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El Observatorio de Comercio Exterior (OCEX) de la UNED, la Fundación CAATEC y el Estado de la Nación tienen el agrado de invitarles al conversatorio:

“Costa Rica en tiempos de Trump”


La nueva administración norteamericana representa fuertes cuestionamientos para nuestros paradigmas actuales de desarrollo sostenible y equitativo, basado en la apertura comercial, la protección ambiental y el multilateralismo político. En el conversatorio se abordaran estos desafíos para Costa Rica y para el mundo, desde las más importantes ópticas:

- Ámbito político, Ph.D. Jorge Vargas Cullell, Director, Estado de la Nación.

- Ambiente, Ph.D. Pedro León Azofeifa, Vice Presidente, Fundación CAATEC.

- Inversión Extranjera Directa, MBA. Luis Gamboa, Presidente, CINDE.

- Reflexiones finales, LLM. Velia Govaere, Coordinadora, OCEX-UNED

- Moderador: Ph.D. Ricardo Monge, Director, Fundación CAATEC.


El conversatorio se transmitirá por videoconferencia, en vivo, en el siguiente link:
videoteca_vau.uned.ac.cr/videos/livestreams/page1/

Fecha: Jueves 23 de febrero de 2017
Hora: de 2:00pm a 4:00pm.

Asistencia presencial, en la sala de videoconferencias, ubicada en el aula 1, en el Paraninfo en la UNED de Sabanilla.

El evento es abierto al público, gratuito y con cupo limitado

Para reservar espacio, favor contactar a Hellen Ruiz Hidalgo, al email: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

portadaOCEX tiene el agrado de compartir con sus lectores el estudio de la CEPAL sobre "El potencial dinamizador del sector exportador costarricense: Encadenamientos productivos, valor agregado y empleo". Esta relevante investigación de CEPAL, COMEX y CAATEC fue presentada el tercer trimestre del 2016 y es puesta a disposición de nuestro público. (Descargar el documento).

adentro servicio civilOCEX participó en el panel en el Curso sobre Estado Costarricense de Administración Pública y Gobierno, organizado por la Dirección General de Servicio Civil de Costa Rica (DGSC). Con este panel se cerró el Programa de Capacitación para el Fortalecimiento Gerencial de la oferta de capacitación de la DGSC del 2016 con una mirada reflexiva a los retos de competitividad que enfrenta el estado costarricense.

Esta actividad tuvo lugar el 13 de diciembre del 2016 en las instalaciones del CENAC, Ministerio de Cultura y Juventud, con la participación de destacados participantes como Luis Fallas Calderón, Ex Viceministro de MIDEPLAN y Carlos Carranza, Catedrático de la Escuela de Administración Pública de la UCR.
 
La apertura del evento estuvo a cargo de Velia Govaere, coordinadora de OCEX, que apoyó este conversatorio con una reflexión sobre “Elementos sobre la competitividad de Costa Rica: Retos y Desafíos del Comercio Exterior”, que se comparte a los lectores de “OCEX Informa”. Aquí, accesar al PPT.

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POR VELIA GOVAERE - ACTUALIZADO EL 01 DE ENERO DE 2017 A: 12:00 A.M.

http://www.nacion.com/opinion/foros/incertidumbre_0_1607039300.html

En la siguiente fiesta electoral, la promesa del día volverá a ser el cambio

¿Hacia dónde vamos? Esa pregunta inaugura, universal, el nuevo año que comienza. En todas las mentes, lo único claro es no saberlo. La democracia tiene sombras tenebrosas. Sería ilusorio negarlo. Cualquier fundamentalismo es torpe frente a la evidencia del dominio de los grises pardo. Nos aturde la incapacidad popular de distinguir entre lo bueno, lo malo y lo peor. ¿A quién no aterra la pasmosa facilidad con que se dejan manipular las masas? Y aflige, aún más, el descaro impune con el que se vira cínicamente de curso, segundos después de la seducción en las urnas.

