
Por el buen camino del comercio internacional
POR VELIA GOVAERE - ACTUALIZADO EL 4 DE MAYO DE 2015 A: 12:00 A.M.
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Expresión decisiva de discernimiento político es reconocer, dentro de conquistas, debilidades, y dentro de falencias, fortalezas. Si esto es cierto, las elecciones son un gran reto para la madurez política, marcadas como están por el simplismo obligatorio del mercadeo electoral.
El mensaje partidario “vende”, por lo general, condenas o apologías al enfrentar los elogios de un statu quo que todo lo defiende contra la denuncias de quienes, en la otra acera, todo lo critican. Así es la retórica electoral: monocromática, plagada de antítesis enfrentadas de esquematismos que nunca reflejan fielmente las necesidades reales.
Solo por eso, las retóricas de contrastes puros deberían tener corta vida. Pasadas las elecciones, los grises matices de la realidad deberían dominar el discurso político porque toda nueva administración tiene tanto compromiso con la continuidad como con el cambio.
Una vez en el poder, hay que pasar de la protesta a la propuesta y, de ahí, a la acción y a los resultados. El terreno encharralado no da para mucho, como excusa para el letargo. El problema surge cuando la nueva administración se siente acorralada por su viejo discurso electoral. Entonces, vencidos los plazos de la retórica, y ya en plena faena de gobierno, todavía se sigue en campaña cien días después, bajo la falsa premisa de tener que demostrar que todo lo hace de una forma radicalmente “nueva”.
Deberíamos ayudarle a la administración a redescubrir la importancia de la continuidad dentro del cambio y a pensar fuera de su propia caja. Para ello, debemos comenzar por dejar de exigirle que nos enseñe el cambio prometido. Con que nos diga lo que está haciendo debería ser más que suficiente. ¿No les parece?
Resultados positivos. Pero hay un campo en donde el estilo desasido del Gobierno está teniendo buenos resultados. Se trata, nada más y nada menos, que del comercio exterior. En tiempos del PAC –¿quién lo habría pensado?– hemos visto superada la época de los cortes radicales extremos que enfrentaron a la ciudadanía en el referendo del TLC.
En esta materia, el Comex ha sido propositivo desde el comienzo y ha marcado golpes de timón que, más que cambios de orientación, lo son de prioridades. Donde había margen de mejora, está mejorando; donde se necesitaba continuidad, la está liderando.
Ahí no había terreno encharralado y nadie quiere crearlo. Esta gestión es un gran acierto que refleja el consenso del país sobre la trascendencia de la apertura comercial, que ya nadie condena ni cuestiona. Es una conquista lograda, de la que se deben desempolvar debilidades ocultas, que anteriores administraciones relegaron, más concernidas, como estaban, en la mera apología de un modelo que se concentraba en la negociación de nuevos TLC.
La preocupación de fortalecer las capacidades defensivas del país en la administración de su comercio y la necesidad de mejorar el desempeño del aprovechamiento de los tratados vigentes esperaba liderazgo desde hace mucho, porque la política comercial de Costa Rica ya tocó techo, desde el 2010, en su expansión.
Desde hace más de una década, amplios sectores nacionales hemos venido advirtiendo que el comercio exterior era una silla que se asentaba solo en una pata. La administración de comercio, la defensa comercial, los encadenamientos productivos, la logística de carga y la infraestructura nacional son otros tantos sustentos que deben equilibrar de forma armónica la política comercial de un país.
Esta preocupación no era nueva. De hecho, muchos nos sentimos entusiasmados cuando, en agosto del 2010, la administración Chinchilla decidió impulsar un amplio “plan de acción”, a partir de una consulta pública en la que los sectores productivos señalaron una nueva agenda con un mapa de ruta orientado hacia la articulación institucional interna, la mejora de la competitividad de los sectores productivos y la ampliación de oportunidades para las pyme. ¿Dónde quedó después ese entusiasmo?
O no se le dio el acento que merecía o se subestimaron las resistencias inerciales. Pero la ruta había quedado señalada, aunque sin el paradigma de alianzas institucionales con la voluntad política necesaria para llevarla a feliz término.
