reporte identifica que una mejora en el mecanismo de traspaso de los cambios en los precios internacionales de la energía a los consumidores y productores nacionales podría generar un aumento en el crecimiento de hasta un medio punto porcentual. Para concretar este impacto, se plantea la posibilidad de avanzar en una nueva agenda energética, que enfatice los mecanismos de subsidios y el traspaso de precios hacia los agentes económicos, el desarrollo de fuentes alternativas de energía y el impulso que pueda proveer el Mercado Eléctrico Regional.

Por otra parte, el reporte analiza las características de la población de la región de Centroamérica y República Dominicana, la cual es relativamente joven. Este bono demográfico se convierte en una ventana de oportunidad para potenciar el crecimiento. Por lo tanto, los países de la región deberían implementar políticas que incrementen las habilidades de su fuerza laboral, y que fortalezcan las condiciones para que el sector privado absorba a las nuevas generaciones de trabajadores.

“Esperamos que las recomendaciones de este reporte, sean un punto de partida de la ruta que debería seguir la región en el corto plazo para fomentar el crecimiento inclusivo. Esperamos que este análisis alimente el diálogo regional sobre las opciones de política hacia adelante“, concluyó Montiel. 

El reporte macroeconómico se encuentra disponible en la dirección:
https://publications.iadb.org/handle/11319/8141

Adicionalmente, ponemos a su disposición el reporte en PDF: (en el siguiente link).

 

 

Introducción de la Presidencia de la Asociación de Zonas Francas del artículo “Costa Rica ante el cambiante clima de la Inversión Extranjera Directa”.

“…Hablando de elecciones, coincidentemente conforme avanza aceleradamente el año, Costa Rica se aproxima a su cita de cada cuatro años con las elecciones nacionales, donde escogeremos a los encargados de regir los destinos del país para un nuevo período. Los partidos políticos se encuentran precisamente definiendo por diversos mecanismos quiénes serán los titulares llamados a encabezar su propuesta para 2018.

final foto IED copiaAfortunadamente y pese a las cifras del abstencionismo en años recientes, es una cita a la que, todavía, acudimos con esperanza y vocación democrática. Pero es nuestro deber precisamente contribuir a fortalecer la confianza en nuestro sistema, y revertir la tendencia abstencionista reciente.

No podemos tampoco olvidar que el país no vive aislado, cual isla, y que nos encontramos en un momento global de inflexión e incertidumbre, principalmente por las hasta ahora complejas medidas asumidas por el nuevo gobierno en Estados Unidos. Justamente, el artículo principal de esta edición, preparado por la ex Viceministra de Economía Velia Govaere, toca puntos álgidos en ese contexto global, que tiene raíces e implicaciones directas para Costa Rica.

Govaere nos recuerda que Costa Rica se sostiene fundamentalmente gracias al flujo permanente que la Inversión Extranjera Directa inyecta en las cuentas nacioales, que revela el deterioro de los términos de intercambios de bienes del país, y el “escaso desenvolvimiento nacional de la competitividad de nuestro aparato productivo endógeno”.

Panorama serio, sobre todo ante los cambios internacionales, particularmente en los Estados Unidos ante dos posibles políticas norteamericanas del Presidente Donald Trump que alterarían el patrón de inversión internacional: el Corporate Tax Holiday y el Adjustment Border Tax.

El hasta ahora poco claro panorama en Estados Unidos podría tener un impacto fuerte en el movimiento internacional de capitales que, señala Govaere, afectaría ese balance tan delicado que nos sostiene. Instamos a todos a leer su artículo, y a reflexionar sobre sus alcances.

Los retos siguen siendo fuertes. El principal que enfrentamos, como sociedad, es mantener en alto la confianza de la ciudadanía en las instituciones democráticas. Tarea principal que tienen quienes aspiran a la Silla Presidencial, pero que nos incumbe a todos como fiscales vigilantes de la calidad de nuestro sistema.”

En este link (descargar) se podrá acceder a “ZF Report”, de Marzo-Abril 2017, con diferentes temas interesantes vinculados con el clima de negocios de Costa Rica, así como al artículo “Costa Rica ante el cambiante clima de la Inversión Extranjera Directa”.