Julio Rodríguez solía decir irónico, perversi difficile corriguntur et stultorum infinitus est numerus (Eclesiastés 1,15). Tenía razón. El Trump candidato escarnecía a Wall Street y, con la misma desfachatez, designó después a sus billonarios como jerarcas de su futura plutocracia. Y eso no dice todo. Para “atender” la indignación de los “perdedores” de la globalización, premió a sus “ganadores”.
Los pondrá a la cabeza de la cadena de mando del desgobierno de lo políticamente incorrecto: un antiglobalización, en comercio; una promotora de privatización educativa, en educación; uno que repudia el cambio climático, en protección ambiental; y, para frenar a Rusia, a un galardonado por Putín, en política exterior.

Cuatro o cinco miembros de ese club de políticos neófitos, pero billonarios, suman más riqueza que el PIB de Irlanda. Los derivados financieros, que Warren Buffett llamó “armas financieras de destrucción masiva”, responsables de la crisis del 2008, nacieron para servir a Exxon-Mobil, la compañía de Rex Tillerson, nominado secretario de Estado.

Fueron creados, por J. P. Morgan, en 1994, a raíz del naufragio del tanquero Exxon-Valdés, catástrofe ambiental de amarga memoria.

Sombra gris. La sombra gris de la credulidad democrática se apresta este año a mostrarse de nuevo en Francia, Alemania, Holanda e Italia, donde en el 2017 habrá consultas populares. Los demagogos se frotan las manos con el gustillo que les da la falsificación y el engaño distribuido en tuits.
Hasta aquí, un triste personaje criollo se inspira en Trump para ganar votos incitando al odio foráneo.

Esas elecciones vienen con un suspenso que espanta, dado el inocente candor de la simpleza popular, que ni siquiera lee los espacios de opinión, pero da fe, a pie juntillas, de cualquier babosada que tenga el sello de veracidad para dummies que otorgan las redes sociales.
No se sabe si sería peor una victoria de Wilders, en Holanda, de Le Pen, en Francia, o de Bepe Grillo, en Italia. Cualquiera significaría descalabro. Nuevo brexit en Holanda, salida del euro en Francia e Italia.
Ese complejo trance llega en el peor momento porque pone a Europa a la defensiva precisamente cuando el mundo necesitaría algún punto de apoyo firme para los más preciados valores de la civilización occidental.

China podrá ser un relevo en liderazgo del comercio, pero no puede llenar el vacío ético de políticas públicas sociales, ambientales y de derechos humanos amenazadas de retroceso en todos los terrenos.

De hecho, China descansa aliviada al alejarse los Estados Unidos del liderazgo regional del Pacífico, sabiendo, además, como le consta, que responde como la más importante fuente de las ganancias de Wall Street y los ministros socios de Trump.

Péndulo estacionado. El péndulo de la historia se encuentra desconcertado. Está totalmente atascado en un centro irrelevante, cuando las viejas dicotomías entre izquierda y derecha ya perdieron sentido.
La socialdemocracia es la primera víctima de su propio éxito porque la derecha asimiló como propias tantas banderas de la izquierda que quedó borrosa la línea divisoria entre las corrientes políticas tradicionales.

Tanto es así, que derecha e izquierda forman gobiernos de coalición, sin que se noten las diferencias en Alemania, Holanda y, hasta se podría decir, Italia.

Al sur de los Alpes, la izquierda mediterránea abandera la antiglobalización, en tanto que al norte lo hace la derecha. Se hermanan así los populismos, por encima de los parentescos ideológicos, en el nuevo movimiento del péndulo de la historia, entre sociedades cerradas o abiertas.

Los aires electorales también tocan a rebato en nuestro suelo tico desconcertado que tendrá que escoger entre lo viejo y lo más viejo, eso sí, ofrecidos por tuits como coca-colas.