Función compartida. La administración de comercio no es sinónimo de administración de TLC, cosa evidente, pero no siempre debidamente asimilada, ni siquiera en los círculos más conspicuos. La administración de comercio es una función compartida entre múltiples actores, en diferentes áreas temáticas: inocuidad de alimentos, registros sanitarios, ingreso de productos por aduanas, integridad sanitaria y fitosanitaria de productos importados, reglamentación técnica, defensa legítima de la producción nacional y logística de carga, entre otros.
Bajo este andamiaje se le atribuyen a diferentes entidades públicas competencias legales para administrar áreas temáticas específicas del comercio exterior de forma articulada.
Pareciera que existe un ambiente propicio para que esta administración asuma un liderazgo que, finalmente, ponga el acento en el fortalecimiento de un adecuado entorno institucional de soporte. Esta vez, con el Comex a la cabeza, en su papel de rector, las instituciones responsables están en pleno proceso de perfeccionar el sistema del comercio exterior, lo que implica la voluntad política de hacer una reorientación de tareas y la necesaria concertación social de actores.
Podría decirse que en el campo institucional estamos llegando a un punto de acumulación crítica que convierte la conciencia de la necesidad de un cambio, en una fuerza para llevarlo a cabo, pero dentro de la continuidad del modelo. Ojalá no nos equivoquemos ni surjan jinetes del Apocalipsis que corten las cabezas que están pensando.
Debemos felicitarnos porque, escondido detrás de un escenario público monopolizado por parodias crónicas de crisis autoinducidas, se va perfilando un sistema de alianzas institucionales que amalgaman un nuevo sentido de prioridades en las políticas públicas de nuestro comercio exterior. Ahí, sin mucho aspaviento, se escribe un capítulo de cambios dentro de la continuidad.
Falta, quizás, solamente, un sentido de urgencia para que estos cambios tengan lugar con la celeridad requerida. Pero no nos quejemos tanto. Por lo menos en comercio exterior, la tierra se mueve, y eso es mucho.
Escrito por: MBA. Hellen Ruiz Hidalgo
Comunicadora estratégica del OCEX-UNED
A comienzos de Mayo visitó Costa Rica el Dr. Mukhisa Kituyi, Secretario General de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Comercio y el Desarrollo, UNCTAD. El señor Kituyi es una renombrada personalidad africana originaria de Kenya, donde fue Ministro de Comercio, diputado por el movimiento en pro de la democracia y la tolerancia política en Kenya que dio origen al partido de la Coalición del Arcoíris en ese país.
Aprovechando su presencia en Costa Rica, el Ministerio de Comercio Exterior organizó un encuentro con el Sr. Kituyi, el 8 de mayo. El evento se centró en una discusión abierta sobre "Los desafíos del sector de comercio exterior como instrumento para superar la trampa del país de renta media".
Además de don Alexander Mora, Ministro de COMEX y del Dr. Kituyi, participaron del evento Ricardo Monge, Director Ejecutivo de CAATEC y Víctor Umaña, Profesor de INCAE. El conversatorio fue moderado por el Doctor Guillermo Valles, Director de la División de Comercio Internacional de Bienes, Servicios y Productos Básicos de la UNCTAD. A ese evento fue invitada nuestra coordinadora del OCEX, Velia Govaere, quien participó en representación, también, del Consejo de Promoción de la Competitividad y del Observatorio de Comercio Exterior de la UNED.
Refiriéndose al modelo de comercio exterior costarricense, Alexander Mora, Ministro de Comercio Exterior, señaló no se trata de buscar las respuestas alejándonos del camino que nos ha permitido llegar donde estamos. Se trata, más bien, afirmó, de perfeccionar el modelo, con elementos evolutivos que permitan extender y propagar las conexiones del sector de comercio exterior hacia el resto de la economía, para que su dinamismo permita internacionalizar su dinamismo, llevando el comercio exterior a estratos que aún están solamente enfocados en la economía doméstica.
El Dr. Kituyi reconoció, en su ponencia, el éxito que Costa Rica ha tenido en la implementación de las tecnologías digitales en su modelo de desarrollo y en su economía. Según el Dr. Kituyi, Costa Rica ha hecho un buen trabajo en materia de infraestructura digital, pero se ha estancado y sus vecinos la podrían alcanzar y sobrepasar con facilidad. La globalización plantea que Costa Rica se encuentra, en materia digital, compitiendo no solo con países tan cercanos como Centroamérica y América Latina, sino también con aquellos de regiones tan alejadas como el sudeste asiático.