 

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POR VELIA GOVAERE - ACTUALIZADO EL 27 DE MARZO DE 2017 A: 12:00 A.M.

http://www.nacion.com/opinion/foros/abismo-acecha_0_1624037582.html

Vivimos una situación de pérdida de representatividad política, de orfandad partidaria

Holanda respira apenas y, con ella, Europa, sobre cuyo cuello todavía resopla el aliento nauseabundo de la bestia negra, xenófoba y antieuropea. Frenó a Geert Wilders una participación masiva en las urnas y con eso puso una brida temporal al populismo desbocado, pero en los Países Bajos realmente no se jugaba el peligro de un régimen nacionalista y aislacionista, sino solo su ascenso.

Incluso con más votos, Wilders no habría podido formar gobierno. Tampoco perdió terreno, pues ganó cuatro escaños. Un mejor desempeño le habría ofrecido solo unos asientos más, pero, claro, mayor susto a Europa.

Pasado este incómodo trance, la batalla decisiva será en Francia. Ahí sí que se juega la supervivencia del euro y de la Unión Europea, así como de los valores que definen una democracia pluralista y tolerante. Por eso las próximas elecciones francesas concentran todas las miradas. Otra vez queremos pensar que lo improbable es imposible, paso mental poco juicioso que quiere influenciar las probabilidades con la fuerza de los deseos.

Esta vez, de nuevo a nuestro gusto, las encuestas nos dicen que Marine Le Pen perdería, en segunda vuelta, contra Emmanuel Macron, pero esos bálsamos lenitivos no deberían tranquilizar nuestros ánimos. Ya hemos vivido victorias de lo inverosímil y deberíamos haber aprendido a mirar más allá de lo evidente. Así que podemos llevarnos otra sorpresa desagradable que cambiaría de un cuajo todas las premisas del orden político establecido. Ese terremoto abriría una predecible caja de Pandora: echaría por tierra el proyecto comunitario, dislocaría el euro, precipitaría un caos financiero y desencadenaría inestabilidad política en todo el mundo.

Sentimientos anti-UE. Aun si Le Pen fuera detenida, su empuje nos dice algo insólito, y eso nos debería, por sí mismo, poner los pelos de punta: la xenofobia y la animosidad contra la Unión Europea congregan ya, bajo esas banderas, al partido más grande en la patria del racionalismo cartesiano. Eso es una muestra alarmante del deprimente estado de la situación política europea.

Incluso con la derrota de Le Pen, los peligros hacen cola, en elecciones sucesivas. Le sigue Alemania con un ascendente AfD que, si todavía no despierta preocupación, es peligro creciente. Luego viene Italia, con una amenaza cada vez más estructurada del Partido Cinco Estrellas. Cada pieza de ese terrible dominó espanta con el derrumbe de un sueño que cumple 60 años, desde el tratado de Roma, en 1957.

Detener a Le Pen saca a Europa de cuidados intensivos, no del hospital. Estamos en sociedades enfermas de ideales humanistas perdidos, donde, en medio de corrupción y abandono de banderas, se desintegra el sentido de pertenencia político-partidista, se rompe la cohesión social y queda colgando del aire un caudal ciudadano que no se siente representado en el orden político. ¿Suena familiar?

Derrumbamiento. Hablando de desencantos partidarios, si Wilders no ganó, quien realmente se derrumbó fue la socialdemocracia holandesa (PvdA), que fue otrora el primer partido y está hoy a la cola, detrás de casi todos los que tienen representación parlamentaria.
Eso ocurrió después de haberse asemejado al neoliberalismo del partido de Rutte, precarizando la estabilidad laboral. Holanda, con el menor desempleo de Europa, es también primera en empleos temporales, donde para hacer un ingreso se necesitan dos o tres trabajos parciales.

No desaparecieron los temas tradicionales, sino los paladines de una izquierda asimilada a la derecha, que dejó orfandades enteras de representatividad obrera, alimentando las hordas populistas.

Eso ocurre también en Francia, donde Hollande asumió el estandarte de Sarkozy, queriendo imponer una flexibilidad laboral a la neerlandesa, lo que hizo que se desplomara la popularidad del socialismo francés.

