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El caso del aguacate

aguacate HassEn mayo del 2015 y de forma sorpresiva, el Sistema Fitosanitario del Estado (SFE) bloqueó en frontera el ingreso de un cargamento de aguacate Hass, de origen mexicano. Con ese acto puso en vigencia una restricción en frontera amparada en la aplicación de una medida fitosanitaria contra el aguacate Hass, originario de 9 países, pero cuya importación afecta prioritariamente a México.

Ninguna materia ha marcado con tanta fuerza los temas de comercio exterior, administración del comercio y las políticas públicas de apoyo a la agricultura. La maraña de problemas suscitados por esta medida tiene sus raíces precisamente en esa vinculación impropia entre una medida técnica fitosanitaria y el apoyo a los agricultores locales, donde la restricción al comercio tendría origen en una barrera no arancelaria utilizada como instrumento de política pública. He ahí su discordancia con una de las bases mismas del paradigma internacional de apertura comercial, en el que se basa el sistema multilateral de comercio: el compromiso de todas las naciones de no utilizar ese tipo de medidas como restricciones indebidas o arbitrarias al comercio.

Con esa acción Costa Rica probablemente rompía sus compromisos internacionales, se conducía con anacronismo en relación con su propio modelo de desarrollo, afectaba los intereses de un socio comercial importante y atentaba contra el buen nombre de un país que se abrió unilateralmente al comercio desde hacía ya más de tres décadas.  Todos esos matices serían afectados por una medida tomada sin ninguna coordinación o acuerdo con el ministerio rector de comercio exterior y competente para la resolución de los eventuales conflictos posiblemente generados por la medida.

Difícilmente se podría pensar que una medida de semejante trascendencia no hubiera sido conocida de previo por las máximas autoridades políticas del ejecutivo que, aunque no tuvieron protagonismo directo en la medida, si la acompañaron con acciones teatrales de propaganda, haciendo ver la medida como una “prueba” de su compromiso con la defensa de la agricultura.

Un último actor aparecería eventualmente como víctima inocente de esta medida: el aguacate, componente habitual de la mesa popular terminaría estadísticamente desaparecido del consumo de los sectores de menores ingresos. Ante el esperado impacto de desabastecimiento nacional y de incremento de los precios de la fruta, cuatro años más tarde, el aguacate fue sacado de la canasta básica (La Nación, 24/02/2019).

Toda la temática así introducida, tuvo como su punto de partida lo que ya es conocido como el “Caso del Aguacate”, que pronto será ventilado por un panel que dictará, en su informe, si caben sanciones económicas contra Costa Rica, por el uso de una medida legítima como una barrera arbitraria al comercio.

Como unidad de inteligencia académica, "OCEX Informa" ofrece a sus lectores un recuento de los principales elementos de este sonado caso, que ya tiene a Costa Rica enfrentando su primera acusación en el ámbito multilateral del sistema de solución de diferencias de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Este es un tema que ocupará los titulares de nuestros medios de comunicación en los próximos meses y de cuyo resultado pende una posiblemente onerosa sanción pecuniaria para el país. Una serie de preguntas surgen a la luz del caso del aguacate Hass que nos pone en curso de colisión directa con México, uno de nuestros más longevos socios comerciales.

Esta síntesis pretende dar una mirada panorámica de introducción a esta medida: sus antecedentes, el errático desempeño costarricense y su línea de tiempo, los desafíos que nos presenta como país y las debilidades que deben ser lección aprendida. De las interrogantes que nos aquejan, como actores pasivos y como consumidores, en este drama comercial, la primera interrogante, de varias, con las que OCEX pretende contribuir, es con relación a la necesidad de dilucidar el tipo de medida aplicada por Costa Rica y las condiciones que rigen su correcta implementación tanto desde el punto de vista técnico, como jurídico y procesal.

¿Qué es una medida fitosanitaria?

Los países miembros de la OMC tienen derecho de preservar la salud de animales y vegetales frente al ingreso de enfermedades o plagas. Esto aplica además a garantizar la inocuidad de los alimentos que son importados, es decir, que estos sean aptos para el consumo humano. Sin embargo, la potestad de salvaguardar una legítima “protección fitosanitaria” frente a las importaciones provenientes de terceros países está acotada jurídicamente por el derecho que tienen los países afectados a que la medida tenga sustento fáctico científicamente demostrado y que, al aplicar la medida, se siga un debido proceso que permita al país afectado una debida previsión y una razonable defensa.

De ahí que cuando un país decide defender sus cultivos, esa decisión debe estar científicamente fundamentada y cuando aplicada, debidamente notificada a los países exportadores, con la antelación que dicta la legislación internacional.

La legislación internacional que rige la aplicación de este tipo de actuaciones es el Acuerdo sobre la Aplicación de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias, que establece los principios y reglas que norman la importación de productos. Este código de conducta define las medidas sanitarias y fitosanitarias como aquellas adoptadas por los países para proteger la salud y la vida de las personas y de los animales o preservar los vegetales.