Ricardo Monge, precisó la trampa del ingreso medio, expresando que ésta significa para Costa Rica no crecer a una tasa mayor del 5% PIB por habitante durante más de una década, sin reducciones en las desigualdades y la consolidación y perfeccionamiento de las instituciones democráticas.
Para Ricardo Monge, la trampa del ingreso medio significa competir internacionalmente con salarios demasiado altos y productividad demasiado baja. Los salarios altos, según Monge, nos dificultan competir en la producción de bienes intensivos en el uso de mano de obra no calificada y la productividad demasiado baja nos impide competir en la producción de mercancías intensivas en el uso de la mano de obra altamente calificada. Esa es nuestra trampa: país con salarios y costos de energía demasiado caros para competir con países como Honduras, y demasiado poco competitivos para competir con países como Suiza.
En opinión del Dr. Monge, la buena noticia que nos dio el Dr. Kituyi es que es posible salir de esta trampa, si se trabaja en forma coordinada entre el sector privado, público y academia, buscando movernos hacia una economía dirigida por la innovación y no sólo por la eficiencia. Ricardo Monge recordó al auditorio que Costa Rica puede salir de esa trampa porque existen países como el nuestro, que lo han logrado.
En su intervención, la coordinadora de OCEX señaló, que la historia señala, según la experiencia de muchos países, entre ellos Finlandia, donde cursó sus estudios de doctorado el Sr. Kituyi, que para salir de la trampa del ingreso medio, son más decisivos los obstáculos políticos a realizar acuerdos nacionales que los problemas técnicos y productivos o los problemas puntuales de índole de administración pública. Doña Velia explicó que “…si queremos conocer la distancia que separa a Costa Rica del desarrollo, podríamos precisar el estado de situación de las múltiples tareas pendientes, que no hemos hecho, y que tenemos claras, pero más importante que eso, creo yo, debemos reconocer y precisar la distancia que nos separa de tener el entorno social, político y económico propicio para la construcción de un gran acuerdo nacional.” Como parte de su intervención, doña Velia añadió que “…Podemos centrarnos en superar, como si fueran aisladas, problemas de competitividad y productividad, en exportaciones con ausencia de énfasis en el valor nacional agregado, debilidad estructural de nuestras redes de protección social, amenazadas pensiones y muriendo pacientes cardiacos en listas de espera, por un tema de gestión. Fallas en el mercado laboral y en la formación de capital humano, sin flexibilidad laboral ni educación dual y, finalmente instituciones ineficientes en el combate a la pobreza y ahogadas todas en tramitología. Todo eso hace todo un paquete de tareas, del que podemos hablar ad perpetuum. Pero, eso no es lo esencial. Lo esencial es que padecemos una sistemática incapacidad para construir acuerdos transversales que construyan consensos sociales y políticos para relanzar un rápido crecimiento en la economía”. (Ver ponencia de doña Velia Govaere).
El 30 de abril de 2015, se llevó a cabo en la Sala Magna del Paraninfo de la UNED, un conversatorio sobre el “Estado de Situación de la Administración del Comercio Exterior en Costa Rica”. Fue la primera discusión de su género, en la Administración Solís Rivera, en la que se intentó que diversos sectores expresaran sus criterios con relación a diversas aristas de la Administración de Comercio Exterior, en Costa Rica. El acto fue organizado por iniciativa del Observatorio de Comercio Exterior (OCEX) de la UNED, conjuntamente con el Consejo de Promoción de la Competitividad (CPC). En él participaron, además, representantes autorizados del Ministerio de Comercio Exterior (COMEX), de la Cámara de Exportadores de Costa Rica (CADEXCO) y de la Cámara de Industrias de Costa Rica (CiCR).
El evento contó con la participación de Jhon Fonseca, Viceministro de COMEX, como expositor y de distinguidos panelistas como Rafael Bonilla, Director General de la Dirección General de Aduanas (DGA); Francisco Gamboa, de la (CiCR); Mónica Segnini, del (CPC) y Alberto Soto, de la (CADEXCO).