Por su parte, en esa avalancha de decepciones, la derecha no esperó las elecciones para mostrar su vieja corruptela, representada, esta vez, por el insultante nepotismo de Fillon. Eso dejó enormes espacios vacíos de decencia básica y de representatividad política, suelo fértil donde se abonan todos los abandonos, con sus miedos y prejuicios.

Allá y aquí, vivimos una situación de pérdida de representatividad política, de orfandad partidaria, donde las agrupaciones tradicionales ya no tienen arrastre ni credibilidad.

El viejo antagonismo entre la justicia social y el capitalismo “puro y duro”, preconizados por partidos que se reclamaban de izquierdas o derechas, vieron cómo se desdibujaban sus líneas divisorias, mientras los temas sociales perdían quijotes.

Los viejos ideales de equidad social y acceso a oportunidades aparecen con el formato de nuevas rebeldías que ven ahora la luz del día. Ahí está, entre otras, la revuelta de las periferias contra las ciudades, las brechas regionales contra las metrópolis, concentración de los desequilibrios.

Cinturón industrial. Es el rust belt americano en tierras francesas. El apoyo a Le Pen es directamente proporcional a la lejanía de los grandes centros urbanos y al nivel educativo de los votantes, también menor según su distancia de las ciudades. Basta con una separación de 50 kilómetros desde cualquier ciudad mediana para que gane Le Pen.
En los mismos Estados Unidos, no todas las fábricas que se fueron tomaron rumbo a China. Muchas simplemente emigraron a las costas, donde los demócratas siguieron ganando, como en todas las ciudades mayores a un millón de habitantes.
Macron, un outsider de los partidos tradicionales, puede salvar el día en Francia. Pero su pobre estructura partidaria le priva de los operadores parlamentarios que necesita para poder implementar las transformaciones que propone.

Su popularidad es producto más del vacío existente que de sus propuestas. Si triunfa y no resuelve, el ascenso del neofascismo seguiría con su cabeza erguida y aún más amenazante. Mientras sigan sin resolverse los problemas de fondo, con cada nueva cita electoral, volverá a trepidar el abismo que nos acecha, aquí y allá.

 

La autora es catedrática de la UNED.

  

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POR VELIA GOVAERE - ACTUALIZADO EL 13 DE MARZO DE 2017 A: 12:00 A.M.

http://www.nacion.com/opinion/foros/medida-deseos_0_1621237868.html

Los tiempos cambian, estamos apenas en los inicios del movimiento de retorno del péndulo

Una sorpresa se define como la reacción a lo imprevisto o incomprensible. Lo que no esperamos revela casi siempre lo que no vemos. Son los puntos ciegos del alma. Aquel lugar que nos sacude de la comodidad de lo evidente y nos debería empujar a abrir los ojos. Pero si lo mismo nos sigue sorprendiendo, eso habla más de nuestras resistencias que de la realidad que nos asombra.

La renuencia que tenemos a salir de la comodidad de nuestros marcos habituales de referencia nos deja incapaces de entender. Muchas veces hacemos pronósticos con el poco crítico instrumento de nuestros deseos.

Obstinados e inclementes, los hechos nos echan en cara nuestra propia inercia mental. Cuando una sorpresa se repite y se repite, debemos aceptar que tenemos interiorizada una resistencia a aceptar la realidad, incrustada en la construcción de nuestros supuestos de base.

Para entender, debemos comenzar por hacer una deconstrucción de aquello que, por creerlo evidente, nos dejó vulnerables a la sorpresa.

Globalización. Si el brexit, primero, y la victoria de Trump, después, fueron inesperados, es precisamente porque en las profundidades subterráneas de la realidad aparente se movían corrientes poderosas que escapaban a nuestra debida comprensión. Sería el colmo, frente al contraste que existe entre lo que ocurre y lo que esperábamos, que le echemos la culpa a la terca e insensible realidad.

La globalización, con todo lo positiva y, a la larga, definitiva que es, alimentaba y alimenta aspectos contradictorios que, al no ser debidamente atendidos, se han acumulado hasta crear una marejada que arriesga descarrilar los vagones de progreso en los que viajamos.