Para Costa Rica rige tanto legislación internacional, como el tratado bilateral de Libre Comercio con México. A ese conjunto de obligaciones jurídicas se suman las normas internas que rigen para la aplicación de una medida fitosanitaria en frontera y cuyo procedimiento está contenido en la Ley No. 7664, Ley de Protección Fitosanitaria.

Inicio del caso del aguacate y algunas consideraciones iniciales.

El 5 de mayo del 2015 se aplicó una medida fitosanitaria de emergencia por parte del órgano competente, que es el Servicio Fitosanitario del Estado (SFE) del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) de Costa Rica. En esta fecha, el SFE procedió a bloquear en frontera y de forma abrupta las importaciones de aguacate por una alegada posibilidad de presencia de un viroide llamado “mancha del sol” en las importaciones de nueve países.

aguacate en cajas copiaComo lo señalaron reiteradamente los medios de comunicación nacionales, el SFE del MAG no logró demostrar la presencia del viroide en cargamentos de aguacate a los que se le atribuía la posibilidad de contaminación. El alegato de justificación de la medida, esgrimido por el SFE, en un comunicado, era el “temor” de que las importaciones de aguacate contaminarán las plantaciones nacionales. (La Nación, 11 de enero 2019).

El producto supuestamente contaminado es el aguacate Hass y las restricciones a su importación perjudicaron los mercados que nos abastecían de esa fruta al momento de la imposición de la medida: México, España, Ghana, Guatemala, Israel, Sudáfrica, Venezuela y Australia, y específicamente el estado de Florida, Estados Unidos.

El mayor importador nacional era México, que ha abastecido al país de su “oro verde” por más de dos décadas, y de donde Costa Rica importaba, a inicios del 2015, más de 15,000 toneladas de esta fruta.

Preciso es señalar que, en Costa Rica, el consumo de aguacate ha dependido fundamentalmente de las importaciones. El país nunca ha sido autosuficiente en su producción de aguacate. Ese factor apuntaba hacia la alta probabilidad de un impacto local de desabastecimiento de esta fruta y el consecuente incremento de su precio, ambas situaciones derivadas una de la otra e inicialmente provocadas por la restricción de ingreso del aguacate, en frontera.

Efectivamente, la aplicación de esta medida hizo que el precio de ese bien se fuera rápidamente incrementando, hasta llegar en 2019 a un 74% de aumento con relación a los precios de la fruta en 2015, en perjuicio del consumidor, especialmente el de menor poder adquisitivo. La prensa mexicana subrayó este resultado a solo un año de la imposición de la medida, cuando el periódico Excelsior señalaba que, en Costa Rica, “¡El bistec está ahora más barato que el aguacate!” (Excelsior Dinero en Imagen, 04/11/2016).

Aparentemente, dos errores han marcado la imposición de esta medida, siendo uno de carácter jurídico procesal y el otro de naturaleza técnica:

Un grave error de debido proceso fue cometido, al no anunciar la restricción de la importación en frontera, a México y el resto de los países afectados, con los 60 días de anticipación que se consigna la legislación internacional. Esos 60 días permiten, en principio, no solamente la debida demostración científica de la necesidad de la medida sino, también, la celebración de consultas para la búsqueda de una solución mutuamente convenida, antes de la imposición de la medida en frontera.

Otro grave error fue el alegato, sin el debido soporte técnico-científico, de la presencia en la fruta del viroide “mancha de sol”, sin la verificación científica previa de su existencia. A esto se suma la ausencia oportuna y previa de análisis de riesgos para determinar si las plantaciones costarricenses están libres o no del viroide “sun block” o mancha de sol.

¿Cuáles con son los principales hechos relevantes de este caso?

La siguiente línea de tiempo en los procesos de aplicación de la medida está marcada por hechos relevantes que nos dibujan cuatro años de esfuerzos infructuosos, sobre todo de parte de México, de encontrar una solución mutuamente convenida ante esta medida costarricense.