Vuelta a las raíces. Aquí, la división social del referendo fue el primer presagio premonitorio, 10 años antes, de la crisis de la apertura. Con mucha más razón debimos haber estado preparados para la hora actual. Pero la clase política no entendió lo que de ella se esperaba y quedó bambaleándose entre disyuntivas disfuncionales, con un Estado esclerótico y un aparato productivo desarticulado y obsoleto.
El PAC, donde se depositaron tantas esperanzas, debió ser el primero en entender lo que se esperaba de él. Pero no lo hizo, y termina su primer gobierno agotado y con senilidad prematura. Fue más de lo mismo y ni siquiera mejor. Lo salva una vicepresidenta de lujo.

Las otras corrientes se concentran en “volver a sus raíces”, en vez de mirar hacia adelante, sin comprender que esas raíces, convertidas ya en instituciones, necesitan más bien librarse de la carga burocrática que les legó la ideología.

En todas partes, 2017 se anuncia agitado. Los aires del mundo auguran tempestades. Oriente Medio, en guerras indescifrables; Corea del Norte, amenazante; Turquía, a la ofensiva autocrática y con la llave de millones de emigrantes. Los países bastiones europeos están a la espera angustiante de vientos aciagos. Y, en todos los azimuts, un Trump, impredecible todavía, proyecta el espectro de una coprocracia que amenaza al mundo.

Se nos recomienda prepararnos y no tenemos ni cómo, ni con quién. En la siguiente fiesta electoral, la promesa del día volverá a ser el cambio.

No cruzamos todavía ese Rubicón, pero estamos entrando desarmados a la era de la incertidumbre. “Un gran vuelo de cuervos mancha el azul celeste”.

 

La autora es catedrática de la UNED.

 

  

 

 

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POR VELIA GOVAERE - ACTUALIZADO EL 15 DE ENERO DE 2017 A: 12:00 A.M.

http://www.nacion.com/opinion/foros/acecho-poderosos_0_1609839031.html

La nueva administración republicana desde el primer día estará en su negocio

El espectro de Trump recorre un mundo abrumado entre asombro y desconcierto. A esta altura, no creo que se pueda afirmar que ese gobierno sea impredecible. Sus acciones de candidato electo y el carácter de sus nombramientos hablan claro de sus políticas y del estilo predictible de su gestión.

Pero su opinada impredecibilidad renuncia a borrarse de los análisis, por más que Trump insista en intenciones y talante. Estamos en “negación”. Es la primera fase del duelo, cuando rehusamos aceptar una realidad que nos asusta. Después viene la “negociación”, cuando se proponen alternativas improbables, como creer que Trump se dejaría convencer de dejar a Costa Rica fuera de su huracán si se le explica lo bien que le fue a Estados Unidos en su negociación del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (Cafta-DR, por sus siglas en inglés) o enviar emisarios competentes para salvar el día.

No obstante, si descontamos una que otra contradicción verbal, la nueva administración republicana expresa, en lo fundamental, coherencia de fondo y de forma.

En lineamientos, está claro que quiere mejorar el clima de negocios de los Estados Unidos, eliminando regulaciones ambientales y de inversión, bajando impuestos corporativos, atrayendo inversiones –con zanahoria y garrote– y defendiendo la producción nacional con políticas proteccionistas.

En cuanto a la forma, se puede visualizar un gabinete homogéneo dealter ego del presidente, con un belicoso know how empresarial que tiene la riqueza como norte ético. Solo cabe cuestionarse si su agresividad será prudente o temeraria (Dalio, Forbes, 12/20/2016).

Son ministros curtidos en el juego rudo de la competencia y el alto riesgo. Gentes de rompe y rasga que no dan cabida a la diplomacia blanda y son poco proclives a timoratas vacilaciones burocráticas. Entre todos, acumulan más horas de experiencia gerencial de alto nivel que en cualquier otro gobierno de EE. UU., desde Kennedy, aunque tengan poco millaje político-administrativo.