En su saludo, en representación del Rector, la Dra. Lizette Brenes, Vicerrectora de Investigación de la UNED, calificó el evento como una actividad al mismo tiempo de rendición de cuentas y de participación ciudadana activa en el diseño de políticas públicas, relevantes para el desarrollo social y económico de Costa Rica, considerando el conversatorio como “punto culminante de un largo proceso de esfuerzos de incidencia y participación de la UNED en los temas de Comercio Exterior”. (Leer más)
Velia Govaere, Directora del CPC y coordinadora de OCEX, se felicitó, en sus reflexiones de apertura al evento, por “el formidable consenso nacional presente en todos los sectores en la trascendencia de la apertura comercial, que ya nadie condena ni discute”. Pero precisó que el evento que reunió a una lúcida representación de la academia, el sector público y los gremios organizados de la empresa privada era una necesidad surgida de la misma madurez del sistema nacional de comercio exterior que requería “desempolvar debilidades ocultas en el modelo, que anteriores administraciones, más concentradas en su apología ciega relegaron o descuidaron, a pesar de haber descubierto, aunque de forma tardía, las falencias del sistema”. (Leer más)…
El señor Viceministro de Comercio Exterior, Jhon Fonseca, puso la nota decisiva del evento, con un marcado acento en la proyección concreta y práctica del comercio exterior en el sentido de medir las iniciativas y funcionamiento del sistema, más allá de cifras de volúmenes absolutos de exportaciones y de importaciones o de valores de inversión extranjera directa. Afirmó que su despacho se concentra ahora en el impacto concreto de cada aspecto del comercio en la vida social del país. Se lamentó de la inexistencia de indicadores de este tipo y dijo que no se trata de pensar solo en la plataforma de comercio, sino además en los usuarios y las condiciones necesarias para que estos aprovechen esta plataforma. (Ver su presentación en PPT).
Cada uno de los panelistas hizo señalamientos de las brechas existentes desde cada una de sus perspectivas, en un ambiente franco y propositivo que marca una agenda del Comercio Exterior en Costa Rica.
Una de las intervenciones más críticas estuvo a cargo de don Francisco Gamboa, de la Cámara de Industrias de Costa Rica. Estuvo de acuerdo con doña Velia Govaere, cuando en su presentación afirmó que la industria costarricense se encuentra en el ojo del huracán en el comercio exterior. Gamboa precisó que esto era así, entre otras cosas, porque “la industria nacional enfrenta un acelerado deterioro de sus condiciones de competitividad”. Puso como ejemplo los costos de la electricidad que se han triplicado en los últimos 10 años. “No así en los países con los que la industria costarricense compite, tanto en terceros mercados, como en Costa Rica misma, con productos importados”. Para don Francisco, el tema de la administración y aprovechamiento del comercio es lo más importante ya que hemos tocado techo en la expansión de nuestros tratados comerciales que ya cubren el universo prácticamente total de los socios comerciales más relevantes. (Ver en el video ajunto la exposición de don Francisco Gamboa).
Como representante de la Dirección General de Aduanas, su Director General, don Rafael Bonilla, se complació por la forma en que fue presentado su despacho en la actividad ya que “no fue abordado solamente como un ente recaudador, sino también responsable y comprometido con la seguridad de las mercancías que ingresan al país”. Para don Rafael, además de los objetivos estratégicos de recaudación y de seguridad, la Dirección General de Aduanas ocupa un lugar decisivo en la facilitación de comercio, siendo “un eslabón estratégico en la cadena logística del movimiento internacional del mercancías”. En su exposición precisó el estado de situación de la Tecnología de Información para el Control Aduanero (TICA), costarricense que, como es sabido, es un sistema informático desarrollado desde inicios de los años 90 del pasado siglo, para modernizar el Servicio Nacional de Aduanas de Costa Rica, instaurando un nuevo modelo de operación en todas las aduanas. Este modelo aprovecha la tecnología para agilizar los procesos, reforzar los controles, aumentar la transparencia y eliminar los trámites en papel, ya que éstos se pueden realizar por medio de Internet. Don Rafael expresó los avances hacia un TICA centroamericano. (Ver en el video ajunto la exposición de don Rafael Bonilla, director de la DGA).