  • 8 mayo 2015-Inicio del bloqueo del aguacate Hass
  • 25 de junio 2015–Fracasa primera reunión técnica entre México y CR
  • 14 de julio 2015–México y Guatemala denuncian a CR en el Comité de Medias Fitosanitarias de la OMC.
  • 21 de julio 2015-Estados Unidos (Florida es productor) y Sudáfrica se suman a la denuncia de México y Guatemala, contra CR
  • 16 de septiembre 2016-Nuevo director de SFE (Marco Vinicio Jiménez) El nuevo jerarca de la SFE reconoce que Costa Rica está deteniendo los procesos de arreglo y lo justifica por la necesidad de tener los resultados de un nuevo análisis de riesgo de plaga en las fincas costarricenses.
  • 8 de marzo de 2017-México acusa a CR frente al órgano de Solución de Controversias de la OMC.
  • 30 de marzo 2017-CR pide negociaciones bilaterales fuera de OMC.
  • 25 de abril 2017-México ve poco interés de CR en avanzar en las negociaciones y ante la posibilidad de estar ante tácticas dilatorias, México prosigue litigio ante OMC.
  • 11 de septiembre 2017-Costa Rica flexibiliza, finalmente, lo requisitos de entrada de aguacate de México, al aceptar su introducción si la fruta viene avalada por un certificado de salud de la OMC.
  • 7 de mayo de 2018-En los días postrimeros de la Administración Solís y a pesar del compromiso adquirido en septiembre, un cargamento de aguacate mexicano certificado es detenido en frontera y no puede ingresar al país. Último acto que queda como herencia a la siguiente administración, para que cargue con los perjuicios legados.
  • 27 de noviembre 2018-OMC acuerda conformación de Panel
  • 17 de diciembre 2018-De nuevo, CR busca un arreglo fuera de la OMC y después de un acuerdo entre los ejecutivos de ambos países, las respectivas autoridades de comercio negocian eludir el panel y acuerdan un procedimiento para llegar a un arreglo: conformar grupos técnicos, que incluyen a la contrapartida mexicana del SFE y testigos académicos internacionales, para examinar las fincas costarricenses y determinar la presencia o ausencia del viroide “mancha de sol”. (La Nación, 11 enero 2019)
  • Finales de febrero 2019:

-una explícita negativa de productores nacionales, en concreto aquellos de la región de Los Santos, no permite a los especialistas mexicanos ingresar a esas fincas.

-COMEX envía una carta explicativa de su incapacidad de asegurar la presencia de especialistas mexicanos a la hora de recabar información o muestras de las fincas costarricenses.

-México anuncia su decisión de renunciar a una conciliación fuera de la OMC y programa la conformación de panel para el 6 de marzo del 2019.

La prensa mexicana se ha hecho igualmente cargo de cubrir este diferendo: “Cabe señalar que México ha mantenido discusiones, desde hace aproximadamente dos años, a nivel técnico con Costa Rica en diversos foros, incluyendo el Comité de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias de la OMC. Desafortunadamente, estas discusiones no permitieron que Costa Rica eliminara las restricciones sanitarias impuestas a la importación de aguacate mexicano, por lo que el gobierno de México decidió iniciar un procedimiento formal de solución de diferencias ante ese Organismo, informó la dependencia a través de un comunicado.” (El Sol de México, 08/03/2017)

¿Cómo funciona el sistema de solución de controversias de la OMC?

La indebida utilización de estas medidas, sin previo soporte técnico, es considerada una restricción arbitraria al comercio y su uso se cataloga como una barrera no arancelaria, en detrimento de los importadores para proteger la producción nacional. Los países afectados por una violación a sus derechos en el seno de la OMC pueden recurrir al sistema de solución de controversias de este organismo. La anulación o menoscabo de sus derechos, que en este caso es la aplicación de una MSF como restricción encubierta al comercio, encuentra respuesta en el Órgano de Solución de Diferencias de la OMC, que basándose en la determinación de un panel puede solicitar el retiro de la medida y determinar sanciones pecuniarias.

El 6 de marzo, Costa Rica se reunirá en México con su denunciante para conformar el primer panel ante la OMC, donde el país llegará como acusado.

Situación actual, pasos futuros y posibles lecciones:

Frente a la oposición de los productores de la zona de Los Santos de permitir a los técnicos especialistas mexicanos entrar a sus fincas, el 28 de febrero, el gobierno mexicano decidió proceder a la conformación del panel de la OMC. Las partes en conflicto, México como denunciante y Costa Rica como denunciada, se reunirán en México, el 6 de marzo, para escoger al grupo de especialistas que dirimirán esta controversia. “De esa manera, fracasa el esfuerzo de los dos países de encontrar una salida fuera de la OMC para aligerar la solución y evitar los costos de un proceso en ese organismo multilateral.” (La Nación, 28 de febrero 2019).

VGV PLAY entrevista MultimediosAlex Mora, antecesor de la actual ministra de comercio exterior, había señalado que había que hacer una previsión de fondos para enfrentar los costos de este proceso. Su estimación de costos legales por el monto de $500 mil a $600 mil dólares fueron correctos, pero el país no hizo la correspondiente previsión presupuestaria.

El 4 de marzo la nueva ministra Jiménez anunció la necesidad de incorporar un presupuesto extraordinario para obtener los recursos y enfrentar las costas de este proceso: “El Ministerio de Comercio Exterior (Comex) no cuenta en este momento con los recursos presupuestados para financiar la defensa de Costa Rica en el proceso por el comercio de aguacate Hass, planteado por México en la Organización Mundial del Comercio, según advirtió la jerarca de esa cartera, Dyalá Jiménez. Ante tal situación, la ministra Jiménez auguró que será necesario incluir los $500.000, que se calcula costará el proceso en su etapa de panel, en un presupuesto extraordinario.” (La Nación, 4 de marzo 2019).