Si el presidente Trump fuera un fenómeno solamente local, a contrapelo de las tendencias internacionales, sus intenciones estarían condenadas al fracaso. Eso es lo que deseamos quienes defendemos un mundo abierto y colaborativo.

Por tener esos deseos, se da más peso a las encuestas que hablan de su impopularidad que a las que muestran un 40% de norteamericanos que creen que su país va en la dirección correcta. Wall Street también galopa sobre ese optimismo, mostrando que el fenómeno Trump no es pasajero.

Reacción popular. Si el triunfo de Donald Trump es un fenómeno típicamente norteamericano, también es expresión de una oleada de contragolpe internacional, como reacción a impactos negativos no suficientemente enfrentados de la globalización.

Entre ellos están la pérdida de empleos en zonas manufactureras, por movimientos de empresas en busca de menores costos. También, el universal crecimiento de la desigualdad, alimentado por la ausencia de regulación financiera. Afecta, además, el escape de las ganancias de multinacionales a paraísos fiscales.

La misma crisis del 2008 fue causada por una amalgama de estos factores y desencadenó esa oleada que hoy llega a todas las costas.

Transformación. Parte de las tendencias corresponden también a una transformación de las condiciones de eficiencia de costos asociados a la automatización en los países desarrollados. Eso refuerza una tendencia al retorno de capitales, que Trump ha prometido promover con políticas de atracción de inversiones, repatriación de capitales, alta inversión pública y privada en infraestructura, disminución de impuestos y eliminación de regulaciones.
No olvidemos que desde antes de Trump los republicanos ya habían sometido un proyecto de ley, el Border adjustment tax (ajuste de impuesto en frontera) que fomenta las cadenas nacionales en detrimento de las cadenas internacionales de valor.

Todo eso nos permite comprender el relativo optimismo de las encuestas reflejado en los mercados de valores, más bien estimulados que amenazados por las perspectivas económicas de la nueva administración.

Dentro de esas tendencias generales, cuyo peso no hemos podido o querido aceptar, la gestión de Trump juega un papel contradictorio.

En la medida en que sus políticas refuerzan tendencias preexistentes, su presidencia puede verse fortalecida. Pero la forma controversial y atípica con la que asume todos los temas crea un entorno de división y oposición, nacional e internacional, frente a su mandato.

Asuntos polémicos. Ahí entra el muro con México, el abandono de los acuerdos de París, la eliminación de regulaciones contra la contaminación de acuíferos por la explotación de carbón, el fomento de oleoductos en zonas protegidas, la prohibición de ingreso de nacionales de varios países de mayoría musulmana, el debilitamiento de la estructura tradicional de alianzas estratégicas de los Estados Unidos y el entorno de nacionalismos enfrentados que propone.

Todos esos factores forman un entorno de tensiones que están congregando, como nunca antes, una de las oposiciones sociales y políticas internas más compactas que haya tenido presidente alguno, desde la guerra de Vietnam. Esto se agrava con el enfrentamiento constante con la prensa, el desarrollo de “verdades alternativas” y la espada de Damocles de sus posibles relaciones preelectorales con Rusia.

En el campo internacional se vive el mismo panorama de alarma. El presidente del Consejo Europeo calificó la administración Trump como una “amenaza para la UE”, al nivel de China, Rusia o el islam radical.

En todas partes, interna y externamente, se incuban nuevas coaliciones de fuerzas que prefiguran un escenario inestable, totalmente diferente al que estamos acostumbrados.

Trump es el peor representante de lo mismo que propugna. Si llega a tener un final tempranero, eso no significa que termine su populismo nacionalista, sino que podría ser conducido por manos más prudentes.

Están cambiando los signos de los tiempos y estamos apenas en los inicios del movimiento de retorno de este péndulo. Eso no detendrá por siempre a la globalización, pero tendrá que renacer tomando en cuenta las falencias que nos llevaron a este impasse. Pero eso ocurrirá solamente cuando nos quitemos los lentes color de rosa que llevamos a la medida de nuestros deseos.

 

La autora es catedrática de la UNED.

 

 

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