Mónica Segnini, en representación del CPC, enfatizó las ventajas de su organización al tener una “visión estratégica que no se limita al interés particular de un sector, sino que acompaña de forma integral todos los temas de competitividad”. En su exposición trató de precisar una respuesta a esa interrogante tan contradictoria, donde un modelo de comercio exterior tan reputado como exitoso es, al mismo tiempo, tan cuestionado. Criticó doña Mónica la visión de quienes creen que la firma de acuerdos comerciales garantizan por sí mismos el acceso a un mercado. Precisó que Costa Rica tiene, mediante acuerdos, 57 socios comerciales preferenciales y 14 acuerdos de protección y promoción. El 86% de nuestras exportaciones está cubierto por TLC, con un acceso sin aranceles a 2,5 billones de consumidores que representan el 66% del PIB mundial. Es decir, que en el acceso a los mercados, Costa Rica no tiene realmente obstáculos arancelarios. ¿Cuáles son los obstáculos entonces? Ella responde que el mayor problema de Costa Rica está en poner en esos mercados productos competitivos no sólo por los costos sino con valores agregados diferenciados, que dependen de la innovación. (Ver en el video ajunto la exposición de doña Mónica Segnini del CPC).
La visión de CADEXCO, expuesta por don Alberto Soto, trata de ser más holística que la que podría tener como representante de un sector gremial. Tiene una visión de la complejidad de la problemática de los productores, que ven nacer sus dificultades como exportadores de los apuros que tienen como productores, de donde se deriva la conflictividad que enfrentan como exportadores. Lamentamos que por razones de espacio – la actividad se extendió por más de cuatro horas - no pudimos ofrecerles la brillante exposición grabada del Sr. Soto. Sin embargo, conservamos esa grabación que, bajo solicitud, pondremos a su disposición. (Requerir esta información por email a
La actividad contó con una nutrida participación presencial y fue transmitida y seguida en línea por internet tanto en Costa Rica como desde el extranjero. Dada la especial importancia de este evento y su formato, único en su género, de diálogo abierto y franco entre actores del comercio, OCEX grabó partes decisivas de algunas de las intervenciones. La considerable extensión del evento, que llegó a más de tres horas, hizo imposible que ofreciéramos por este boletín su desarrollo integral. Para una apreciación más directa y personalizada del evento, OCEX ofrece, en el siguiente Link, algunas de las ponencias de la grabación del evento.
Los siguientes audiovisuales se encuentran en formato Flash ( recomendaciones para visualizar el contenido )
http://audiovisuales.uned.ac.cr/mediateca/videos/1454/video-sobre-el-estado-de-la-situaci%C3%B3n-de-la-administraci%C3%B3n-p%C3%Bablica
Escrito por: MBA. Hellen Ruiz Hidalgo
Comunicadora estratégica del OCEX-UNED
MBA. Hellen Ruiz Hidalgo
Comunicadora estratégica
Durante el segundo panel del evento la Dra. Lee Ji Yeon, Directora del Centro de Desarrollo Profesional del Instituto Coreano de Investigaciones en Educación y Formación Profesional, realizó la conferencia: The Development of Vocational & Technical Education in korea: trends and issues. (Ver documento en este link). Como parte de su intervención la Dra. Lee repasó la historia de la educación técnica en Corea, los pasos que dieron para que la educación técnica hiciera de este país asiático una economía competitiva, las políticas que han implementado, los obstáculos enfrentados y los desafíos todavía presentes para pasar de una cultura de formación académica a una basada en el desarrollo de competencias. Asimismo, la Dra. Lee brindó una serie de recomendaciones para el desarrollo de la educación técnica en Costa Rica, a partir de la experiencia coreana.
Los comentarios de la conferencia magistral de la Dra. Lee estuvieron a cargo de doña Clotilde Fonseca, Rectora de la Universidad Latina de Costa Rica y de doña Velia Govaere, Coordinadora del OCEX.
Como parte de sus reflexiones doña Velia expresó la admiración que sentimos por la educación vocacional y el entrenamiento técnico de Corea, así como nuestro asombro por la capacidad coreana de mirarse críticamente. Adicionalmente, indicó que nuestro país debe tener la franqueza y humildad para reconocer que partimos de una alta deserción escolar secundaria y una oferta educativa técnica insuficiente. Otros retos enfrentados son las brechas entre las necesidades de los empresarios y los currículos ofrecidos por las casas de enseñanza, así como una rigidez en sistema laboral a partir de una marco regulatorio anticuado.