Una reciente editorial de La Nación bien califica este caso como “un triste sainete proteccionista”. Advierte que “Nada justifica la utilización arbitraria de medidas no arancelarias, como obstáculo al comercio, para proteger sectores productivos. (…) Con suerte, estamos en las postrimerías de este triste sainete proteccionista. Su enseñanza queda como antecedente para no asumir nada como lección aprendida.” (La Nación, 20 enero 2019).

Ofrecemos a nuestros lectores, como material adicional, tanto el reportaje realizado por "Telediario de Multimedios" a Velia Govaere, OCEX, el 4 de marzo en las instalaciones del paraninfo de la UNED, como referencias que pueden ser de interés en un “dossier aguacate”.

Link del reportaje

https://www.multimedios.cr/internacional/video-costa-rica-podria-recibir-sanciones-por-bloqueo-en-la-importacion-de-aguacate

Dossier aguacate:

BB Mundo, 22 enero 2016. Michoacán: cómo se convirtió un violento estado de México en el principal productor mundial de aguacate. https://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/01/160121_mexico_aguacate_michoacan_oro_verde_jp

El Excelsior, 4 de noviembre 2016. Lo que el proteccionismo económico puede causarle al guacamole. https://www.dineroenimagen.com/2016-11-04/79893

El Financiero, 3 de enero 2019. Costa Rica y México llegan a acuerdo por el caso del aguacate hass. https://www.elfinancierocr.com/economia-y-politica/costa-rica-y-mexico-llegan-a-acuerdo-por-el-caso/JIFCNT4KXVAYTM3DCK33NLVPRQ/story/

El Financiero, 15 febrero 2019. ¿El acuerdo entre Costa Rica y México significa que volverá a entrar al país aguacate mexicano?https://www.elfinancierocr.com/economia-y-politica/el-acuerdo-entre-costa-rica-y-mexico-significa/ROB7FYQMURAENP3CJX7FAS5PGE/story/

El Sol de México, 8 de marzo 2017. México se queja ante OMC por prohibición de Costa Rica sobre el aguacate. https://www.elsoldemexico.com.mx/finanzas/M%C3%A9xico-se-queja-ante-OMC-por-prohibici%C3%B3n-de-Costa-Rica-sobre-el-aguacate-217296.html

La Nación, 3 enero 2019. Editorial: Un paso más en la disputa del aguacate. https://www.nacion.com/opinion/editorial/editorial-un-paso-mas-en-la-disputa-del aguacate/I7NMHPUH5NE4TCVNE26TLWU2MM/story/

La Nación, 11 enero 2019. El drama del aguacate en Costa Rica ya suma 4 años: aquí las claves para comprenderlo. https://www.nacion.com/blogs/el-explicador/el-drama-del-aguacate-en-costa-rica-ya-suma-4-anos/HUFULNEHMBGBVH2C5337WZILHE/story/

La Nación, 20 de enero 2019. Editorial: Triste sainete proteccionista. https://www.nacion.com/opinion/editorial/editorial-triste-sainete-proteccionista/4U25YWWLIZHENNBWMLFHKBO4FQ/story/

La Nación, 24 de febrero 2019. ¿Por qué el limón mesino, el aguacate, el atún en agua y 165 productos más salieron de la canasta básica tributaria? https://www.nacion.com/economia/consumo/por-que-el-limon-mesino-el-aguacate-el-atun-en/IX453FMNHJA6DLUW5YJYQOYDHU/story/

La Nación, 28 de febrero 2019. México reactivará proceso en OMC contra Costa Rica por diferendo con aguacate Hass.https://www.nacion.com/economia/agro/mexico-reactivara-proceso-en-omc-contra-costa-rica/D2NFLXDTPNCDJMQHEUN2FKLBK4/story/

La Nación, 4 de marzo 2019. Comex está sin recursos para defender al país en panel de aguacate de OMC. https://www.nacion.com/economia/agro/comex-esta-sin-recursos-para-defender-al-pais-en/BD6RH7COHVHFNIQLSZYWDEIYDQ/story/

 

 

El alicaído embrujo de Macron

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POR VELIA GOVAERE - 16 de Diciembre 2018

 

https://www.nacion.com/opinion/columnistas/la-ira-ciega-del-descontento/NLBPZ3IW5RB7DKXYWSG6JHBYD4/story/

Los errores de Macron, uno de ellos es desconocer que las preocupaciones cultas de las élites no son las angustias terrenales de las periferias olvidadas.