Obama comenzó su primer mandato con una mayoría legislativa que desperdició. Luego le tocó el bloqueo. Eso no sucederá en esta administración. En diciembre, ordenaron la repatriación de embajadores y desde el primer día estarán en su negocio. Cuentan con una mayoría republicana más alineada y conservadora que en tiempos de Reagan.

Poco valdrá el instinto globalizador de la vieja guardia republicana que ahora debe alinearse con un electorado más nacionalista. Su buque insignia será probablemente la elección del juez faltante en la Corte Suprema, en detrimento de avances sociales y a gusto de los peores reflejos políticos.

Ambiente. Si descartamos un gesto impulsivo en el dedo o un prematuro inicio de Parkinson que desate un Armagedón, el mayor impacto histórico será un agravamiento imparable del cambio climático.
Todo parece indicar que Estados Unidos renegará de sus compromisos con el Acuerdo de París para detener el calentamiento global. Las consecuencias no serían de dramatismo inmediato, pero cambiarían de forma irrevocable la vida del planeta. Mayor traumatismo a corto plazo se espera en el comercio internacional. En ambos temas hay poco margen para la esperanza.

Estados Unidos es el segundo país contaminante del planeta. Su compromiso de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero es esencial. Obama puso en acción ordenanzas fácilmente revocables.

El anunciado nombramiento de Scott Pruitt, para la Agencia de Protección Ambiental, expresa que tendrá asidero de gobierno el discurso de campaña de Trump.

Poco factible ver aristas positivas en este acérrimo enemigo de la regulación ambiental. Como fiscal general de Oklahoma, Pruitt demandó a la misma agencia en la que ahora será jerarca. Ya los Acuerdos de París fueron difíciles y llegaron tardíos. Cualquier atraso en su implementación tendrá consecuencias catastróficas.

Economía. En cuanto a lo económico, los líderes empresariales norteamericanos conocen el carácter impetuoso de sus contrapartes de gobierno. Ellos toman muy en serio los ucases por tuits. Carrier y Ford desisten de ponderados planes de inversión en México y Toyota tiembla.
Eso refleja lo que piensan de un gobierno que por su eficiencia gerencial bien puede producir un viraje en los patrones de inversión multinacional hacia los Estados Unidos y colateral daño universal.

Semejante panorama reforzaría las banderas proteccionistas en un juego mundial de suma cero. Lo que ganen unos será necesariamente a expensas de lo que pierdan otros y, a la larga, en perjuicio de todos, incluidos los mismos Estados Unidos, por la desaceleración económica mundial que muy pronto produciría.

Lo único impredecible de la nueva administración republicana es si nos va a ir mal o nos va a ir peor. Están feas las pintas de enero. Con eso sí contamos, como con la ceniza del volcán.

Esos son signos alarmantes para Costa Rica, sorprendida in fraganti en su bucólica indolencia, con la mitad de su fuerza laboral en desprotegida informalidad precapitalista, una infraestructura de tercera y energía cara.
Es tarde ya para reaccionar a tiempo, si es que reaccionamos del todo. Estemos claros que ni el mejor emisario impedirá que también lleguen ucases al Coyol de Alajuela.

“Con ley irrevocable, la historia niega a los contemporáneos la posibilidad de reconocer, en sus inicios, los grandes movimientos que determinan su época” (El mundo de ayer, Incipit Hitler, Stefan Zweig, 1941). ¿Estamos fallando también nosotros en descifrar los signos de los tiempos que vivimos? ¿Cuándo comenzaron?
Trump no es un accidente. Es reflejo de algo más profundo. Pero todavía no queremos reconocer la antesala de un cambio de época y nos aferramos a esperar que la impulsividad o un choque de individualismos en el nuevo equipo gerencial de gobierno propicien un fracaso prematuro que cierre este capítulo.

Vana expectativa. No existe ninguna fórmula mágica que permita a nuestra apacible desidia escapar de esta aldea global, preñada de peligros y bajo el acecho de los ricos y poderosos.

 

La autora es catedrática de la UNED.

 

  

 

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