Doña Velia concluyó sus reflexiones señalando que el país necesita voluntad de cambio y capacidad de alcanzar consensos: “Lo único que necesitamos es esa capacidad coreana de creer en nosotros mismos y no pensar que nuestro mérito está en ser eternos disidentes frente a todo, sino en una vocación de aprendizaje basada en las mejores prácticas, aquellas que están más allá de ideologías.” (En este link, se adjuntan las reflexiones de Velia Govaere).
A segunda hora del martes 11, se llevó a cabo el panel “Talentos y Destrezas que se requerirán a 20-30 años plazo en Costa Rica”, con la participación de Arturo Velasco (Deloitte), Andrea Bermúdez (Boston Scientific), Ana Gabriela Chaverri (Manpower) y Olger Hernández (Sykes), miembros del Consejo de Promoción de la Competitividad.
Doña Andrea Bermúdez apuntó que uno de los principales desafíos que las empresas enfrentan para contar con la mano de obra técnica que requieren está ligado a fuertes carencias de habilidades técnicas y duras. Ante este desafío señaló que muchas de las empresas han tenido que ofrecer entrenamiento adicional a su propio personal y en algunas ocasiones han tenido que modificar los requerimientos del puesto para poder contratar. Asimismo, señala que han tenido que importar talento de otros países o aumentar salarios para atraer los recursos humanos especializados que necesitan. Finalmente, señaló que el mercado costarricense continúa creando nuevos puestos de trabajo, pero cada vez más especializados, siendo el principal atractivo para las empresas que se asientan en el país la calidad de nuestro recurso humano.
Don Arturo Velasco se refirió al futuro que tiene la Generación Z (personas nacidas entre 1991 a la actualidad) dentro de la fuerza laboral y los retos que implica adaptar la formación profesional a los requerimientos de esta nueva generación. Según detalló don Arturo, las empresas, los centros de formación y los gobiernos deben estar preparados para los desafíos que este cambio generacional implica y sin embargo, mencionó que es muy complicado determinar con total certeza las destrezas que serán necesarias pues las carreras y las posiciones laborales a 20 ó 30 años plazo aún no existen, siendo imposible planificar.
Por su parte, doña Ana Gabriela Chaverri expuso las tendencias que sigue el mercado laboral costarricense, que se deriva de estudios realizados por Manpower. Según explicó doña Ana Gabriela, hoy las empresas demandan nuevas aptitudes y conocimientos, pero además buscan habilidades blandas como la comunicación, el liderazgo, el trabajo en equipo y la multidisciplinariedad. Detalló además que las empresas buscan recursos humanos con habilidades específicas y especializadas, con perfiles más complejos, pero el país enfrenta dificultades para cubrir las especificidades que los empleadores están buscando, por lo que las empresas han asumido paralelamente como uno de sus roles la inversión en capacitación de su recurso humano.
Finalmente don Olger Hernández mencionó que el país se orienta hacia la tecnología. Según indicó don Olger, en el año 2000, en el país había 6 empresas de servicios con una planilla de 1000 empleados, mientras que en 2013 teníamos 142 empresas de servicios con casi 50.000 plazas contratadas, constituyendo un valor agregado de las exportaciones de 35%. Esta clara tendencia de crecimiento nos muestra cuales son las destrezas y talentos que el país demandará en los próximos años.
Artículo de opinión publicado en el periódico “La Nación”. San José, Costa Rica.
Complacencias perniciosas (versión en español) http://www.nacion.com/opinion/foros/Complacencias-perniciosas_0_1454254561.html
Complacencias perniciosas (versión en inglés, se adjunta en este link)
LLM. Velia Govaere Vicarioli
Coordinadora del OCEX
El evento auspiciado por el MEIC para un diseño consensuado de una política industrial nacional contó con los insumos de Velia Govaere, coordinadora del Observatorio de Comercio Exterior. OCEX, que ha destacado la necesidad de que el país cuente con una política productiva propia, en foros nacionales e internacionales, intervino en el Panel “Fomento Productivo e Innovación” moderado por la Viceministra Dinarte, con las siguientes reflexiones:
“Amigos y amigas:
En los últimos 30 años se ha consolidado, en Costa Rica, un paradigma hegemónico donde el equilibrio macroeconómico se basa en la apertura comercial. A ese paradigma yo le llamaría una economía “desde afuera y hacia afuera”. Me explico: su eje central es la construcción de un andamiaje productivo de punta basado en la atracción de inversión extranjera (eso es lo que llamo orientación productiva “desde afuera”, es decir atrayendo industria foránea). Para ello se ha creado una amplia plataforma exportadora (lo que yo llamo “hacia afuera”), a través de una progresiva batería de tratados de libre comercio para tener acceso preferencial a los principales mercados del mundo, que es el anzuelo para atraer esa inversión extranjera directa, pivote casi único de nuestra diversificación exportadora.