El sortilegio de Macron perdió su encanto. El personaje que despertó un optimismo improbable en la Francia periférica concentra contra él la rabia acumulada de abandonos. Las redes sociales que lo catapultaron sirven ahora para convocar su repudio.

Los mismos que lo apoyaron, 19 meses después lo rechazan. A los desamparos estructurales de la “otra” Francia se suman nuevos agravios despertados, esta vez, por el mismo Macron. ¡Vaya contraste de miserias y grandezas en un mismo personaje!

No fue con demagogia que se ganó la confianza de los franceses disconformes. Macron cumplió a cabalidad el ritual de un auténtico demócrata. Advirtió, como nadie antes, que el cambio anhelado nacería, muy bíblico, con dolor. Habló con la verdad. Ese coraje político le granjeó una credibilidad que ningún presidente reciente ha tenido. Con ella pudo llegar al Elíseo y convocar al virtual aplastamiento de la oposición. Llamó a nuevas elecciones legislativas que le dieron mayoría en la Asamblea.

Con esa autoridad, se comprometió a mantener su curso, pasara lo que pasara. Nada parecía capaz de detener la fuerza de ese impulso transformador, no solo en Francia, sino en Europa, que recibía de su fuerza un nuevo ímpetu de reforma. Todo debería pensarse de nuevo, todo debería cambiar.

Francia necesitaba reformas largamente aplazadas. Europa, también. Macron las emprendió desde el primer día, con una precisión técnica digna, sin embargo, de mejor tacto.

El comienzo. Desde el inicio, impulsó fuertes reformas para fomentar la inversión, generar empleo y fortalecer la abatida competitividad gala, amarrada, ella también, a la camisa germana del euro. Flexibilidad laboral y educación dual fueron sus primeros caballos de batalla.

Eliminó el impuesto a la riqueza y bajó las tasas corporativas. Para cumplir las directrices comunitarias de no pasarse del 3 % de déficit fiscal, contemplaba un congelamiento del gasto social.

Aseguraba que, con tiempo, quién sabe cuánto tiempo, los franceses verían un país transformado, empleos dignos y mejor calidad de vida. Igual hizo Renzi en Italia. Ahora, en Francia, se confirma la misma regla: la democracia es un sistema impaciente. El futuro es un concepto inasible, sobre todo, para los padecimientos del presente.

A la escasa paciencia popular se sumó la pobre inteligencia emocional de un gobierno, más tecnócrata que político. Simultáneamente, aumentó impuestos a los de abajo y disminuyó cargas a los de arriba. Pero tanto da el cántaro al agua que al fin se rompe. Corto se queda decir que su popularidad se precipitó al vacío. Contra Macron se levantó el movimiento social más poderoso desde Mayo 68.

Visto en retrospectiva, tenía que ser precisamente el impuesto al diésel el que despertara la ira de los nuevos sans-culottes. Esa tasa abrió una herida precisa y selectiva en poblaciones alejadas, donde el transporte público es escaso y los ingresos tan magros que todo aumento de costos de transporte es un rudo golpe. Hacerlo en nombre del cambio climático rebasó la paciencia. Evidenció la fractura entre las preocupaciones cultas de las élites y las angustias terrenales de las periferias olvidadas.

El símbolo. Con chalecos amarillos como bandera, no podían haber escogido símbolo más ilustrativo de su revuelta. De porte obligatorio, para elevar la visibilidad en la ruta, esa prenda representa ahora el movimiento de los que no quieren dejar que siga invisible su abandono.

Dejaron claro ese reclamo. El chaleco amarillo es ahora símbolo internacional de las masas invisibilizadas por los lados oscuros de un progreso económico que les pasa de lejos. Como otras veces, Francia vuelve a ser termómetro del descontento universal.

Eso puede explicar la furia de la periferia, pero no el masivo apoyo del 80 % de la población francesa. Tampoco por qué las primeras concesiones no fueron suficientes. Eso nació del seno de un presidente que olvidó que la política es, al fin y al cabo, un oficio con sus propias exigencias de habilidades, por mucho que se desprecie a quienes la ejercen. Desdeñó mantener vivos sus vínculos con la Francia del traspatio que prometió atender primero.

Los numerosos jóvenes de la mayoría parlamentaria de Macron, seleccionados por credenciales académicas, entienden todavía menos que él la cesura territorial y cultural que divide a los franceses. Hasta una semana antes del levantamiento, presentaban el impuesto al diésel como una tasa ecológica necesaria. Frente a la tormenta conjurada por ellos mismos, convertidos en aprendices de brujos, el primero que tiró la toalla fue François de Rugy, ministro de Ambiente, que se confesó impotente. Las poses mayestáticas de Macron fueron leña para el fuego.

Ningún partido, ninguna corriente, ningún personaje se atreve a asumir la carga de los nuevos cahiers de doléances, listas de miserias que las regiones de Francia espetan a París, como en vísperas de la Revolución francesa.