Las políticas públicas están centradas en esos dos grandes ejes: exenciones fiscales totales en toda la cadena impositiva a la inversión industrial en regímenes especiales y apertura de mercados, con una amplia plataforma de acceso preferencial a 90% de los mercados internacionales, a través de tratados de libre comercio.
Estas políticas públicas han logrado que un país de tan sólo 4 millones y medio de habitantes sea hoy el primer exportador de productos de alta tecnología en América Latina. Si se excluyen minerales y combustibles, que no tenemos, Costa Rica es, además, el primer país exportador per cápita de bienes de la región ya que exporta más de 4 mil quinientos productos a 150 países. Es también, dentro de sus exportaciones industriales, el cuarto país del mundo con mayor proporción de exportaciones de alta tecnología.
Esto se ha reflejado en una significativa transformación de la estructura de las exportaciones nacionales. Mientras a inicio de la década de los 90 las exportaciones de bienes primarios representaban el 57,6% de las exportaciones, ahora representan sólo el 26%. En 1990, 9,3% de las exportaciones correspondían a manufacturas de tecnología media y alta, cuando ya en el 2000, ese tipo de manufacturas daban cuenta del 48,5% de las exportaciones, habiendo pasado las de alta tecnología del 3,2% al 36,5%.
Pero este modelo no es integral, porque descuida, sin lugar a dudas, el desarrollo endógeno de nuestro aparato productivo, que ha carecido de una política pública específica, que complemente la apertura comercial. Lo integral habría sido tener una política “desde adentro y afuera, hacia adentro y afuera”, es decir tener en cuenta el entorno productivo propiamente nacional como origen y como destino, no como parada, que es lo que es ahora: simple puerto de estacionamiento de la inversión de las multinacionales, con muy poco anclaje, como lo acaba de demostrar INTEL.
El éxito relativo del modelo costarricense, en su conjunto, ha dado, como resultado, una alta heterogeneidad social, productiva y territorial. La ausencia de una política industrial que eleve la productividad de las empresas nacionales no permite que las empresas locales asimilen las formidables oportunidades de transferencia tecnológica que se crean con la presencia de empresas multinacionales de punta. A esa heterogeneidad productiva corresponde una creciente desigualdad social, producto de baja efectividad educativa y poca oferta de mano de obra calificada.
El modelo de desarrollo de Costa Rica ha sido de una transformación estructural unidimensional, unilateral y centrada en una aproximación aislada del conjunto de su sistema productivo, desarticulada de su entorno social y desvinculado de su recurso humano. Esto tiene consecuencias directas en nuestra capacidad de apropiación nacional de la tecnología que se deriva del tipo predominante de exportación. También implica impactos en los diferenciales crecientes de salarios y en una amortiguación del beneficio multiplicador de las exportaciones y de la IED en el resto de las actividades económicas.
La IED, con una producción de enclave, equilibra en 98% la balanza comercial. Eso es bueno, aunque peligroso, poco sostenible en el tiempo y nos produce una dependencia perniciosa. Pero eso no es lo más grave. Lo más grave es que está desligada del tejido productivo local, existe poca transferencia tecnológica, escasa inversión en investigación y desarrollo.
Tenemos un gran volumen y diversificación de exportaciones, pero si eliminamos la producción de enclave de alta tecnología, nuestros principales productos de exportación siguen siendo los tradicionales: café, banano, piña. Nuestras exportaciones fuera del enclave no denotan cambios estructurales en materia industrial. La manufactura netamente doméstica no está orientada hacia la competitividad internacional.
Las exportaciones costarricenses participan en cinco grandes cadenas globales de valor, todas de alta tecnología, sin embargo, el grueso de esa producción depende no de producción nacional, sino de insumos de bienes intermedios importados y tiene muy poco valor nacional agregado, concentrado en encadenamientos locales, sobre todo de logística, embalaje y transporte. Hemos construido una maquila un poco más sofisticada que el resto de Centroamérica. Pero poco más que eso.