Son problemas estructurales de una globalización sin brújula política. Mientras el desarrollo económico, social y cultural les pase de lado a las regiones perdedoras, las esperadas glorias de Versalles tendrán que seguir esperando.

Errores. Ahí está la falla tectónica de las reformas de Macron. Sus propiciadas inversiones arriesgan seguir dejando por fuera las pequeñas comunidades rurales que hoy conocieron el fuego de la protesta. El aumento en el salario mínimo, los bonos de fin de año y las horas extras sin cargas sociales, al tiempo que “italianizan” el presupuesto francés, atañen, especialmente, a quienes ya gozan de empleo, en las grandes ciudades.

Eso no atiende las necesidades de desarrollo territorial equilibrado cuyas falencias despertaron la furia adormecida de los franceses.

Europa no está de fiesta. Amenazas populistas levantan cabeza con un brexit tormentoso y un liderazgo alemán debilitado por la partida de Ángela Merkel. Las expectativas de reforma en la Unión Europea languidecen, ahora, con el alicaído embrujo de Macron.

 La autora es catedrática de la UNED.

 

La ira ciega del descontento

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POR VELIA GOVAERE - 01 de noviembre 2018

 

https://www.nacion.com/opinion/columnistas/la-ira-ciega-del-descontento/NLBPZ3IW5RB7DKXYWSG6JHBYD4/story/

La elección de Bolsonaro pone a Latinoamérica a meditar sobre el futuro que le espera. Con un ingrediente adicional: ¿Cuál será el resultado de la elecciones de medio periodo en EE. UU.?

La desesperanza es la peor consejera de los pueblos. Desengaños alimentados por abandonos llenan la copa hasta el desborde. La necesidad de cambio se puede convertir en una apuesta contra la sensatez. Cuando los partidos sacan de las encuestas idéntica narrativa, la ilusión de cambio florece donde la insatisfacción encuentra eco. Mientras más iracundo, mejor. ¿Cómo, si no, entender la victoria de Jair Bolsonaro en Brasil?

No existe posibilidad de exceso al describir sus obscenas patologías políticas. Ese Trump paulista se mantuvo 27 años diciendo barbaridades como diputado. Pero sus bravuconadas ya no dan risa porque están transformadas en peligros inminentes. Lo peor es posible. Alguno de sus prejuicios puede traducirse en política pública amenazante. Es el Halloween brasileño con máscaras de espanto incluidas. Brasil y el mundo deben tomar nota de sus nefastos dogmas ideológicos: abiertamente homófobo, furiosamente misógino y en extremo racista, hace apología de la tortura y se relame con la nostalgia de feroces dictaduras militares del oscuro pasado brasileño. Una aventura militar contra Venezuela no puede excluirse.

Brasil no es un caso aislado de democracia enferma. La peste de la insatisfacción política se expande por el globo

Esa pesadilla de ayer es el espectro de mañana. En mayo, la encuesta A Cara da Democracia no Brasil muestra que el 53 % de la población justificaría un golpe de Estado militar como respuesta al crimen y un 47 %, contra la corrupción. Por otra parte, la satisfacción con la democracia se desploma con apenas un 19 %. La confianza en los partidos políticos llega apenas a un 7 %, contra el 50 % que sí confía en las fuerzas armadas.

Clima será víctima. No es cualquier pequeña república bananera donde ocurren esos desabridos, sino en la primera economía de América Latina. Todo un subcontinente que aloja el mayor pulmón del planeta, lo ofrece ahora, con Bolsonaro, como presa de la expansión sin rienda de la agroindustria brasileña. Entre Bolsonaro y Trump, desfallece, sin remedio, la lucha contra el cambio climático.

¿Hasta qué grado de indignación tiene que llegar un pueblo para pasar por encima de semejante expediente ideológico y abrir con el voto el espectro real de cambios catastróficos? En Brasil, el incendio se alimentó de corrupción y abandono.

La historia de Brasil está marcada por alternancias entre democracia y dictadura. El último período democrático tiene escasos 30 años. Ese breve espacio difícilmente puede generar impronta cultural. Pero si la democracia no tiene raíces profundas, la corrupción sí.

Desde la Constitución de 1988, transcurrieron cuatro gobiernos. Dos de sus presidentes fueron acusados y otro, Lula, está en la cárcel. Pero es toda la clase política la que se ha visto envuelta en escándalos, desde el gobierno central hasta los estatales y municipales.

Curiosamente, en la administración de Cardoso, Brasil enfrentó de forma ejemplar sus problemas fiscales. Un aumento de impuestos venía vinculado con un sistema de estímulos fiscales a la producción y la creación de empleo, condicionados al encadenamiento productivo, la inversión en zonas de menor desarrollo y la innovación tecnológica. Es la Lei do bem. Cardoso reconoció que aumentos impositivos deben estar acompañados siempre de estímulos productivos.