La IED promueve empleo de calidad, buenos ingresos y crea capacidades en sus empleados, que después se traducen en mejor calidad de personal especializado. Sin embargo, recluta sobre todo técnicos medios y las multinacionales tienen en el país pocas actividades de investigación y desarrollo, sino fundamentalmente de ensamblaje, con bajo valor agregado. El Estado tiene insuficientes políticas de incentivos para las actividades empresariales de innovación, dedica pocos recursos a la investigación y no estimula a la empresa privada a invertir en esas actividades con contrapartidas fiscales, como es cada vez más usual en el ámbito latinoamericano. ¿Y cómo podríamos hacerlo, en la situación fiscal que tenemos? Los grandes países latinoamericanos aprovecharon las vacas gordas para hacer reformas fiscales integrales. Nosotros nos comimos las vacas y ya no nos queda ni el cuero.
Tenemos altos niveles educativos, pero desde hace 25 años los avances en la educación no han tenido el suficiente dinamismo como para generar una real transformación en el mercado laboral. 25 años después del modelo de nueva economía exportadora, el 60% de su fuerza de trabajo es no calificada, y eso es apenas un 16% menos que en 1987. El 75.8% de las personas que salen a buscar trabajo por primera vez y no lo encuentran, no han terminado la secundaria. Tampoco tienen estudios de secundaria el 84.4% de las personas que pierden su empleo.
La nueva economía basada en la promoción de las exportaciones tiene una fuerte dinámica de creación de empleo, pero hay una todavía más poderosa contracción de la oferta de trabajo en la vieja economía. Así, mientras, en 2012, en la dinámica nueva economía se produjeron 10 mil nuevos empleos, en los sectores industriales de la poco sofisticada vieja economía se eliminaron 12 mil puestos de trabajo.
Eso era entonces, antes que se fuera del país el grueso de INTEL. Esta situación es tanto más grave ahora ya que no sólo pierden trabajo obreros no calificados de la vieja economía, que se sitúan al margen de la línea de pobreza, haciendo más frágil el sostenimiento de los niveles actuales, sino que ahora la amenaza de desempleo toca también a un sector que se sentía, hasta ahora, seguro.
La nueva economía había sido hasta ahora muy dinámica, pero demandaba mano de obra cualificada que crece sólo a un ritmo del 0,65% anual, que no es la velocidad requerida para que la masa laboral del país pueda aprovechar en el corto o mediano plazo las crecientes oportunidades laborales que ofrece la Nueva Economía. Tampoco es suficiente para los requerimientos de la IED que encuentra crecientes dificultades para ubicar recurso humano en los números y calidades apropiadas. En esa situación, la contracción actual de empresas de enclave es particularmente amenazante.
Las multinacionales situadas en enclave generan empleo. Estos trabajadores reciben ingresos 60% mayores que el promedio nacional. Sin embargo eso beneficia, como decíamos, solamente al 2.6% de la población económicamente activa y no tiene fuerza de arrastre en la economía en su conjunto, ni por su efecto en la demanda agregada en el mercado interno, ni por su impacto en las industrias locales.
A esta situación hay que agregar una seria crisis de gobernabilidad que nos ha impedido resolver nuestros acuciantes problemas hacendarios, con un déficit fiscal del 6% anual, un endeudamiento que llega ya al 60% del PIB, cuyo servicio ocupa cada vez una proporción más alta del presupuesto nacional. A eso se suman bajos niveles de ingresos tributarios. Es decir, cuando pudimos con facilidad hacer cambios no los hicimos y ahora nos toca la urgencia de hacerlos cuando ya es más difícil. Pero cuando toca, toca. Si no los hacemos, del borde del abismo pasaríamos al precipicio.
Se acumulan así las condiciones que demandan un giro, un cambio de políticas públicas, centradas fundamentalmente en la convergencia del desarrollo industrial del país, con una visión holística. Sin dejar de ver hacia afuera, porque eso además de erróneo sería imposible, es urgente comenzar a ver mucho más hacia adentro y desde adentro.
Estamos pues en la antesala de un cambio.
Muchas Gracias.”
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