La oposición a su reforma fue mínima al mostrar cómo los nuevos recursos serían empleados en crecimiento económico, no solo en alimentar pago de planillas. Brasil creció y el siguiente gobierno usó los nuevos recursos para aumentar la inversión social, no siempre exenta de corrupción. Pero el estímulo productivo dejó de ser prioridad y Brasil terminó en la peor recesión de su historia.

Escándalos. Las empresas estatales, en especial la petrolera, alimentaron amplias redes de corrupción en todo el aparato estatal. Un sistema de coimas, prebendas y sobornos permeó la administración, como componente intrínseco de la función pública (recomiendo encarecidamente El mecanismo, en Netflix).

Dos casos impactaron el mundo, el Lava Jato y los sobornos de Odebrecht. Esos escándalos alimentaron la ola de furor ciudadano que llevó la bravuconería a la victoria.

Pero esa no fue su única ola. En Brasil también existe un mapa muy parecido al que se dibujaba en Costa Rica en las elecciones de primera ronda: dos Brasiles, como dos Costa Ricas y, en ambas, la fuerza política de las sectas religiosas de la Teología de la Prosperidad, pescando en las aguas olvidadas de los perdedores de la globalización. Desde el 2010, un evangelista, Marcelo Crivella, es alcalde de Río de Janeiro. Otro, Edir Macedo, obispo de la Iglesia Universal, es dueño de la segunda televisora del país. Los neopentecostales están en todas partes: en el aparato judicial, en el legislativo con 90 diputados, en la Policía y en las Fuerzas Armadas.

Brasil no es un caso aislado de democracia enferma. La peste de la insatisfacción política se expande por el globo. El brexit del Reino Unido todavía no es capítulo cerrado, y en Italia la Unión Europea se enfrenta ahora a un peligro mucho mayor que el que tuvo con Grecia. El populismo del norte privilegiado y el populismo del sur abandonado lograron hacer gobierno con una premisa de euroescepticismo común.

Su abultado presupuesto deficitario se enfrenta en curso de colisión con el ya anunciado “veto” comunitario. Una crisis en Italia, el tercer mercado de bonos del planeta, estremecería todos los cimientos de la estabilidad financiera internacional.

Parteaguas. Todo ocurre al tiempo que Estados Unidos se apresta a elecciones legislativas de medio período. Esa es la agenda más importante de la política mundial porque podrán ser un parteaguas del actual mandato o marcarán una continuidad que amenace al mundo con una segunda administración Trump. Algunos dicen que es un referendo frente a Trump. Yo pienso que también es un referendo de la resiliencia de la institucionalidad estadounidense. Más importante aún, no se vislumbran en el horizonte político internacional ideas fuertes que nos rescaten de la ira ciega del descontento.

 La autora es catedrática de la UNED.

 

Italia nos tiene un mensaje

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POR VELIA GOVAERE - 21 de noviembre 2018

 

https://www.nacion.com/opinion/columnistas/italia-nos-tiene-un-mensaje/SU4JRIAI2FEPVPPL57KGPRA5OY/story/

Di Maio y Salvini deben dar cuenta de sus actos políticos. Renzi había pospuesto la edad de retiro, la coalición lo revierte y, para colmo de males, instauraron un sistema de ingresos garantizados de ciudadanía: 780 euros por persona al mes.

Estridencias esconden, muchas veces, silenciosos murmullos telúricos, hasta que sorprende un terremoto. Distraídos con estruendos bulliciosos de materiales de portada, tal vez dejemos de advertir una posible catástrofe financiera. La bota italiana proyecta sobre el euro una nueva y amenazante sombra.

El primer acto de la inminente crisis tomó la forma teatral de un duelo. La coalición populista italiana desafió con descaro las normas presupuestarias de la zona euro, con un déficit tres veces mayor a su compromiso de Estado. La Comisión Europea lo rechazó y ordenó ajustarlo.

Ajuste fiscal sin mejoramiento productivo implica solamente sacrificios y no resuelve la ratonera estructural

Los populistas se sentaron en su galleta. Italia arriesga, ahora, un castigo ejemplar del 0,5 % de su PIB y la degradación de su calificación de riesgo, con aumento del costo de sus créditos y potencial crisis financiera. Tercera economía de la eurozona y uno de los mayores mercados de bonos del mundo, Italia responde sola por el 15 % de toda la deuda pública de Europa. Un terremoto financiero ahí, haría ver la crisis griega como un temblorcito en Tilarán.

Ese desafío es también chantaje. Con un castigo, la Comisión Europea desencadenaría la crisis. Es delicado hacerlo. Está en juego, incluso, la supervivencia del euro. Eso lo sabe el gobierno italiano. Su enfrentamiento contra Bruselas es popular en Italia y rinde réditos electorales. Ya tienen el doble de simpatizantes que en las elecciones. Con su desafío presupuestario, apuntan a las elecciones del Parlamento Europeo, en mayo. Buscan ahí la victoria de una coalición de populistas europeos que cambiaría las piezas del ajedrez político, con un viraje radical de autoridades.

Mala cosa. La crisis actual tiene su origen político inmediato en la victoria del populismo en Italia, en el 2017. Pero esa victoria necesita, a su vez, una explicación más profunda. El izquierdista Movimiento Cinco Estrellas (M5S), dirigido por Luigi di Maio, formó gobierno con la Lega Nord de Matteo Salvini, de extrema derecha. Ambos llegaron con promesas a cargo del ya ajustado y comprometido presupuesto italiano. Di Maio, aumentando el gasto público, y Salvini, disminuyendo impuestos.

El gobierno de Renzi había pospuesto la edad de retiro. El M5S revierte esas reformas. Poder pensionarse antes significará un aumento de costos a cargo del presupuesto y un debilitamiento de toda la economía, al disminuir el número de personas ocupadas. Eso no es todo. Lo peor viene ahora, al instaurar un sistema de ingresos garantizados de ciudadanía. Hablamos de 780 euros, por persona, al mes. Y pensar que ese incremento de gastos “sociales” se acompaña de disminución de impuestos “empresariales”. La suma de dos populismos es una formidable fórmula para el desastre.

Cuando se adhirió al euro, Italia ya era un país altamente endeudado. Debía hasta el 100 % de su PIB. Desde entonces, Italia se ha ajustado la faja, obligándose a un “superávit primario”. Si no se cuenta el servicio de su deuda, por más de 25 años, el Estado ha gastado menos de lo que gana. Y, sin embargo, la deuda siguió creciendo. Ya llega a más del 132 % de su PIB. Dos billones de euros cuyo servicio demanda casi el 4 % del PIB.

Si aumentan los intereses para renovar créditos, la deuda puede hacerse impagable. El Banco Central Europeo podría comprar el pequeño exceso de su presupuesto, a cero intereses. Ya lo hizo con Renzi. ¿Lo hará de nuevo? ¡No bajo chantaje y mucho menos para alimentar gasto improductivo! ¿Dejará de hacerlo? Eso tiene que pensarlo muy bien.

Paradoja. Lo que debe hacernos reflexionar es cómo Italia se encuentra más endeudada que nunca, a pesar de su responsabilidad fiscal. Mucho se debe a la estructura rígida e improductiva de su gasto público, a la camisa de fuerza del euro y a la ausencia de políticas productivas de crecimiento económico. ¿Qué ganó, a fin de cuentas, Italia con el euro? Los jóvenes no lo saben.

Desde que entró a la eurozona, sus ingresos reales han disminuido. Ningún otro país occidental tiene un desarrollo económico tan débil. Desigualdad y pobreza han aumentado. Su productividad está por debajo de hace 18 años. Bajas inversiones y leyes laborales inflexibles erosionaron las condiciones de empleo. La inversión extranjera es prácticamente nula.

Renzi introdujo cambios estructurales. Cambió leyes de trabajo para facilitar inversión y empleos. Aumentó la edad de retiro y mejoró las condiciones fiscales. Eso supuso sacrificios. Sus reformas necesitaban tiempo para que se vieran sus efectos. Pero los italianos querían cambios inmediatos. Perdió popularidad y a los pocos meses tuvo que renunciar. No hay ajuste popular.

El problema de Italia no es su gasto público, sino cómo emplea los recursos. Si fuera en ajustes que promovieran la riqueza, serían bienvenidos. Pero el déficit actual empeora, más bien, las condiciones de la economía. La Comisión Europea ha sido tolerante cuando el déficit presupuestario atiende reformas estructurales. Lo fue con Renzi y también con España y Portugal. El problema es que ahora, sin promover empleo y producción, se aumentan los disparadores del gasto social y se disminuyen los ingresos fiscales.

De Grecia, aprendimos la necesidad de frenar la incontinencia fiscal. Italia nos trae otro mensaje: la sensatez fiscal pierde sentido humano cuando los pueblos no ven crecimiento económico, aumento de oportunidades y equidad. Ajuste fiscal sin mejoramiento productivo implica solamente sacrificios y no resuelve la ratonera estructural. Cualquier pueblo se cansa de eso. En medio de la falta de oportunidades, llegaron voces populistas con flautas mágicas y siempre sobran sindicatos para hacerles eco.

Eso explica la fatiga política del electorado italiano, especialmente de los jóvenes, con los partidos que identifican con el statu quo. De ahí viene su giro de preferencias hacia quienes ofrecían un cambio, con confites incluidos, hacia el abismo. Un ajuste fiscal es necesario, pero no es suficiente. Esa es la lección italiana. ¿La aprenderemos, a tiempo? No lo creo.

 La autora es catedrática de la UNED.

 

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